Memorias. Congreso Mundial PEN. Septiembre de 2008 - PARTE 1

Texto con traducciones 31 de agosto

PEN INTERNACIONAL – 74o CONGRESO MUNDIAL
EL PAPEL DE LA PALABRA




                                               Invitación al Congreso



Queridos colegas del PEN:

Han pasado muchos años desde que el PEN tuvo su último Congreso en Suramérica.  En 1936 se reunió en Buenos Aires por la iniciativa de Victoria Ocampo. En esa oportunidad, Baldomero Sanín Cano, reconocido ensayista y fundador del PEN de Colombia, presidio una de las sesiones plenarias.   En 1979 el PEN se volvió a reunir en Río de Janeiro y su Asamblea de delegados fue presidida por Mario Vargas Llosa.  En 1992 se reunió en Caracas presidido por el poeta Ramón Medina.  Hubo después dos congresos en Latinoamerica, en Guadalajara y en México, D.F. en 1996 y en 2003.

En este año de 2008, la sede es Bogotá.  La ciudad ha recibido recientemente premios y reconocimientos internacionales: Capital Mundial del Libro (2007); Capital Iberoamericana de la cultura (2007); Premio León de Oro como mejor ciudad en la Bienal de Arquitectura de Venecia (2006);  mención especial en el II Concurso Internacional de Ciudades Activas – Ciudades Saludables (2005);  premio Ciudades por la Paz (2002 – 2003).

Al mismo tiempo que se ha desarrollado como una gran urbe contemporánea, Bogotá ha rescatado el encanto de su barrio colonial de la Candelaria, pegado a los cerros azules, verdes, lilas en los que se incrusta la ciudad.  Las calles se ordenan en el trazado antiguo e íntimo alrededor de templos con altares barrocos; de casas que evocan otro tipo de vida, lenta y recogida; de monumentos que indican otro tipo de construcción jerárquica de lo social.  Su actual paisaje urbano combina  el rumor de voces diferentes, o discordantes, en los espacios plurales de la cultura y una rica vida de conciertos, bibliotecas, universidades, teatro, galerías, bares y restaurantes, mercados populares, cafés...

El tema del Congreso es “El papel de la palabra”.  Esperamos que alrededor de este punto clave se articule tácitamente la visión crítica del lenguaje como constructor de  ficciones y verdades transitorias que se expresan en el espacio de la escritura; en el sistema de inclusiones y exclusiones de lo cultural y social; en el juego de lo político.    Y cómo esa palabra, que nos posee y nos constituye, es un don de fuego que crea y construye el mundo en que habitamos, a la vez que cierra  horizontes y nos confina en su prisión de muros  invisibles.    Nos alienta actualizar desde esta perspectiva los principios que inspiran el PEN: la tolerancia; el respeto por la opinión ajena; la defensa radical del derecho a manifestarse sin censura y sin miedo; el derecho a disentir.   El derecho a soñar y a re-crear siempre la utopía que nos une.
El sitio del Congreso será el Hotel Tequendama, en el límite entre lo tradicional y lo moderno,  construido en los años 50 y remodelado recientemente por la cadena Crown.  Desde el salón donde sesionará la Asamblea se pueden ver los cerros; la Iglesia colonial de San Diego; el viejo panóptico convertido en Museo Nacional; el Circo de toros de estilo mudéjar y las Torres del Parque, uno de los hitos de la arquitectura contemporánea de la ciudad.
Hemos programado una mesa redonda, patrocinada y organizada por las fundaciçon Friedrich Elbert (Fescol) con el fin de debatir el tema de la situación de la libertad de expresión en Colombia. 
Habrá también un programa literario, paralelo al Congreso, en la sede de la Biblioteca Luis Ángel Arango, Hemos invitado para conferencias magistrales y recitales a figuras literarias tales como nuestros Presidentes eméritos Homero Aridjis y Ronald Hardwood, al poeta francés Michel Deguy, invitado por la Embajada de Francia. A la Escritora jordana residente en Inglaterra, Fadia Faqir.   La Embajada de Canadá se unirá a la celebración del Congreso con la invitación del periodista Paul Knox y la Biblioteca del Banco de la República patrocinará la venida del estadista y escritor canadiense John Ralston Saul.
Queremos que el Congreso se proyecte a la comunidad y que algunos delegados puedan interactuar con distintos públicos de la ciudad; para dialogar con niños y jóvenes; con escritores locales  y ofrecer cortas lecturas de su obra.  Para este efecto les solicitamos una inscripción temprana, su hoja de vida, en donde aparezcan, si las hay, referencias a sus traducciones al español.
Con la esperanza de verlos en Bogotá, y en representación del PEN de Colombia, les envío mi cordial saludo,

Cecilia Balcázar de Bucher, Ph.D.
Presidente emérita del PEN de Colombia
Miembro de la Junta Directiva del PEN Internacional







                                               Welcome to Bogotá

Dear PEN Colleagues,

Many years have elapsed since PEN held its last Congress in South America.  In 1936, PEN met in Buenos Aires, under the auspices of Victoria Ocampo. In one of the sessions the President was Baldomero Sanín Cano, the well-known Colombian essayist and founder of PEN Colombia.  In 1979, PEN met again in Rio de Janeiro, and Mario Vargas Llosa presided over its Assembly of Delegates.  In 1992 PEN met in Caracas under the presidency of the poet Ramón Medina. Two congresses were held afterwards in a Latin American cities,    Guadalajara in 1996, and México D.F. in 2003.

In this year of 2008, Bogotá will be the host city.  The city,  has recently received a number of international prizes and acknowledgments:  World Book Capital (2007); Iberian-American Capital of Culture (2007); Leone d’Oro as the best city in the Architecture Biennale in Venice (2006); special mention at the II International Contest of Active Cities – Healthy Cities (2005) and finally Cities for Peace Prize (2002-2003).

Along with Bogotá’s development into a great contemporary city, we have unearthed the charm of La Candelaria, our colonial neighbourhood nestled under the blue, green, lilac cordillera edging the city to the east.  The streets there follow the old intimate road grid, set with baroque churches and houses still evocative of a bygone era—deliberate and inward-looking—and monuments that constructed a very different social order.  The present urban soundscape of La Candelaria combines the buzz of diverse voices in the space shared by cultural institutions, concert halls, libraries, schools, universities, a theatre, art galleries, street markets, bars, restaurants and cafés…

The theme of the Bogotå Congress is “The role of the Word”.  We hope to see emerge around this key point a critical vision of language as the builder of transitory fictions and truths expressed in the dimension of writing, in the system of inclusion and exclusion of cultural and social values and in the game of politics.  Words possess us and equally constitute us.  Words are a fire-like gift that creates and constructs the world we live in, while conversely they close and blur the open horizons, confining us in their prison of invisible walls.   It is in this context that we would like to renew the principles that inspire PEN: tolerance; respect for the opinions of others; the radical defence of the right to express oneself without censure or fear, and the right to dissent.  The right to dream and create once and again the utopia that unites us.

The site of the Congress will be the Hotel Tequendama, frontier between old and new Bogotá.  The hotel dates back to the fifties and has recently been renovated as part of the Crown chain.  Our sessions will be held in a room with a view to the eastern cordillera and overlooking San Diego, a colonial church, the old panóptico that became the National Museum, the Moorish Circo de Toros (bullring) and the Torres del Parque, a landmark trio of apartment buildings by the great architect Rogelio Salmona.

We have programmed a roundtable, jointly sponsored and organised by the Friedrich Elbert and Konrad Adenauer Foundations, to debate the situation of freedom of expression in Colombia.

Parallel to the Congress, we are organizing a literary program at the Luis Ángel Arango Library.  For  lectures and master classes we have invited literary figures like o Michel Deguy, John Ralston Saul, Fadia Faqir, and distinguished Canadian and Colombian journalists.

It will be vital for the Congress to benefit the community, with a number of delegates interacting with different Bogotá audiences, staging dialogues with children, young people and local writers; we hope delegates can offer short readings of their work...

I hope to see you in Bogotá and I send you on behalf or PEN Colombia warmest greetings,
Cecilia Balcázar de Bucher
President Emeritus, PEN Colombia
Board Member, International PEN


Bienvenus à Bogota


Chers collègues du PEN,

De nombreuses années se sont écoulées depuis le dernier Congrès du PEN en Amérique du Sud. Il s’est réuni en 1936 à Buenos Aires sous la présidence de Baldomero Sanin Cano, essayiste colombien réputé et fondateur du Centre PEN de Colombie. En 1979 le Congrès du PEN s’est tenu à Rio de Janeiro et l’Assemblée des délégués a été présidée par Mario Vargas Llosa.  En 1992 le siège était Caracas sous la présidence de l´écrivain Ramón Medina.  Quelques années plus tard PEN s´est réuni dans d´autres villes latinoaméricaines, Guadalajara, en 1996 et Mexique en 2003.

Pour cette année-ci 2008, le siège du Congrès est Bogotá. La ville a reçu récemment des distinctions et des prix internationaux : Capitale Mondiale du Livre (2007), Capitale Ibéroaméricaine de la Culture (2007) ; Prix du Lion d’Or en tant que meilleure ville à la Biennale de l’Architecture de Venise (2006) ; Mention Spéciale lors du IIième Concours International des Villes Actives – Villes Salutaires (2005) ; Prix des Villes pour la Paix (2002 – 2003).

Parallèlement à son développement en tant que grande métropole contemporaine, Bogotá a sauvegardé le charme de son vieux quartier colonial de La Candelaria, accroché au flanc des “cerros” ou montagnes bleues, vertes et mauves qui servent d’écrin à la ville. L’agencement des rues suit le tracé ancien et intime entre des églises aux autels baroques, des demeures qui évoquent une autre manière de vivre, lente et recueillie, des monuments qui ont construit un autre ordre social. Le paysage urbain actuel combine les rumeurs de voix différentes, parfois discordantes, dans les espaces pluriels de la culture, et la ville propose une vie culturelle riche et active: concerts, bibliothèques, universités, théâtre, galeries, bars et restaurants, marchés populaires, cafés…

Le sujet du Congrès cette année, c’est “La part de la parole”. Nous espérons qu’autour de ce point-clé on puisse articuler tacitement la vision critique du langage en tant que constructeur de fictions et de vérités transitoires qui s’expriment dans l’espace de l’écriture ; dans le système des inclusions et des exclusions socio-culturelles ; dans le jeu du politique. Pour voir de quelle manière cette parole dont nous sommes possédés et qui nous constitue, est un don de feu qui crée et qui construit le monde dans lequel nous habitons, mais au même moment elle nous ferme des horizons et nous tient confinés dans sa prison aux murs invisibles. C’est dans cette perspective que nous nous sentons motivés pour actualiser les principes qui inspirent le PEN : la tolérance ; le respect de l’opinion d’autrui ; la défense radicale du droit à s’exprimer sans censure et sans peur ; le droit à ne pas être d’accord. Le droit de rêver et de toujours re-créer l’utopie qui nous unit.

Le site choisi pour le Congrès sera l’hôtel Tequendama, à la fois traditionnel et moderne, construit dans les années 1950 et réaménagé récemment par la chaîne Crown. Depuis le salon où se tiendra l’Assemblée on peut voir les montagnes, l’église San Diego de facture coloniale , la vieille prison panoptique devenue le Musée National, les Arènes de style mudéjar et les Torres del Parque (Tours du Parc), un des exemples marquants de l’architecture contemporaine de la ville.

Nous avons programmé une table ronde parrainée et organisée par la Fondation  Friedrich Ebert, Fescol, afin d’avoir des débats sur le thème de la liberté d’expression en Colombie.

Nous avons également un programme littéraire, en parallèle du Congrès, qui aura lieu à la Bibliothèque Luis Angel Arango. Nous avons invité, pour donner des conférences magistrales et des lectures, des figures littéraires telles que Michel Deguy, John Ralston Saul et Fadia Faqir, et des journalistes distingués canadiens et colombiens. Nous désirons que le Congrès soit projeté vers la population et que certains délégués puissent exercer une interaction sur différents publics de la ville ; entamer un dialogue avec des enfants et des jeunes ; avoir des échanges avec des écrivains locaux et offrir des lectures de courts extrais de leurs oeuvres.

Nous avons prévu de vous faire connaître les beautés de notre capitale et son ambiance. Nous vous indiquons aussi plusieurs possibilités de voyages, avant et après le Congrès.

À l’attente de vos nouvelles et de vos inscriptions je vous prie d´agréer au nom du PEN de la Colombie nos sentiments d’amitié,

Cecilia Bálcazar de Bucher, Ph.D.
Membre du Comité de Direction du PEN International.






































PEN DE COLOMBIA.  CONSEJO DIRECTIVO

Presidente

Enrique Santos Molano

Secretario General

Rubén Darío Flórez

Tesorero
Jaime Barrera Parra

Vocales principales

Andrés Hoyos
Fernando Barbosa
Lina María Pérez Gaviria

Vocales suplentes

Carlos Patiño Rosselli, Alcira Saavedra
Jaime Echeverri
Laureano Alba


Fiscal

Efraim Otero Ruiz

Presidente emérita

Cecilia Balcázar de Bucher























CONGRESO MUNDIAL DEL PEN INTERNACIONAL


17 AL 22 DE SEPTIEMBRE DE 2008
BOGOTÁ D.C., COLOMBIA




ÍNDICE


Invitación al Congreso                                                                                                          I
Junta Directiva del PEN de Colombia                                                                       II
Página

1. Qué es el PEN Internacional                                                                                            
1.1 Junta directiva mundial                                                                                                             
1.1.2 Invitados Especiales                                                                                                                            7


2. CONFERENCIA DE LA ESCRITORA FADIA FAQIR:
2.1 Presentación de la Dra. María Mercedes Andrade                                                            
 Cantar en la lengua del otro, Singing in the language of the other                                    
3. FORO: EL PAPEL DE LA PALABRA EN EL PERIODISMO                                          

3.1    Biografías de los participantes

31.1  Cecilia Balcázar de Bucher        Breve presentación del tema                         

3.2   Jorge Orlando Melo                     Introducción
                                                            Introduction to the subject
                                                            Introduction au sujet                                                           
3.3  Paul Knox:                 El papel de la palabra en el periodismo
                                  
3.4  Javier Darío Restrepo:        Los poderes de la palabra en la prensa


3.5   Claudia López       Lo que se dice en los medios de comunicación termina por construir una realidad.
           

                                                                      
3.6  Haroon Siddiqui  

                                                                                 
                                                                                 




4. CEREMONIA DE INAUGURACIÓN 74º CONGRESO MUNDIAL DEL PEN INTERNACIONAL                                          

4.1. Jiri Grusha, Presidente mundial del PEN Internacional
4.2  Cecilia Balcázar de Bucher, Presidente del Congreso 
4.3  Enrique Santos Molano, Presidente del PEN Colombia
Ver cómo se menciona al alcalde y a la Directora de Cultura del Ministerio

5. MESA REDONDA: EL PAPEL DE LA PALABRA EN SU RELACIÓN CON LA JUSTICIA Y EN LA CONSTRUCCIÓN DE LA PAZ                                                                                
5.1 Sobre la Fundación Fescol                                                                                               
5.2 Biografía de los participantes                                                                                         
5.3 Palabras de bienvenida de Cecilia Balcázar                                                                     56
5.4 Introducción de Hans Blumenthal                                                                                   56
5.5 Intervenciones de los participantes                                                                                  57
                                                                                  


6. CONFERENCIA DEL FILÓSOFO Y POETA FRANCÉS MICHEL DEGUY: PPOESÍA Y ECOLOGÍA


7. CONFERENCIA DEL ESCRITOR CANADIENSE  JOHN RALSTON SAUL:
EL PAPEL DE LA PALABRA EN LA REINVENCIÓN DEL MUNDO                               
6.1 Biografía de John Ralston Saul                                                                                      
6.2 Presentación de Margarita Garrido                                                                                 
6.3 Conferencia de John Ralston Saul:
El papel de la palabra en la reinvención del mundo                                                             

7. ANEXOS:

7.1    María Mercedes Andrade          Breve panorama de la escritura de mujeres en Colombia
7.2   Juliana Buriticá Alzate  El PEN Internacional vino a Bogotá  (Itinerario del evento)



                                   



















1. EL PEN INTERNACIONAL


El PEN Internacional es una sociedad mundial de escritores, que reúne a más de quince mil poetas, ensayistas y novelistas; también a dramaturgos, editores, traductores y periodistas. Cuenta con 144 centros en ciento cinco países. Sus objetivos principales son promover la cooperación intelectual y el diálogo entre las culturas a través de la literatura en medio de las vicisitudes de la sociedad contemporánea. Así mismo, y dado el hecho de que estos fines implican la necesaria libertad de expresión, el PEN es un decidido vocero del derecho a la libre expresión, en contra de toda censura. Es un reconocido defensor de los escritores ante cualquier persecución que vulnere su integridad y los haga víctimas de los abusos, persecuciones o encarcelamientos, propios de las dictaduras.

El PEN es una entidad no partidista. Ha sido clasificada bajo el estatus A de la UNESCO y tiene carácter consultivo de las Naciones Unidas. Su participación está abierta a todos los escritores que tengan obra publicada, sin distingo de clase, religión, nacionalidad, raza o género.

Cada centro PEN es autónomo en la promoción de las organizaciones juveniles y de aquellas actividades culturales e intelectuales que busquen propiciar el diálogo y el encuentro a través del arte, la literatura y el análisis de los hechos sociales y científicos. Realiza sus tareas dentro de cada uno de los países de origen; organiza conferencias y seminarios regionales y mantiene vínculos con los demás centros a través de la sede central que funciona en Londres.

El PEN Internacional fue fundado en Inglaterra, en 1921, bajo la presidencia de John Galsworthy. Entre sus constituyentes estuvieron Joseph Conrad, George Bernard Shaw y H.G. Wells. En poco tiempo la organización se extendió por el resto de Europa, y escritores de la talla de Anatole France, Paul Válery, Thomas Mann, Benedetto Croce y Karel Capek contribuyeron a fecundar su legado.

Un número plural de miembros ha sido galardonado con el Premio Nobel de Literatura, el Premio Cervantes, el Premio Príncipe de Asturias; así como también ha recibido otras distinciones nacionales e internacionales de importancia. Entre sus presidentes se cuentan Alberto Moravia, Heinrich Böll, Arthur Miller, Pierre Emmanuel, Mario Vargas Llosa y Homero Aridjis. Entre sus vicepresidentes actuales, elegidos por sus servicios a la literatura, se encuentran J.M. Coetzee, Toni Morrison, Nadine Gordimer y Margarete Atwood. Entre los vicepresidentes elegidos por sus servicios a la Organización se encuentran tres escritoras de las Américas: Joanne L. Ackermann, Gloria Guardia y Lucina Kathmann.

La Asamblea de Delegados se reúne anualmente durante el Congreso Mundial en diferentes ciudades del mundo. Durante estos congresos sesionan los comités que integran la organización: El Comité de Escritores en Prisión, uno de los más activos por la cantidad de casos de censura y persecución de escritores y periodistas que se dan en el mundo; el Comité de Derechos Lingüísticos y de Traducción; el Comité de Escritoras, que apoya la inserción de la mujer en el mundo de las letras, en los países en donde se requiere esta acción y denuncia las violaciones de sus derechos; el Comité de Escritores en el Exilio y el Comité de la Paz, que promueve la reflexión de cómo el uso irresponsable de la lengua fomenta la violencia, de cómo el lenguaje produce y consolida prejuicios étnicos o de género y desata pasiones que desencadenan y mantienen conflictos internos e internacionales.





1. 1 Junta directiva

La Junta Directiva Mundial estuvo compuesta hasta septiembre de 2008 por: Jiří Gruša, Presidente del PEN Internacional, y perteneciente al PEN de Austria; Eugene Schoulgin, Secretario, del PEN de Noruega; Eric Lax, tesorero, del PEN USA WEST; Cecilia Balcázar, del PEN Colombia;  Elizabeth Nordgren, del PEN Finlandia; Haroon Siddiqui,  del PEN Canadá; Kristin Schnider, del PEN suizo-alemán; Mike Butscher, del PEN Sierra Leona; Mohamed Magani, del PEN Argelia; Takeaki Hori, del PEN Japón y Caroline McCormick, directora ejecutiva de PEN Internacional.
Junta directiva

Jiří Gruša

Jiri Grusa (President)

Presidente

Jiří Gruša nació en 1938, en Pardubice (Bohemia) y comenzó su carrera literaria en 1964 con la creación de la primera revista de literatura no comunista de Checoslovaquia, Tvar. La revista fue prohibida en poco tiempo. Un año más tarde, fundó Sesity, otra revista para jóvenes escritores que fue prohibida en 1969. Durante ese tiempo, también fue designado editor de la editorial Nove Knihy y
trabajó como periodista, poeta, escritor de prosa, ensayista y traductor. En 1969 se presentó ante las autoridades comunistas después de la publicación de extractos de su novela Mimner en la revista Sesity. Ésto culminó en 1970 con la prohibición de su trabajo. A lo largo del régimen de Gustav Husak, Grušá se desempeñó como empleado en una empresa de construcción.  Después de la publicación de su primera novela, Dotaznik, lo arrestaron. Sin embargo, gracias a la intervención de Heinrich Böll, fue liberado y, en diciembre de 1980, se le permitió a Grušá viajar a los EE. UU. En 1981, mientras estaba fuera del país, las autoridades checas lo despojaron de su nacionalidad, y decidió establecerse en Bonn, donde trabajó como editor independiente. Su trabajo en Alemania incluyó, entre otros, la edición de Letters to Olga, la publicación de una antología de escritores checos llamada Ostracised Poets in Cologne y la edición  conmemorativa Prague Spring, Prague Autumn. Después de la caída del bloque comunista, el nuevo gobierno checoslovaco nombró a Grušá Embajador en
Alemania. Fue Embajador de la República Checa hasta la división de Eslovaquia en 1993. Luego se unió al gobierno checo como Ministro de Educación, Juventud y Deportes. En 1998 se trasladó a Austria para ocupar el puesto de Embajador de la República Checa en ese país.  Actualmente, vive en Viena y ha ocupado el cargo de Director de la Academia Diplomática.  Jirí Grušá se ha desempeñado como Presidente Internacional de PEN Internacional desde 2004




Jirí Grušá was born in 1938 in Pardubice (Bohemia) and began his literary career in 1964 with the creation of the first non-communist literature magazine in Czechoslovakia, Tvar (Face); the magazine was soon banned. A year later he founded Sesity (Notebook), another magazine for young writers which was banned in 1969. During this time he was also appointed editor in the publishing house Nove Knihy (New books) and worked as journalist, poet, prose-writer, essayist and translator. In 1969 he came before Communist authorities after publication of extracts from his novel Mimner in the magazine Sesity. This culminated in 1970 in a ban on his work. During the regime of Gustav Husak, Grušá was employed in a construction company.
After publication of his first novel Dotaznik (Questionnaire) he was arrested. However, thanks to the intervention of Heinrich Böll he was released, and in December 1980 Grušá was allowed to travel to USA. In 1981, while abroad, the Czech authorities deprived him of his nationality and he decided to settle in Bonn, working as a freelance editor. Among his work in Germany, he edited Havels Letters to Olga, published an anthology of Czech writers entitled Ostracised Poets in Cologne and a memorial edition Prague Spring, Prague Autumn.
After the collapse of the Communist block, the new Czechoslovak government appointed Grušá as the country's Ambassador to Germany. He remained as Ambassador of the Czech Republic after the split with Slovakia in 1993, later joining the Czech government as Minister of Education, Youth and Sports. In 1998 he moved to Austria to take up the post of ambassador of the Czech Republic in Austria; he lives in Vienna and has been Director of the Diplomatic Academy there.  Jirí Grušá has been International President of International PEN since 2004.
Jirí Grušá est né en 1938 à Pardubice (Bohème) et a débuté sa carrière littéraire en 1964 avec la création de la première revue littéraire non-communiste de Tchécoslovaquie, Tvar. La revue a été rapidement interdite. Un an plus tard, il créa Sesity, une revue destinée aux jeunes écrivains qui fut interdite en 1969. Durant cette période, il a également été nommé éditeur à la maison d´édition Nove Knihy et été journaliste, poète, écrivain, essayiste et traducteur. En 1969 il comparut devant les autorités communistes après la publication d´extraits de son roman Mimner dans la revue Sesity. Cela aboutit en 1970 à l´interdiction de son travail. Tout au long du régime de Gustav Husak, Grušá a travaillé comme employé dans une entreprise de construction. Après la publication de son premier roman, Dotaznik, il fut arrêté. Cependant, grâce à l´intervention de Heinrich Böll, il fut libéré et, en décembre 1980, Grušá reçu l´autorisation de voyager aux États-Unis. En 1981, alors qu´il n´était pas dans le pays, les autorités tchèques lui retirèrent sa nationalité et il décida de s´installer à Bonn, où il travailla comme éditeur indépendant. Son travail en Allemagne comprend,  entre autres, l´édition de Letters to Olga, la publication d´une anthologie d´écrivains tchèques intitulée Ostracised Poets in Cologne ainsi que l´édition commémorative Prague Spring, Prague Autumn. Après la chute du bloc communiste, le nouveau gouvernement tchécoslovaque nomma Grušá Ambassadeur en Allemagne. Il fut Ambassadeur de la République Tchèque jusqu´à la séparation de la Slovaquie en 1993. Il rejoignit ensuite le gouvernement tchèque en tant que Ministre de l´Éducation, de la Jeunesse et des Sports. En 1998 il s´établit en Autriche afin d´occuper le poste d´Ambassadeur de la République Tchèque dans ce pays. Il vit actuellement à Vienne où il a occupé le poste de Directeur de l´Académie Diplomatique. Jirí Grušá est président du PEN International depuis 2004.



Eugene Schoulgin                  

Eugene Schoulgin


Secretario Internacional
Del PEN  Internacional


Eugene Schoulgin es un autor de origen ruso-noruego. Comenzó su carrera como escritor
en 1970 con su primera novela, The Rabbit Cage.Desde entonces, ha publicado tanto cuentos como novelas. Entre ellos se destaca la trilogía de novelas Memories of Mirella con un gran éxito en ventas,postulada para los premios Nordic Literary, Federico
- Federico! y Salto Mortale. Además de sus novelas, Eugene se ha desempeñado como
periodista y ha escrito mucho sobre teatro. Desde 1994, Eugene dividió su tiempo entre la
escritura y el trabajo para el Comité de Escritores en Prisión de PEN Internacional, el cual estuvo a su cargo desde 2000 hasta 2004. Con el comité, tuvo la oportunidad de visitar varios países y colaboró con el establecimiento de centros PEN en algunas de las regiones más conflictivas del mundo, como Afganistán e Irak. El trabajo de Eugene ha sido traducido a varios idiomas: sueco, alemán, ruso, eslovaco, inglés, lituano y turco. Recientemente, ha escrito una novela que se publicará en el año 2008. En la actualidad, Eugene reside en Estambul.
International Secretary
International PEN
Eugene Schoulgin is an author of Norwegian-Russian origin. He began his career as a writer in 1970 with his first novel The Rabbit Cage; since then he has published both short stories and novels, most notably the best selling trilogy of novels Memories of Mirella (nominated for the Nordic Literary Award), Federico - Federico! and Salto Mortale . In addition to his novels, Eugene has worked as a journalist, writing largely about theatre.
Since 1994, Eugene has divided his time between writing and working for the Writers in Prison Committee of International PEN which he chaired from 2000 to 2004. With this committee he has visited many countries and helped to set up PEN Centres in some of the more troubled regions of the world including Afghanistanand Iraq.
Eugene's work has been translated into Swedish, German, Russian, Slovak, English, Lithuanian and Turkish. He has recently finished a novel which will be published this year.
Eugene currently lives in Istanbul.

Secrétaire international du PEN International

Eugène Schoulgin est un auteur d´origine russo-norvégienne. Il a débuté sa carrière d´écrivain en 1970 avec son premier roman, The Rabbit Cage. Depuis lors, il a aussi bien publié des récits que des romans. Parmi ceux-ci se distingue la trilogie de romans Memories of Mirella qui a connu un grand succès de vente, et a été nommée au prix Nordic Literary, Federico
- Federico! y Salto Mortale. En plus de ses romans, Eugène a été journaliste et a beaucoup écrit sur le théâtre. Depuis 1994, Eugène partage son temps entre l'écriture et le travail pour le Comité d'Écrivains en Prison du PEN International, qu'il a dirigé à partir de 2000 jusqu'en 2004.  Avec le comité, il a eu l'opportunité de visiter plusieurs pays et a participé à l´implantation de centres du PEN dans plusieurs des régions les plus conflictuelles au monde, comme l'Afghanistan et l'Irak. Le travail d´Eugène a été traduit dans plusieurs langues : en suédois, en allemand, en russe, en slovaque, en anglais, en lituanien et en turque. Il a récemment écrit un roman qui sera publié en 2008. Eugène réside actuellement à Istanbul.


Eric Lax

Eric Lax
Tesorero del PEN Internacional  
Eric Lax es un autor muy reconocido; quizás se lo conoce más como autor de la biografía
del director de cine Woody Allen. Sin embargo, ha escrito varios libros, y su trabajo ha sido traducido a 18 idiomas. Dos de sus obras fueron libros destacados del año para New York Times. The Mold in Dr. Florey’s Coat, acerca del desarrollo de la penicilina, fue el mejor libro del año para Los Angeles Times. Ha escrito artículos para distintas revistas y
periódicos, entre ellos, The New York Times, The Washington Post, Los Angeles Times;
The Washington Monthly, The Atlantic; Vanity Fair y The Times (Londres). Eric también se desempeñó como editor de Esquire. En 1993, Eric se unió al centro PEN de California
y desde ese entonces ha sido miembro activo y se ha desempeñado como vicepresidente (1994-5) y presidente (1996-2000). Fue miembro de la junta de PEN Internacional desde 2001 a 2007 y fue electo Tesorero en 2007.Eric vive en Los Ángeles junto con su esposa y sus dos hijos.


Treasurer  International PEN.  PEN USA West
Eric Lax is a renowned author, perhaps best known for his biography of film maker Woody Allen. He has, however, written numerous books and his work is translated into 18 languages. Two of his works were  ‘New York Times Notable Books of the Year' and The Mold in Dr. Florey's Coat, about the development of penicillin, was a ‘Los Angeles Times Best Book of the Year'.
He has also contributed articles to numerous magazines and newspapers, including The New York Times (both the magazine and other sections) The Washington Post, Los Angeles Times; The Washington Monthly, The Atlantic; Vanity Fair, and The Times (London). Eric was also a contributing editor at Esquire.
Eric joined PEN Centre USA West in 1993 and has been an active member ever since, holding the posts of Vice-President (1994-5) and President (1996-2000). He was a Member of the Board of International PEN from 2001 - 2007 and was elected Treasurer in 2007.
Eric lives in Los Angeles with his wife and two children.

Trésorier du PEN International  
Eric Lax a écrit plusieurs livres, et son travail a été traduit en 18 langues. Il est l'auteur d'une biographie renommée du directeur de cinéma Woody Allen. Deux de ses livres ont été nommés livres de l'année par le New York Times. The Mold in Dr. Florey’s Coat, sur le développement de la pénicilline, a été reconnu meilleur livre de l'année 2007 par Los Angeles Times. Il a écrit des articles dans plusieurs revues et journaux, dont The New York Times, The Washington post, Los Angeles Times, The Washington Monthly, The Atlantic, Vanity Fair et The Times (Londres). Éric a également été éditeur de Esquire. Il a rejoint en 1993 le centre du PEN de Californie et a depuis lors été un membre actif en occupant les fonctions de vice-président (1994-95) et de président (1996-2000). Il a été membre du comité du PEN International entre 2001 et 2007 puis a été élu trésorier en 2007. Éric vit à Los Angeles avec sa femme et ses deux enfants.


Cecilia Balcázar de Bucher



Miembro de la Junta Directiva del PEN Internacional.  PEN Colombia
Nacida en Cali, Colombia.  Miembro de Número de la Academia Colombiana
de la Lengua. Con maestría, y doctorado de Georgetown University en el área de Lingüística y Sociolingüística.  Fue Profesora titular de la Universidad del Valle y posteriormente Presidente del Consejo Superior de dicha Universidad.  Profesora titular de la Universidad de los Andes donde fundó y dirigió el Departamento de Lenguaje y Estudios Socioculturales.
Embajadora en misión especial ante las Naciones Unidas en 1994.. 
Escribe poesía y ensayo. Sus colecciones de poesía incluyen La máquina mítica, Peregrinaciones (Premio Jorge Isaacs), Sendero de palabras, El tiempo del pasaje, Umbral de la palabra.  Entre sus  ensayos se cuentan: “Lenguaje, Poesía y Filosofía”,  “Lenguaje y silencio: lo místico, lo político”.
Fue Presidente  del PEN de Colombia de 1996 a 2006. Elegida como Miembro de la Junta Directiva del PEN Internacional de 2002 a 2005 y de 2006 a 2009. Presidente del Congreso Mundial del PEN, Internacional realizado en Bogotá en septiembre de 2008.  Es Presidente emérita del PEN de Colombia.

Board member International PEN.  Colombian PEN
Cecilia Balcázar was born in Cali, Colombia. She is Member of the Colombian Academy of Letters.   She holds an M.Sc and Ph.D. from Georgetown University in Washington DC.   She has been Professor at the University of Valle, Founder and Director of the Department of Language and Socio-cultural studies and Professor at the University of the Andes, Bogotá. Her poetry collections include La Máquina mítica,  Peregrinaciones, (Premio Jorge Isaacs) Sendero de palabras, El tiempo del pasaje, Umbral de la palabra.   Some of her essays, include Lenguaje, Poesía y Filosofía,  “Lenguaje,y  silencio: lo místico, lo político”. Cecilia was President of PEN Colombia from 1996 to 2006.  She was elected as Member of the Board of International PEN from 2002 to 2005 and from 2006 to 2009. President of the World Congress of PEN in Bogotá in 2008.  She is President Emeritus of Colombian PEN.

Membre du Comité Directeur du PEN International.  PEN Colombien
Née à Cali, en Colombie, elle est membre de l'Académie Colombienne de la Langue. Elle est titulaire d'un master et d´un doctorat de Georgetown University en linguistique et en sociolinguistique. Elle a été professeur en titre de l´Université du Valle ainsi que Présidente du Conseil Supérieur de cette même Université. Elle a été  professeur en titre de l´Université des Andes où elle a créé le Département de Langages et  Études Socioculturelles.
Elle fut ambassadrice en mission spéciale auprès des Nations unies en 1994. Elle est l´auteur de poésie et d´essais. Ses recueils de poésies comprennent La máquina mítica, Peregrinaciones (Prix Jorge Isaacs), Sendero de palabras, El tiempo del pasaje, Umbral de la palabra. Parmi ses essais on retrouve : « Lenguaje, Poesía y Filosofía », « Lenguaje y silencio: lo místico, lo político ». Elle a été présidente du PEN de Colombie de 1996 à 2006. Elle a été élue membre du Comité Directeur du PEN International de 2002 à 2005 puis de 2006 à 2009.  Elle a organisé et présidé le Congrès Mondial du PEN International qui s´est tenu à Bogotá en septembre 2008. Elle est présidente émérite du PEN de Colombie.

 

Elizabeth Nordgren

Elisabeth Nordgren


Miembro de la Junta Directiva del PEN Internacional.  PEN Finlandia


Elizabeth Nordgren es una escritora que cultiva varios géneros. Además de ser crítica literaria y teatral en un periódico en Finlandia, escribe ensayos, cuentos y artículos sobre cultura y literatura en revistas literarias. También ha editado libros sobre género y volúmenes de poesía báltica.  Elizabeth es miembro activa del PEN Finlandia
desde los años setenta. Ha estado trabajando con el Comité de Escritores en Prisión de PEN Finlandia desde los años ochenta y se desempeñó como vicepresidenta de PEN Finlandia desde 1991 hasta 1994; luego, fue presidenta hasta 2006. Trabaja en mantener las relaciones institucionales con otros centros PEN, en particular aquellos
ubicados en Europa oriental y las naciones nórdicas, y formó parte del grupo de trabajo del
PEN Finlandia que organizó el congreso de 1998 en Helsinki. Elizabeth defiende con pasión el derecho a la libertad de expresión y la importancia del trabajo del PEN Internacional.

Board member International.  PEN  Finland
Elizabeth Nordgren is a prolific writer working across many genres; as well as being a regular literary and theatre critic for a daily paper in her native Finland, she writes for literary magazines contributing essays, short stories and articles on culture, and literature. Elizabeth has also edited books on gender issues and volumes of Baltic poetry.
Elizabeth has been an active member of Finnish PEN since the 1970s; she has been working with the Writers in Prison Committee of Finnish PEN since the 1980s, and held the position of Vice President of Finnish PEN from 1991 - 1994 and then as President until 2006. She works tirelessly to maintain good working relationships with other PEN Centres, particularly those in Eastern Europe and the Nordic nations and was part of the working group at Finnish PEN to organise the 1998 Congress in Helsinki. Elizabeth passionately upholds the right to freedom of speech and the importance of the work of International PEN.
Membre du comité directeur du PEN International. PEN Finlandais

Elizabeth Nordgren est un écrivain qui cultive plusieurs genres. En plus d'être critique littéraire et de théâtre dans un journal de Finlande, elle écrit des essais, des récits et des articles sur la culture et la littérature dans des revues littéraires. Elle a également édité des livres sur le genre ainsi que des recueils de poésie baltique. Elizabeth est membre active du PEN de Finlande depuis les années soixante-dix. Elle travaille avec le Comité d'Écrivains en Prison du PEN de Finlande depuis les années quatre-vingts et a occupé le poste de vice-présidente du PEN de Finlande entre 1991 et 1994, puis a ensuite été présidente jusqu'en 2006. Elle travaille à entretenir les relations institutionnelles avec d'autres centres du PEN, en particulier ceux situés en Europe de l'Est et dans les pays nordiques, et a fait partie du groupe de travail du PEN de Finlande qui a organisé en 1998 le congrès à Helsinki. Élisabeth défend avec passion le droit à la liberté d'expression et l'importance du travail du PEN International.





Mohamed Magani

Mohamed Magani
Miembro de la Junta Directiva del PEN Internacional.  PEN Argelia
Mohamed Magani es conferencista en Ciencias sociales en la Universidad de Argel. Ha publicado varias novelas, entre ellas, Une Guerre se meurt, Esthétique de boucher, Le Refuge des ruines,Un Temps berlinois, Scène de pêche en Algiersy La faille du ciel.
En inglés, Please pardon our appearance.. y An Icelandic Dream, ambas colecciones
de cuentos. Es miembro del Comité Internacional de Dirección del World Festival of Black Arts (Dakar, 2009). Mohamed se desempeña como presidente de PEN Argelia
Board member  International PEN     PEN Argelia
Mohamed Magani is a writer and lecturer in social science, currently at the University of Algiers. He has published numerous novels including Une Guerre se meurt, Esthétique de boucher, Le Refuge des ruines, Un Temps berlinois, Siene de peche en Algiers and La faille du ciel, and in English, Please pardon our appearance... and An Icelandic Dream, both collections of short stories. He is a member of the International Steering Committee for the World Festival of Black Arts (Dakar, 2009).   Mohamed is President of PEN Algeria.
Membre du Comité Directeur du PEN International. PEN Algérien
Mohamed Magani est conférencier en Sciences Sociales à l'université d'Alger. Il a publié plusieurs romans dont, Une Guerre se meurt, Esthétique de boucher, Le Refuge des ruines, Un Temps berlinois, Scène de pêche en Algiers et La faille du ciel ; et des collections de récits en anglais, Please pardon our appearance.. et An Icelandic Dream. Il est membre du Comité Directeur International du World Festival of Black Arts (Dakar, 2009). Mohamed occupe les fonctions de président du PEN d´Algérie.

 

Mike Butscher

Mike Butscher

Miembro de la junta de PEN Internacional. PEN Sierra Leona

Mike es escritor, fotógrafo, locutor, profesor de periodismo, consultor de relaciones públicas,activista de derechos humanos e investigador.  Tiene 24 años de experiencia en los medios radiales y gráficos de Sierra Leona, Liberia y el Reino Unido. Ha producido varios programas de radio, entre ellos, programas de noticias y temas literarios en inglés y krio. Ha escrito y publicado distintos artículos sobre desarrollo, medio ambiente, negocios, economía y derechos humanos en revistas y diarios locales e internacionales. Como autor,
Mike ha publicado varios cuentos y poemas. Además, ha capacitado en periodismo radial
a más de 100 niños que ahora están trabajando en estaciones de radio de Liberia y Sierra Leona. Por este trabajo, Mike recibió, en 2004, el premio “Child Friendly Journalist” de la Red nacional de foros infantiles de Sierra Leona. Actualmente, trabaja en ‘Right To Play Liberia’ y se desempeña como secretario del PEN Sierra Leona.

Board member International PEN.   Sierra Leone
Mike is a writer, photographer, broadcaster, journalism trainer, public relations consultant, human rights campaigner and researcher with 24 years experience with the broadcast and print media in Sierra Leone, Liberia and the United Kingdom. He has produced many radio programmes including news and features on literary issues in English and Krio. Mike has written and published hundreds of articles in local and international magazines and newspapers with development, environment, business, economic and human rights themes.
As an author, Mike has published many short stories and poems locally and internationally.
In addition to this, he has trained over 100 children in radio journalism who are now advocating for themselves on radio stations in Liberia and Sierra Leone. For this work, Mike received the 2004 Child Friendly Journalist Award of the National Children's Forum Network, Sierra Leone.
He currently works for Right To Play Liberia and is the Secretary of Sierra Leone PEN.
Membre du Comité Directeur du PEN International. PEN Sierra Leone

Mike est écrivain, photographe, présentateur, professeur de journalisme, consultant en relations publiques, militant des droits de l'homme et chercheur. Il a 24 ans d'expérience dans les milieux de la radio et de la presse écrite de Sierra Leone, du Libéria et du Royaume-Uni. Il a produit plusieurs émissions de radio, dont des programmes d'actualité et de thèmes littéraires en anglais et en krio. Il a écrit et publié plusieurs articles sur le développement, l'environnement, les affaires, l'économie et les droits de l'homme dans des revues et des journaux locaux et internationaux. En tant qu´auteur, Mike a publié plusieurs récits et poèmes. Il a de plus formé au journalisme de radio plus de 100 enfants qui travaillent actuellement dans des stations de radio du Libéria et de Sierra Leone. Pour ce travail, Mike a reçu en 2004 le prix « Child Friendly Journalist » du Réseau national de forums pour enfants du Sierra Leone. Il travaille actuellement sur le projet « Right To Play Liberia » et occupe le poste de secrétaire du PEN de Sierra Leone.







Takeaki Hori
Takeaki Hori
Miembro de la Junta del PEN Internacional.  PEN de Japón
Takeaki Hori es escritor y antropólogo.  Ha publicado varios trabajos académicos en las
áreas de edio ambiente, Cultura y Sociología, entre ellos, Anthropological Practice and Beliefs of Japanese Fishery, Is a non Hegemonic World possible? y fue coautor de The View from Prague:Experience of the World Leaders at the Dawn of the 21st Century.
Ha sido conferencista y profesor asociado visitante de varias universidades y se ha desempeñado como asesor de numerosas empresas de primer nivel. También se desempeñó como vicepresidente de la Fundación EE. UU.- Japón de 1987 a 1996.
Su carrera periodística incluye cinco años como miembro del consejo editorial de Japan Times Weekly entre 1990 y 1995, y miembro del Foreign Correspondent Club de Tokio. Actualmente, se desempeña como director de la Fundación Forum 2000 de Praga. Hori es Director Ejecutivo de PEN Japón desde 2003 y, anteriormente, fue miembro de la junta de
PEN Internacional desde 2001 hasta 2004.

Board member International PEN.  Pen Japan
Takeaki Hori is a writer and anthropologist. He has published numerous works of non-fiction that focus on environmental, cultural and sociological issues including Anthropological Practice and Beliefs of Japanese Fishery, Is a non Hegemonic World possible? and the co-authorship of The View from Prague: Experience of the World Leaders at the Dawn of the 21st Century.
He has lectured at, and been an associate and visiting professor to, several universities and has been an advisor to a number of major corporations. He was also Vice President of the US-Japan Foundation from 1987 - 1996. His journalistic career includes five years as an editorial board member of Japan Times Weekly from 1990 - 1995 and a member of the Foreign Correspondent Club in Tokyo. He currently serves as a Director of the Forum 2000 Foundation in Prague.
Hori has been Executive Director of Japanese PEN from 2003 and was previously a Board member of International PEN from 2001 - 2004.

Membre du Comité Directeur du PEN International. PEN Japonais
Takeaki Hori est écrivain et anthropologue. Il a publié plusieurs travaux de recherche dans le domaine de l'environnement, la culture et la sociologie, dont Anthropological Practice and Beliefs of Japanese Fishery, Is a non Hegemonic World possible? et a été coauteur de The View from Prague:Experience of the World Leaders at the Dawn of the 21st Century.
Il a été conférencier et professeur associé invité de plusieurs universités et a occupé les fonctions de conseiller de nombreuses grandes entreprises.  Il a également été vice-président de la Fondation États-Unis - Japon de 1987 à 1996.
Dans sa carrière de journaliste, il a été pendant cinq ans membre du conseil éditorial du Japan Times Weekly entre 1990 et 1995, et membre du Foreign Correspondent Club de Tokio. Il est actuellement directeur de la fondation Forum 2000 de Prague. Hori est Directeur du PEN du Japon depuis 2003, et avant cela a été membre du comité du PEN International de 2001 à 2004.



Kristin T. Schnider




Miembro de la junta de PEN Internacional   PEN suizo alemán

Kristin nació en Londres y creció en Zúrich.  Es escritora independiente y su obra se ha publicado en varios periódicos, revistas y antologías. Kristin es autora de dos novelas y unvolumen de cuentos. Además, ha realizado trabajos de traducción del alemán al inglés y viceversa. Kristin es cofundadora de la Red Suiza de Mujeres Escritoras y ha dirigido varios seminarios para grupos, como el grupo de mujeres del Centro africano en Zúrich y CRAN: Encuentro de reflexión y acción contra el racismo.  Se desempeña como Presidente del centro PEN suizo-alemán y es miembro de la Asociación de Autores y Escritores de Suiza.



Board member International PEN.  Swiss German PEN
Kristin was born in London and brought up in Zurich. She is a freelance writer and her work has been published in numerous journals, magazines and anthologies. Kristin has also published two novels and a volume of short stories as well as translating works from German into English and vice versa.
Kristin is a co-founder of the Swiss Network of Women Writers, femscript, and has lead workshops for groups such as the women's group of the African Centre in Zurich and CRAN (Carrefour de reflexion et d‘action contre le racisme anti-noir).
She is President of the Swiss German PEN Centre and a member of the Association of Authors and Writers in Switzerland.

Membre du Comité Directeur du PEN International. PEN Suisse-allemande

Kristin est née à Londres et a grandi à Zurich. Elle est écrivain indépendante et son œuvre a été publiée dans plusieurs journaux, revues et anthologies. Kristin est l'auteur de deux romans et d'un recueil de récits. Elle a également réalisé des travaux de traduction de l'allemand vers l'anglais et inversement. Kristin est cofondatrice du Réseau Suisse de Femmes Écrivains et a dirigé plusieurs séminaires pour des groupes, comme le groupe de femmes de Centrafrique à Zurich et le CRAN : Carrefour de réflexion et d'action contre le racisme.  Elle occupe les fonctions de présidente du centre du PEN de Suisse allemande et est membre de l'Association d'Auteurs et d'Écrivains de Suisse.


Haroon Siddiqui

Haroon Siddiqui


Miembro de la junta de PEN Internacional.
PEN Canadá


Haroon Siddiqui es editor honorario del periódico más importante del Canadá, The Toronto Star. Escribe allí una columna dos veces por semana. Se unió al periódico en 1978 y, antes de ocupar el puesto de editor de editoriales, desempeñó varios cargos entre 1990 y 1998 como editor nacional, editor de noticias y analista de relaciones internacionales. Ha visitado 40 países y cubrió, entre otros eventos, la invasión soviética a Afganistán, la crisis de rehenes norteamericanos en Irán, la guerra entre Irak e Irán, y el surgimiento de China e India como potencias económicas.  Ocupó puestos gerenciales en varias organizaciones
profesionales y no gubernamentales canadienses, y, en 2001, fue nombrado miembro de la Orden de Canadá para el apoyo local de ‘oportunidades justas y equitativas en nuestra sociedad pluralista’,y participó en la campaña de defensa de “una función más amplia para Canadá en la aldea global”. Es autor de Being Muslim, acerca de la geopolítica post 9/11, y es Doctor Honorario en Letras de la Universidad de York. Haroon se desempeñó como presidente de PEN Canadá.

Board member  International PEN  
PEN Canada
Haroon Siddiqui is editorial page editor emeritus of The Toronto Star, Canada's largest newspaper, for which he also writes a twice-column column. He joined the newspaper in 1978 holding a number of posts including National Editor, News Editor and a foreign affairs analyst before becoming editorial page editor from 1990 to 1998. He has visited 40 countries and covered, among others, the Soviet invasion of Afghanistan, the American hostage crisis in Iran, the Iran-Iraq war and the emergence of China and India as economic powers.
He has held senior positions in various Canadian professional and non-governmental organisations, and in 2001, was appointed a member of the Order of Canada for advocating ‘fairness and equality of opportunity in our pluralistic society' at home and championing ‘a broader role for Canada in the global village.' He is the author of Being Muslim about post-9/11 geopolitics and holds an Honorary Doctorate of Letters from York University.
Haroon is a past President of PEN Canada.
Membre du Comité Directeur du PEN International. PEN Canadien

Haroon Siddiqui est rédacteur en chef émérite du journal le plus important du Canada, The Toronto Star, où il écrit une chronique deux fois par semaine. Il a rejoint le journal en 1978, et avant de prendre le poste de rédacteur en chef, il a occupé plusieurs fonctions entre 1990 et 1998 en tant qu'éditeur national, éditeur des nouvelles et analyste de relations internationales. Il a visité 40 pays et couvert, entre autres événements, l'invasion soviétique en Afghanistan, la crise des otages américains en Iran, la guerre entre l'Irak et l'Iran, et l'émergence de la Chine et de l'Inde en tant que puissances économiques. Il a occupé des postes de direction dans plusieurs organisations professionnelles et non-gouvernementales canadiennes et, en 2001, il a été nommé membre de l'Ordre du Canada pour son soutient local aux « opportunités justes et équitables dans notre société pluraliste », il a participé à la campagne de lutte pour « l´élargissement du rôle du Canada au sein du village global ». Il est l'auteur de Being Muslim, qui traite de la géopolitique après le 11 septembre, et est Docteur Honoraire de Lettres de l'université de York. Haroon a occupé les fonctions de président du PEN du Canada.




Directora Ejecutiva de PEN Internacional
Como Directora Ejecutiva, Carolina tiene la responsabilidad de la gerencia de la
organización y lidera la planeación estratégica, la gobernabilidad, el desarrollo de nuevos
programas y la consecución de fondos. Es la primera persona en asumir estas funciones
en PEN.  Estudió literatura inglesa y obtuvo una maestría en Escritura Contemporánea. Ha trabajado en el sector cultural a lo largo de su carrera, en el Teatro Nacional, en la dirección del Museo de Historia Natural de Londres. Fue consultora para el profesor Wangari Maathai, premio Nobel de la Paz y en el momento ejerce la consultoría para el Teatro Old Vic, Dance East y la Fundación Kevin Spacey. Recientemente terminó su primera novela.

Caroline McCormick. Directeur Exécutif du PEN International
En tant que Directeur Exécutif, Caroline a la responsabilité de la gestion de l'organisation et dirige la planification stratégique, la gouvernance, le développement de nouveaux programmes et l'obtention de fonds. Elle est la première personne à assumer ces fonctions au PEN. Elle a fait des études de littérature anglaise et a obtenu un master en Écriture Contemporaine. Elle a travaillé dans le domaine de la culture tout au long de sa carrière, au Théâtre National et à la direction du Musée d'Histoire Naturelle de Londres. Elle a été consultante auprès du professeur Wangari Maathai, prix Nobel de la paix, et est actuellement consultante pour le Teatro Old Vic, Dance East et la Fondation Kevin Spacey. Elle a récemment fini son premier roman.








1.2 Invitados especiales al Congreso Mundial realizado en Bogotá en septiembre de 2008



Michel Deguy.  (Escritor francés invitado por la Embajada de Francia en Colombia)


Michel Deguy fundó la Revista Poésie en 1977 y es su Director. Profesor universitario, filósofo de formación, preside el Consejo de administración del « Collège international de philosophie » desde 2005, después de haber presidido la Asamblea de Directores de Programa de 1990 a 1993.  Michel Deguy ha publicado más de cuarenta libros en Gallimard, en Seuil, en Galilée. Hay tresantologías de sus poemas en la colección de poesía de Gallimard. Hay una bibliografía completa hasta el año 2000 editadas por l’IMEC (Colección Inventaires, 2002).  Los títulos recientes de sus libros son: La Raison poétique (2000), Spleen de Paris (2000), Au jugé(2004), Sans retour (2004), Desolatio (2007), Réouverture après travaux (2007) : obras todas editadas por Galilée. Le Sens de la visite apareció en Stock (2005). L’Allégresse pensive (Belin, 2007), reúne los trabajos de la década que le fue consagrada en Cerisy ; Le Grand Cahier. Michel Deguy (330 páginas, en Le Bleu du ciel, 2007) recoge trabajos y estudios inéditos.

Michel Deguy.


Michel Deguy a fondé la revue Poésie en 1977, et la dirige jusqu´à présent.  Universitaire, philosophe de formation, il préside le Conseil d’administration du Collège international de philosophie depuis 2005, après avoir présidé l’Assemblée des Directeurs de programme (1990-1993).
Michel Deguy a publié une quarantaine d’ouvrages, chez Gallimard, au Seuil, chez Galilée. On trouve trois anthologies des poèmes dans la collection Poésie/Gallimard. Une bibliographie complète jusqu’en 2000 est éditée par l’IMEC (collection Inventaires, 2002).
Les titres récents sont : La Raison poétique (2000), Spleen de Paris (2000), Au jugé (2004), Sans retour (2004), Desolatio (2007), Réouverture après travaux (2007) : tous ouvrages parus chez Galilée. Le Sens de la visite a paru chez Stock (2005). L’Allégresse pensive (Belin, 2007) rassemble les travaux de la décade qui lui a été consacrée à Cerisy ; Le Grand Cahier Michel Deguy (330 pages, Le Bleu du ciel, 2007) recueille inédits et études.













                       Fadia Faqir escritora jordana y británica, patrocinada por la Universidad de los Andes.  

Fadia Faqir es una escritora reconocida por la defensa de los derechos humanos. Su primera novela, Nisanit, fue publicada en 1990 y está siendo traducida al árabe. Su segunda novela, Pillars of salt, fue publicada en 1996 y fue traducida al alemán, holandés y danés. La traducción al danés estuvo nominada al premio literario ALOA en el 2001. Ella es editora y co traductora de la obra In the house of silence: autobiographical essays by Arab women writers, publicada en 1998 y traducida al turco.
Sus artículos “Engendering Democracy and Islam” e “Intra-family Femicide in Defense of Honor: The case of Jordad” fueron publicados por Third World Quarterly. Ella fue editora en jefe de Arab Women Writers Series de Garnet Publishing, y por este trabajo ella recibió el premio New Venture en 1995.
Es miembro de la junta de Al- Raida, un diario feminista publicado por la Universidad Americana Libanesa de Beirut.
Fadia Faqir ha escrito algunas historias y obras de teatro cortas. “The Separation Wall”, un cuento corto y “Sofia Blues”, una recolección de meditaciones, fueron publicadas en diciembre de 2005 en una colección titulada Magnetic North. “The Separation Wall” también será publicada en Dominican Literatura and Arab-American and Arab Anglophone Literature editada por Natalie Handal.
Su tercera novela, My name is Salma / The Cry of the Dove ha sido y será publicada en 16 países y será traducida a trece lenguas. 



1.2 Invités spéciaux



Fadia Faqir écrivain jordanienne et britannique, parrainée par l´Université des Andes.

 Fadia Faqir est un écrivain reconnu pour la défense des droits humains. Son premier roman, Nisanit, a été publié en 1990. Pillars of salt, son deuxième roman, a été publié en 1996 et traduit en allemand, en hollandais et en danois. Ses articles « Engendering Democracy and Islam » et « Intra-family Femicide in Defense of Honor: The case of Jordad » ont été publiés par Third World Quarterly. Elle a été éditrice en chef de Arab Women Writers Series de Garnet Publishing, et a reçu pour ce travail le prix New Venture en 1995.
Elle est membre du comité de Al- Raida, un journal féministe publié par l'Université Américaine Libanaise de Beyrouth. Fadia Faqir a écrit quelques histoires et des pièces de théâtre courtes. « The Separation Wall », un petit récit et « Sofia Blues », une compilation de méditations, ont été publiés en décembre 2005 dans une collection intitulée Magnetic North. « The Separation Wall » sera également publié dans le Dominican Literatura and Arab-American and Arab Anglophone Literature édité par Natalie Handal.
Son troisième roman, My name is Salma / The Cry of the Dove a été et sera publié dans 16 pays et sera traduit en 13 langues.




 

 

 

 

 

John Ralston Saul, escritor canadiense.
John Ralston Saul nació en Ottawa. Estudió en la Universidad McGill y la Universidad de Londres, donde obtuvo su doctorado en 1972.   John Ralston Saul, defensor desde siempre de la libertad de expresión, ha sido un miembro activo de PEN Internacional desde 1987, cuando fue electo miembro de la junta directiva de PEN-Canada, y luego, de 1990 a 1992, presidente del mismo Centro. Es también miembro activo de PEN-Québec.

Desde 1999, es Presidente de honor de PEN-Canada. Ha sido el principal promotor de la Red de escritores en Exilio de PEN-Canada en 2004. Miembro del Consejo de escritores y expertos de ICORN

Ensayista y novelista.  Sus obras han sido traducidas a más de veinte idiomas en treinta países. Algunos de sus libros fueron publicados primero en francés y toda su obra ha sido publicada, habitualmente simultáneamente, en francés. Tiene siete títulos publicados en español.
Ha recibido numerosos premios nacionales e internacionales por su escritura, más recientemente, el premio internacional Pablo Neruda. Sus obras más conocidas:-- Bastardos de Voltaire: La dictadura de la razón en Occidente , Compañero el que duda es: Un diccionario de agresivo sentido común y La civilización inconsciente.  En el equilibrio: Seis Cualidades del Nuevo Humanismo

John Ralston Saul was born in Ottawa. He studied at McGill University and the University of London, where he obtained his Ph.D. in 1972.
John Ralston Saul, a long-time champion of freedom of expression, has been intimately involved with International PEN since 1987, when he was elected to the Board of PEN Canada, serving as president from 1990-1992. He is equally an active member of Centre québécois du PEN international.  Since 1999, he has been the Honorary Patron of PEN Canada and was one of the driving forces in the creation of their Writers In Exile Network in 2004. He is also a member of ICORN
He is particularly known for his commentaries on the nature of individualism, citizenship and the public good; the role of freedom of speech and culture; the failures of managerially/technocratically led societies; the confusion between leadership and managerialism; military strategy, in particular irregular warfare; and his critique of contemporary economic arguments.
Saul is perhaps best known for his philosophical trilogy – Voltaire’s Bastards: The Dictatorship of Reason in the West , The Doubter’s Companion: A Dictionary of Aggressive Common Sense and The Unconscious Civilization. This was followed by a meditation on the trilogy – On Equilibrium: Six Qualities of the New Humanism.

John Ralston Saul est né à  Ottawa. Il a étudié à  l'Université McGill et à  l'Université de Londres, ou il a obtenu un doctorat en 1972.  Il est  depuis plus de 20 ans intimement lié au P.E.N.  il fut élu en 1987 membre du conseil d'administration de PEN Canada, puis président du Centre de 1990 à 1992. Il est aussi membre un membre actif de PEN Québec.  Depuis 1999, il est président d'honneur de PEN Canada et en 2004, il a été  l'un des principaux créateurs du Réseau des Écrivains en Exil d e PEN Canada ainsi que membre du Conseil des Écrivains et Experts de l'ICORN (le réseau international des villes de refugeEssayiste et romancier, John Ralston Saul a exercé une influence croissante sur la pensée politique et économique contemporaine au point d’avoir été qualifié de "prophète" par le magazine "Time" et son nom figure dans la liste des cent principaux leaders et visionnaires de la prestigieuse revue Utne Reader

Ses oeuvres lui ont valu de nombreuses récompenses nationales et internationales dont, récemment, la Médaille présidentielle internationale d'honneur Pablo Neruda accordée par le gouvernement du Chili.

De tous ses livres, c'est la trilogie philosophique de Saul qui est la mieux connue: Les bâtards de Voltaire: La dictature de la raison en Occident; Le Compagnon du doute et La civilisation inconsciente. Il a par la suite publié une réflexion sur cette trilogie: Vers l'équilibre: six qualités du nouvel humanisme.






Paul Knox.  Periodista canadiense patrocinado por la Embajada de Canadá


Director de la Escuela de Periodismo de Ryerson University en Toronto y miembro activo de Periodistas Canadienses por la Libertad de Expresión. Fue reportero, editor y corresponsal extranjero durante más de treinta años, la mayoría de los cuales en The Globe and Mail. En este periódico fue editor extranjero, columnista de asuntos internacionales y corresponsal de América Latina con sede en México y Río de Janeiro.

Trabajó en Vancouver y en Belfast. Estudió en la Universidad de Harvard como Nieman Fellow. En el año 2000, Columbia University le confirió el Premio María Moors Cabot, en reconocimiento a su trabajo como reportero de las Américas. Escribe continuamente sobre asuntos relacionados con los medios y sobre temas internacionales, especialmente Latinoamérica. Ha sido comentarista en inglés y español de la Radio Canadá Internacional.

Sus intereses investigativos incluyen la educación periodística en Canadá, la historia del cubrimiento de noticias internacionales en este mismo país, los medios latinoamericanos y los retos de la libertad de expresión.


Paul Knox is Chair of the School of Journalism at Ryerson University in Toronto and an active member of Canadian Journalists for Free Expression.  He spent more than 30 years as a newspaper reporter, editor and foreign correspondent, most of it with the Canadian daily The Globe and Mail, where he was foreign editor, world affairs columnist and Latin America correspondent based in Mexico City and Rio de Janeiro. He also worked in Vancouver, Canada, and Belfast, Northern Ireland. He studied at Harvard University as a Nieman Fellow and in 2000 was awarded the Maria Moors Cabot prize by Columbia University for his reporting on the Americas. He continues to write on media issues, international affairs and Latin America, and has been a commentator in English and Spanish for Radio Canada International. His research interests include Canadian journalism education, the history of international news coverage in Canada, Latin American media and challenges to freedom of expression.



Paul Knox

Directeur de l'École de Journalisme de Ryerson University à Toronto et membre actif de Journalistes Canadiens pour la Liberté d'Expression, il a été reporter, éditeur et correspondant étranger pendant plus de trente ans, la plupart pour The Globe and Mail. Dans ce journal il a été éditeur étranger, chroniqueur des sujets internationaux et correspondant pour l'Amérique latine avec un siège au Mexique et à Rio de Janeiro.

Il a travaillé à Vancouver et à Belfast. Il a fait des études à l'université de Harvard sous le nom de Nieman Fellow. En 2000, Columbia University lui a remis le prix María Moors Cabot, en reconnaissance pour son travail de reporter des Amériques. Il écrit régulièrement sur des sujets en relation avec les médias et des sujets internationaux, particulièrement d´Amérique latine. Il a été commentateur en anglais et en espagnol de Radio-Canada international.

Ses intérêts de chercheurs comprennent l'éducation journalistique au Canada, l'histoire de la couverture des nouvelles internationales dans ce pays, les médias latino-américains et les défis de la liberté d'expression.












 CONFERENCIA DE LA ESCRITORA FADIA FAQIR:

                        Universidad de los Andes, Auditorio Mario Laserna
                                    Miércoles 17 de septiembre de 2008


2.2 Presentación de la Dra. María Mercedes Andrade*

Dentro del marco del Congreso Mundial del PEN Club Internacional que, bajo el título “El papel de la palabra”, se celebra actualmente en Bogotá, es para mí un placer presentarles a ustedes a la escritora jordano-británica Fadia Faqir. Ante todo, quisiera agradecerle a la Universidad de los Andes, a la Facultad de Artes y Humanidades y su decana, la Dra. Claudia Montilla, al Departamento de Humanidades y Literatura y su directora, la Dra. Carolina Alzate, así como al PEN Club Internacional y, especialmente, a la Dra. Cecilia Balcázar de Bucher, miembro de la junta del PEN Internacional, presidenta emérita del PEN de Colombia y organizadora de este congreso, por haber hecho posible la conferencia de hoy.

Fadia Faqir es doctora en Escrituras Creativas de la Universidad de East Anglia, miembro del PEN Club de Inglaterra y miembro del consejo editorial de Al-Raida, la revista feminista que se publica en la Universidad Americana de Beirut. Su obra literaria incluye novelas, cuentos y obras de teatro, y ha sido ganadora del New Venture Award y el ALOA Literary Prize. Faqir ha publicado las novelas Nisanit (1990), Pillars of Salt (1996) y The Cry of the Dove (2007), esta última recientemente traducida al español con el título de Mi nombre es Salma, y publicada por Ediciones Martínez Roca. Faqir ha publicado además diversos cuentos en antologías y tradujo y editó la antología In the House of Silence: Autobiographical Essays by Arab Women Writers. 

Fadia Faqir es una voz importante y elocuente en el campo de la escritura femenina, en general, y en particular de la literatura diaspórica, interesada en retratar la situación de la mujer en los países islámicos. Sus novelas demuestran una comprensión del mundo islámico que rompe con los estereotipos fáciles, pues coexisten en ellas una visión lírica e incluso nostálgica de la cultura musulmana, con la denuncia de la injusticia y la opresión que deben enfrentar sus personajes, tanto en el país natal como en el exilio. Esta mezcla de lirismo y compromiso con los derechos humanos le da a la obra de Faqir un carácter inquietante y conmovedor.

“Escribo…”, dice Faqir, “…para dar testimonio y para hacer justicia. También escribo para alejar el miedo, para exorcizarlo. Escribir es un intento fútil por darme a mí misma poder. El viaje fue y aún es largo, difícil, sin llegada, pero también con recompensas y lleno de pequeñas sorpresas. Recuerdos en la intranquilidad, no en la tranquilidad. Un árbol de jazmín en un jardín hostil. Cámaras de tortura y túneles en el mundo árabe. El racismo y la falsa representación en Occidente. Tomar té de menta con mi madre bajo una pérgola con enredaderas. Los rostros inquietantes de los mutilados, los desplazados, los desaparecidos. Nubes de perfume en un naranjal en flor. No es eso exactamente, pero es mucho más o mucho menos que eso”.  





2.2 Conferencia de Fadia Faqir: Cantar en la lengua del otro

Los inicios

Nací en Amman, Jordán, el año de la independencia de los ingleses y crecí en un Amman del Este humilde pero vibrante. Uno de mis primeros recuerdos son las colinas cubiertas con trigo y un gran club inglés cercano, con una cerca de púas, perros, guardias y jardines. Los jordanos nativos no estaban autorizados a entrar al club y eso lo hacía más seductor y misterioso. Tratamos de entrar a escondidas muchas veces, pero el guardia nos atrapó y los chicos fueron golpeados con un palo. Esta imagen de un espacio colonial exclusivo y próspero ha permanecido conmigo.

Fui educada en colegios estatales, que en el Reino Unido se llaman comprehensive, y luego, cuando escogí una línea social para mi certificado de estudios secundarios, fui enviada a la escuela Queen Zain El-Sharaf en Jabal Amman. Los estudiantes locales, que teníamos que viajar, contratamos un taxi y cruzábamos la capital todos los días de Este a Oeste. A la escuela Zain seguía el sistema de escuela de gramática inglés y fue un gran ambiente para aprender. Fuimos educados bajo la duda, el disentimiento y cómo burlarnos del patriarca.

Después de la graduación de la escuela mi familia arregló mi matrimonio. Tenía 19 cuando me casé, y tres años más tarde mi padre decidió salvarme de ese desastre. En los largos y complejos procedimientos del divorcio legal perdí la custodia de mi único hijo, cuando sólo tenía trece meses de nacido. Todo lo que he hecho después de eso, incluyendo mi prosa, son intentos de aceptar este enajenamiento. Estoy desconsolada y lo que se ha perdido nunca se recuperará.

Cuando entré a la universidad en Jordán para hacer un BA en Literatura Inglesa estaba destrozada, pero busqué consuelo en los libros. Después de la graduación trabajé como reportera a destajo para el Jerusalem Star, un periódico semanal en inglés. Las ideas para mi primera novela, Nisanit, empezaron a germinar cuando cubrí la liberación de tres ex prisioneros palestinos.

Nisanit es una novela sociopolítica que explora el destino de tres personajes: un guerrillero palestino, una mujer árabe y un carcelero israelí, todos antihéroes por accidente y víctimas de la historia y la geografía.

En 1984 viajé a Gran Bretaña para estudiar Escritura en la Universidad de Lancaster con David Craig. En 1985, fui condecorada con un MA en Escritura Creativa, después viajé a Jordán con la determinación de estudiar árabe clásico y empezar a escribir en mi lengua materna. La libertad es una condición previa para leer y escribir, como lo escribió Sartre, y por esa época no había mucho de eso en Amman. Los libros y periódicos eran censurados de manera rigurosa, se violaban los derechos humanos y los periodistas dejaban el país en manadas. Escribir no era una profesión respetada y para sobrevivir los escritores debían hacer trabajos de baja categoría. En Lancaster escribí un promedio de once páginas al día y en Amman, después de la pérdida de mis libertades políticas y personales, se agotó mi inspiración.

El regreso al Reino Unido, en 1986, y le decisión de escribir otra novela en inglés se sintió como otra traición a mi patria. Mi segunda novela, Pillars of Salt, que fue parte de mi tesis doctoral, se llevó a cabo durante el gobierno británico en Jordán, y es una visión feminista del orientalismo. Pasé parte de mi niñez con los beduinos, que eran seminómadas en ese entonces, arreando las cabras y las ovejas, recogiendo la cosecha y desplazándonos a la era del trigo. Pillars of Salt fue escrita para documentar ese paisaje mágico y preservar el estilo de vida noble de los beduinos, que desapareció rápidamente. En 1990, la Universidad del Este de Anglia me condecoró con el primer doctorado en Escritura Crítica y Creativa.

Ahora vivo en Durham, Reino Unido, y me considero a mí misma como una ex patriada, una mujer que dejó su país a causa de su padre. Encuentro difícil vivir en Occidente, especialmente en los tiempos de conflicto y guerra. Algunos días, la nostalgia y la añoranza se apoderan de mí como una gripe. Este anhelo de una idílica imagen de la patria, que tal vez no exista sino solo en mi mente, fue descrito en un programa que escribí y presenté para la radio. A View from Abroad: In Search of a Jasmine Tree gira alrededor de una búsqueda de árboles de jazmines en el noreste de Inglaterra. Un árbol de jazmín, similar al que teníamos en nuestro jardín en Amman, habría reflejado de manera parcial ese espacio físico y sicológico que había dejado atrás. La búsqueda de estos árboles se convirtió en la búsqueda de mí misma en este tapiz blanco y el fracaso de cultivarlos en Inglaterra tal vez sea análogo a la frustración de sembrar raíces en esta tierra extranjera. 

El exilio es un país triste. En el exilio el vacío entre la imagen rural de la tierra natal y la ciudad occidental no puede cerrarse. Es una ruptura del hogar, del Edén, de la niñez; una cierta pérdida, un desplazamiento, un desarraigo. En el exilio, la nostalgia se convierte en una forma de lealtad a la casa en Amman, al jardín con sus altos árboles de palma, al pañuelo de mi madre, al pasado, a la villa; todas son imágenes congeladas en un medio que las hace más bellas. En el exilio se desarrolla rápidamente una doble visión, en donde las imágenes de las calles de Basra confluyen con aquellas de Kentish Town. Empiezas a mirar hacia adelante al país que te adoptó mientras siempre se mira atrás al país de origen. Revisas tu posición en cada cruce. Ajustas tus espejos, tu sentido de pertenencia, y conduces explorando un nuevo mapa. Continúas examinando y reexaminando tus lealtades tanto a la imagen congelada en tu mente como al paisaje vivo del presente. Nunca más tomarás las cosas por su valor ordinario. La duda, el disentir y el cuestionar se vuelven parte de tu vida. Te conviertes en un híbrido, siempre calculando, evaluando, acomodando.

Solo hasta hace poco dejé de someterme a tales interrogatorios. Ahora leo, escribo y camino en los bancos del río Wear.


Inspiraciones

Cuando tenía, quizá, trece mantenía un cuaderno que se llamaba ‘Personajes en mi vida’, en el cual describía las apariciones físicas de personas que había conocido. Luego me convertí en una reportera a destajo del Jerusalem Star, y a través de mi escritura para el periódico descubrí el poder y la magia de las palabras. En la Universidad de Jordán estudié muchos autores como Shakespeare, Eliot y Flaubert. Leí mucho, pero algunos libros me hicieron parar y pensar. Heart of Darkness de Joseph Conrad es una acusación poderosa de los males del imperialismo. Refleja las represiones salvajes llevadas a cabo en El Congo por los belgas en uno de los actos de genocidio más grandes cometidos hasta esa época. El narrador de Conrad se encuentra al final con la historia de un hombre llamado Kurtz, muriendo, loco y culpable de unas atrocidades incalificables. Y esa línea: “el horror, el horror” apunta en una vía de adentro hacia fuera. Esa novela, junto con La Metamorfosis de Kafka, abrió posibilidades y me permitió trazar el escape mental de Shadeed de su solitario confinamiento mental en Nisanit. Ese momento de locura / escape, que fue seguido de cerca en una corriente de conciencia, puede verse cuando el se arrastra ‘fuera’ de la prisión al imaginarse a sí mismo como una hormiga. El se busca a sí mismo en la habitación, pero no puede encontrarse en ninguna parte ‘”Entonces él tiene seis piernas, cada una con articulaciones de remolque. Magníficas. Sus mandíbulas muelen la comida con rapidez y su cráneo pelado se sacude”. Cuando se arrastra fuera de la prisión como una ‘hormiga’ es segado por la luz del sol. ‘”El rocío de la pradera, el aire fresco, las estrellas solitarias. No puede creerlo. Levanta su cabeza sacudiéndola regocijado.”

En la Universidad de Anglia del Este fui alumna de la difunta Angela Carter, de quien hasta ahora estoy empezando a aceptar su muerte prematura. Ella solía reseñar libros de manera exhaustiva para el periódico The Guardian y cada vez que venía al taller llevaba un libro de regalo para cada estudiante. Uno sabía que el libro era un comentario a la pieza de escritura que había presentado. Cuando estaba escribiendo Pillars of Salt ella me dio el libro de Rana Kabani Europe’s Myth of the Orient: Device and Rule, que analiza la degradación de las mujeres orientales en las narrativas occidentales, primero como mujeres y después como orientales. Este libro me llevó rápidamente a la obra de Edward Said. Entonces exploré el feminismo, el orientalismo, el posmodernismo y escribí sobre viajes hasta que nació la escritora misógina. Sin embargo, guardaba textos como Arabian Nights, Arab Folktales y Qur’an en mi memoria. Entonces la mezcla se convirtió en una novela sobre la memoria, la representación, los puntos de vista conflictivos de la historia y la política sexual. Contaba con un narrador informal, una mujer indígena y un final mítico, fabricado en su totalidad por los escritores orientalistas.

Me topé con el realismo mágico por primera vez cuando leí Cien años de soledad de García Márquez, una novela llena de milagros, sucesos sobrenaturales y extraños, un mundo en el que es usual que los fantasmas se quejen en el jardín, o que la gente prevé su propia muerte. También contiene ejemplos de casi cualquier tipo de soledad y aislamiento que puedan sufrir los humanos, desde una encarcelación literal, pasando por la ceguera hasta el vacío espiritual de las repetidas conquistas sexuales, o la felicidad del aislamiento con la persona que amas. La soledad del patriarca enfrentando el pelotón de fusilamiento fue su última penitencia. Entonces comencé a pensar en la justicia poética en la ficción política.

Cuando era una estudiante de posgrado entrevisté a la escritora afroamericana Toni Morrison para la revista de la universidad, en 1988, en la época en la que pertenecía a una minoría étnica en una universidad predominantemente blanca. En la entrevista Toni Morrison dijo, ‘La literatura se trata sobre el cambio y será cambiada por las minorías más concienzudas, que es donde está la vida. Hecho consumado. Así, su trabajo, mi trabajo y el de las mujeres y las personas de color es asegurarse de hacer justicia en lo que está por venir.’ Lo que ella dijo fue de gran importancia y mostró tal confianza y orgullo, que empecé a verme a mí misma como una escritora árabe negra.

Un año más tarde, me inscribí en la Universidad de Exeter, en donde conocí a Maya Angelou, que en 1990 era una escritora en residencia. Fui afortunada de compartir con ella y Dolly McPherson. Comencé a leer escritoras afroamericanas de manera decidida. Por ejemplo, la obra Beloved, de Morrison, no es un cuento lineal, contado de principio a fin. La novela es, en esencia, escrita en fragmentos, piezas sueltas dejadas para que el lector las junte. La yuxtaposición de pasado con presente sirve para reforzar la idea que el pasado está vivo en el presente, y con esos fragmentos la historia se fusiona en una sola pieza inseparable. Cada personaje, incluso los que están muertos y los medio vivos, cuentan partes del cuento. El uso de Morrison del verso y la corriente de prosa a conciencia no tiene comparación.

Mientras leía el trabajo de Morrison, My Name is Salma empezó a tomar forma. La narrativa está compuesta de secciones cortas, algunas de un solo párrafo o dos, algunas incluso poéticas en su economía. En un lapso de tiempo de 16 años, ellos cambian casi al azar en escenas de la vida de Salma que transcurren entre su familia beduina, sus años de custodia de protección, su vuelo a un monasterio y su posterior viaje a un asilo en Inglaterra. Intercaladas con episodios de su vida en Exeter mientras intenta encontrar trabajo, educarse y afianzarse en un ambiente extranjero. La forma inconexa tiene la intención de reflejar su propio ser torturado. Visto exclusivamente desde el punto de vista de Salma, muestra sus vínculos inextricables con su pasado. El objetivo es prevenir al lector de cualquier sentimiento de progreso sin obstáculos hacia una resolución. Constantemente nos sentimos en dilema, como Salma, entre un pasado cruel, un país extranjero y todo lo que conlleva, y los vínculos con la patria, la familia y la cultura.

Una vez agotado el lirismo, leo la poesía de Federico García Lorca y Mahmoud Darwish, quien se percibe a sí mismo como una extensión de Lorca. En su primera poesía Darwish sobresalió al mezclar lo personal con lo político, lo oportuno con lo eterno y lo mundano con lo sublime.
Lo personal es político

Cuando se reprimen los puntos de vista políticos y se vive bajo una autocracia monológica y monolítica, entonces, la literatura se convierte en una salida para expresar tales opiniones. El difunto autor palestino Emil Habibi propagó sus visiones marxistas en su ficción y en sus últimos años lamentó este hecho. Si se nace en una zona de conflicto, el arte por el arte se convierte en un lujo. Sin embargo, mi viaje literario muestra cómo escribir ficción política también puede cambiar. Comencé con Nisanit, un grito del corazón, crudo, cercano a la realidad y poco sofisticado, quizá. Cuando avancé en Pillars of Salt a explorar el imperialismo y la política sexual, utilicé la tradición oral y  los libros de viaje; en My Name is Salma, una novela sobre las restricciones de la condición humana, la migración y el racismo, empecé a explorar el lirismo, el ritmo y las descripciones minuciosas de la vida diaria para construir un todo. Mis novelas son sociopolíticas, pero el tono, el estilo y la estructura han evolucionado, eso espero. En otras palabras, las novelas son ventanas al mundo, humanizan, hacen que el lector conozca las injusticias y construye puentes culturales. En My Name is Salma no hay buenos ni malos y todos los personajes son figuras trágicas, incluso Elisabeth, la casera inglesa que maltrata a Salma. Cuando descubrimos por lo que ha pasado y sobrevivido Elisabeth, olvidamos sus excesos. Si el discurso en las metrópolis busca deshumanizar a los árabes y hacerlos desaparecer para justificar el ‘daño colateral’, mi ficción y mi obra tienen como objetivo humanizar no solo a los árabes, sino a los ingleses, americanos, indios, etc. Quizá es más difícil dispararle a alguien que conoces muy bien. Lo que es importante, al final, es presentar el caso de manera cuidadosa, con delicadeza y sin rabia o superioridad moral.


Los árabes y musulmanes como los ‘otros’ incomprendidos

Derrida escribió, “Cada vez que el etnocentrismo se reversa de manera ostentosa y precipitada, algún esfuerzo se esconde, de manera silenciosa, detrás de todos los efectos espectaculares de consolidar un interior y de dibujar a partir de este algún beneficio doméstico.” Jean Paul Sartre lo llamó el ‘A no ser que’. “Cuando un francés le dice a otro francés ‘el país está hecho para…’ el orador se incluye a sí mismo en sus queridos compatriotas. Y luego, usualmente, añade ‘A no ser que…’”, que surge de la inter subjetividad nacionalista. Retoma el discurso de Franz Fanon, no tiene un ‘a no ser que’ y no apunta a dibujar una lección doméstica, por ejemplo, un beneficio para el colonizador del encuentro colonial en Algeria.

Derrida articula la tendencia de los temas europeos de constituir al otro como marginal al etnocentrismo y ubica eso como el problema con todos los esfuerzos logo céntricos. Describiendo lo que él llama ‘mitología blanca’, Derrida escribió, “[ésta] ha borrado dentro de sí misma la escena fabulosa que ha producido, la que, sin embargo, permanece, activa y conmovedora, inscrita en tinta blanca, un diseño invisible cubierto en el palimpsesto”. La tarea está en recobrar lo que “sin embargo permanece, activo y conmovedor, inscrito en tinta blanca”, es decir, lo que está activo y conmovedor en lo que no podría ser otra cosa que lo ‘inimaginado’.

Mi obra está libre de ‘a no ser que’ y de lecciones para beneficiar al colonizador, intenta rescatar, recobrar y articular lo que permaneces activo y conmovedor, aunque inscrito en tinta blanca, y espero pueda desafiar el reconocimiento implacable del otro por la asimilación. Por lo tanto, yo soy una quinta columna cultural y una Albión pérfida en Gran Bretaña. Mi prosa no pinta un cuadro rosa de este país, no es ‘exótica’ o confortable. No es de sorprenderse que en ocasiones reciba críticas hostiles en la prensa. Nisanit y Pillars of Salt están enmarcadas en el mundo árabe y en general han sido reseñadas de manera positiva por la prensa británica. My Name is Salma golpeó en un nervio sin curtir porque sirvió de espejo para la sociedad inglesa, entonces pudo verse a sí misma con todas sus imperfecciones y pudo ver la forma en como trata a los que buscan asilo y sus problemas y debilidades, entonces es sorpresa que fuera evitado o reseñado de manera negativa.

Por otra parte, las páginas de reseñas en la prensa están clasificadas de manera clara y, como autor, yo soy inclasificable. No soy ni un autor árabe escribiendo en árabe, ni un autor británico escribiendo sobre la pequeña Inglaterra, ni un autor británico de orígenes árabes. Soy una escritora transnacional y de diversas culturas por excelencia. Te sientas en la cima de un volcán, un lugar excitante y precario, y conviertes una faceta crítica en ambas direcciones: hacia el país de origen, y sus tradiciones, y hacia el país de recepción. El desafío, la alienación, la ‘ofensa’, tiene dos caras. Pero como muchos otros inmigrantes y exiliados sobrevivo buscando refugio en la casa de la escritura y las canciones. De las cenizas de la guerra y la destrucción surge un pájaro de supervivencia Akan Sankofa, siempre mirando hacia atrás mientras vuela adelante hacia lo que es posible.


Imágenes de Oriente

La mayoría de las portadas de mis novelas, de las cuales casi ninguna he visto o aprobado antes de su publicación, tienen mujeres cubiertas con velos. A propósito, las portadas indonesa e italiana tienen una Salma atractiva pero sin velo en la cubierta. La portada francesa no tiene una mujer musulmana en ella, sólo un vaso de té marroquí y una taza de café inglés.

La imaginación occidental o euro céntrica está obsesionada con entidades ficticias, como las ‘mujeres musulmanas’ o las mujeres afganas’. Incluso un libro de cuentos arábicos modernos tiene mujeres cubiertas con velos en sus portadas. Mi ficción trata sobre estas mujeres, pero cuando las veo empastadas en la portada, dentro del contexto poscolonial, veladas y silenciosas no soy feliz con la forma en que mis heroínas son reducidas y producidas en masa.

Es importante explorar los patrones políticos, sociales e históricos que hacen posible que tales imágenes reduccionistas persistan. La cuestión de la representación occidental de la mujer musulmana es algo compleja, y la mujer musulmana ‘liberada’ pero ‘ignorada’ ocupa un lugar precario en el cual convergen discursos y trayectorias sobre la historia, la religión, la sociedad, las ideologías, el orientalismo y el feminismo. También contiene disertaciones contestatarias e ideas conflictivas concernientes a la ‘modernidad’ y la ‘emancipación’ y la manera en que esas ideas son escogidas, empacadas y presentadas.

Reclamando el desierto

Puede ser el momento de restituir y reclamar el desierto con toda su belleza majestuosa. Si las narrativas orientalistas lo describen como símbolo de atraso y regresión, yo lo veo como un indicador de nobleza, comportamiento civilizado y generosidad. Algunas partes de The Seven Pillars of Wisdom de T.E. Lawrence, las cuales fueron escritas en la tradición romántica, me atraen, pero suenan irreales, vacías. El desierto no es un destino turístico para mí, no es un lugar en el que tienes aventuras, ya sean sexuales o políticas, y luego te vas. Es casi mi hogar. Muchos viajeros ingleses escribieron sobre paisajes despoblados y vacíos y no esperaron que sus narrativas fueran refutadas. Pero muchos escritores árabes o escritores de orígenes árabes están dándole la vuelta y representando el paisaje como lo experimentaron, vivo y unido con la gente. La historia será el quien juzgue las dos narrativas: ‘las suyas’ y ‘las nuestras’.

La tiranía del lugar

‘La tiranía del lugar’ es parte de la condición humana. Todos tenemos limitaciones por nuestras condiciones. En mi ficción todos y cada uno de los personajes son víctimas de su crianza, su ambiente y su educación y esto les impone limitaciones. Incluso los opresores son víctimas de una cultura que designa un rol específico para los hombres. Um-Saad en Pillars of Salt desea salirse de su piel y convertirse en otra persona. Pero esta ‘hierba es verde’ es parte de la condición humana. A la final, no solamente no podemos escapar de quienes somos y donde vivimos, sino que tampoco podemos escapar de la muerte y los confines de la condición humana.


En-el medio

En esta era de las migraciones, el ciberespacio, las guerras y los conflictos más y más de nosotros nos hemos vuelto transnacionales. Incluso aquellos que no han migrado están reexaminando su sentido de pertenencia gracias a la expansión de las telecomunicaciones y la revolución de la información. La mayoría de nosotros somos híbridos y lo puramente indígena esta en disminución. Los británicos son blancos, pero muy pocos de ellos son puros.

En lo que a mí respecta, sólo he crecido en el ‘intermedio’, donde los idiomas, las historias y las culturas coexisten. Cuando llegué por primera vez a Gran Bretaña examiné y reexaminé mi sentido de pertenencia, ajusté el espejo y conduje explorando un nuevo mapa. Ahora no me sujeto a mí misma a tales inquisiciones. Yo soy una escritora transnacional que atraviesa culturas por excelencia, cruzo fronteras, idiomas, culturas y tradiciones literarias en un abrir y cerrar de ojos. Pertenezco a una comunidad multicultural sin raíces que se alimenta de blogs iraquíes, libros publicados en América, filósofos franceses y novelistas latinoamericanos. Quizá esta comunidad solo pueda existir y comunicarse en el ciberespacio. Y aunque sea un lugar precario para existir, es bastante excitante.


Moviendo los escenarios

Mis narrativas pasaron de tener raíces a ser desarraigadas. Es quizá una evolución natural. Después de vivir en el Reino Unido por 24 años, el lugar donde se desarrolla mi ficción ha cambiado. Cuando fui por primera vez a Inglaterra no estaba segura de ambientar mis novelas allí y representar al inglés, y la mayoría de sus representaciones de los árabes fueron y siguen siendo críticas. Luego de pasar la mitad de mi vida en Gran Bretaña, quizá me estoy familiarizando más con el territorio multicultural inglés que con el aquí y ahora del mundo árabe. Me siento más cómoda entretejiendo las voces de los que buscan asilo y los inmigrantes en Gran Bretaña hoy en día que con un hombre árabe de El Cairo, por ejemplo. Es inevitable que mi ficción refleje ese cambio. Por primera vez tengo un personaje inglés en My Name is Salma. Esto fue reseñado de manera favorable, por lo que he decidido tomar el riesgo y representar al inglés por completo. En In the Midnight Kitchen, la novela en la que estoy trabajando ahora, tengo un personaje principal inglés también por primera vez, viviendo a través de las guerras mundiales y sobreviviendo a procesos personales y nacionales.
Autores anglo-árabes

Espero que con el tiempo los escritores anglo-árabes consigan lo que sus colegas asiáticos han alcanzado y generen una nueva versión arabizada del idioma inglés. Muchos escritores asiáticos y africanos, que escriben en inglés, están descolonizando de manera activa este idioma, con el fin de capturar las estructuras profundas y los lineamientos de sus culturas indígenas y hacer del inglés un vehículo más auténtico de expresión de su sensibilidad y conciencia. Entonces no sólo el imperio está contestando, sino está creando una nueva tendencia dentro de la tradición literaria inglesa.           


¿Por qué escribir en la lengua del otro?

No decidí dejar de escribir en árabe de manera deliberada, al contrario, cada intento de volver a hacerlo no ha tenido éxito. Después de vivir en Gran Bretaña por 24 años, el idioma inglés es ahora mi única capacidad.

Un renacimiento cultural árabe quizá no sea posible si no es a través del idioma árabe, la última frontera, como algunos pudieran argumentar. Sin embargo, esto cobija las obras en este idioma y las traducciones de la mayoría de trabajos de otros idiomas al árabe. Desafortunadamente, la libertad de expresión está reprimida y no favorece a animar a los jóvenes a ser creativos. Cada vez más, se invierte menos dinero en las traducciones al árabe.

Si tuviera que definirme a mí misma, entonces diría que soy una escritora árabe/inglesa, escribiendo sobre la cultura árabe en inglés. Si fuera posible separar la sensibilidad del idioma, entonces el cuerpo de mi obra en conjunto tiene una actitud árabe, receptividad, percepción, sabor e identidad, expresada a través de un inglés ‘arabizado’, en otras palabras, un inglés seleccionado cuidadosamente para transmitir un sabor árabe específico. Es quizá algo similar a lo que los autores indios hicieron con el idioma inglés, pero en una escala mucho más pequeña.

Me preocupan los temas del exilio y la representación, que reflejan la condición de una ‘expatriada’, una escritora que ha cruzado de una cultura por culpa de su padre. Esta posición transcultural se refleja en el intrincado proceso a través del cual se compone mi obra y por medio de mis intentos interminables de grabar un pequeño territorio dentro del idioma inglés para mí misma. Detrás de todos los problemas ampliamente comprendidos de la duplicidad de creatividad, desde una posición poscolonial, emerge la lucha de una escritora por comprender un mundo extranjero y de enfrentar las profundas consecuencias de vivir una identidad bicultural.

He rechazado todas las ofertas de traducir mi obra al árabe porque no he estado segura de la calidad de la traducción y la extensión de la distribución. Hace poco firmé un contrato con Al-Saqi Publishing y My Name is Salma se publicará en árabe este año. Estaré presente en la Feria Internacional del Libro de Abu-Dhabi para el lanzamiento y así conocer a la audiencia. Ya veremos cómo recibe mi trabajo el público árabe.


Limitaciones de la traducción

La Series de escritoras árabes (Arab Women Writers Series) (Garnet Publishing), que yo edité, fue un proyecto lleno de dificultades. La poca distribución de libros árabes hizo casi imposible encontrarlos en las librerías de las capitales occidentales. Después de pasar casi un año buscando libros, consultando colegas, editoriales y vendedores de libros, fueron encargadas cinco novelas de mujeres árabes, que por lo general tienen poca publicidad en Occidente. Fueron escogidas de manera deliberada como un antídoto a algunas de las preconcepciones que ciertos editores y lectores tienen sobre el árabe ilógico y opresivo. El extenso debate con los editores empezó por convencerlos de que un texto escrito originalmente en árabe no significa de forma automática que sea inferior a uno en inglés. Lo que resulta complicado son los pocos editores en las casas editoriales occidentales que manejen el árabe. El árabe literario escrito con sus complejidades gramaticales es notoriamente difícil de aprender. Incluso los lectores árabes necesitan dominar un plano intrincado y antiguo de gramática, sintaxis y vocabulario extranjeros. Esto explica de forma parcial la enorme dificultad de encontrar traductores de calidad y debidamente entrenados para trabajar en las Arab Women Writer Series. La calidad de las traducciones, con algunas excepciones, en realidad es bastante pobre.

Muchos árabes que viven en Occidente han decidido cortar los intermediarios y crear un ‘libro árabe’ en el idioma del otro. Las razones detrás de esta decisión varían, pero es un producto secundario del encuentro colonial y, como Salah Trabelsi escribe, de una conciencia creciente del ‘multiculturalismo que de manera provisional desconoce que uno mismo escuche y perciba, más allá de las diferencias, un parentesco de gestos y deseo.’ La obra de algunos árabes en Occidente entra a la división entre dos culturas y, como resultado, sufre y se beneficia de ocupar tal lugar tan peligroso en lo lingüístico, además de otras cosas. El desplazamiento anima a los escritores transculturales a darle una mirada crítica en ambos sentidos, hacia el país de origen y el de adopción.

Me parece desconcertante que el amplio conjunto de obras en inglés escritas por árabes o autores de origen árabe no haya sido sujeto a un análisis y estudio serios. El libro de Geoffrey Nash The Arab Writer in English: Arab Themes in a Metropolitan Language, 1908-1958 es el primer estudio serio de lo que él describe como la ‘internacionalización de la literatura’ y su impacto en los escritores árabes. Déjenme llenar este vacío y acuñar un nuevo término: ‘árabes escribiendo en inglés’ (por sus siglas en inglés AWE-Arabs Writing in English). Esto cubre el grueso del trabajo de escritores árabes que escriben en idioma inglés y cuyo idioma natal es usualmente el árabe. A veces, también es asociado con los trabajos de miembros de la Diáspora Árabe (Arab Diaspora). Como categoría, esto se ubica debajo del vasto reino de la literatura poscolonial, producida en los países previamente colonizados como Egipto, Líbano, Sudán y Jordán.

AWE es prosa transcultural que problematiza los asuntos sociales, el sentido de pertenencia y los términos de referencia. La producción de un nuevo discurso desafía las restricciones y tabúes de la cultura de origen, tales como lo sagrado del idioma árabe o el estatus subalterno de las mujeres, al ponerlos en diálogo con una cultura diferente. El objetivo es concebir un nuevo espacio, en el cual las identidades se examinen, dispersen y cambien y disentir sea posible.            


Conclusión de In the House of Song

“Pero Sharazad, la cuentista oriental, la hija inmigrante del visir, volteó su cara hacia un cielo más allá del último cielo, y canta con Maya Angelou:

‘Tú, May, me inscribiste en la historia
con tus mentiras amargas y retorcidas.
Tú podrías pisarme en el mismísimo suelo
Pero de todas maneras, como el polvo, me elevaré.’

Sharazad, como muchos otros escritores en el exilio, movería su vara a la tergiversación, al reduccionismo y la ignorancia. Ella, la sorda, muda, ignorante, nativa, anuncia que ha llegado, el personaje telón de fondo de un paisaje extranjero, descrito fielmente y románticamente en los libros de viajes. ‘Aquí estoy’, dijo, ‘la nativa que nunca escribió sobre ti a tus espaldas’. Ella trató de imaginarse a sí misma en obras occidentales: The Seven Pillars of Wisdom, Cry Freedom, Heart of Darkness. Ella vio películas realizadas por la sociedad receptora, como The Sheltering Sky y argumenta que la inmensa mayoría de mujeres bagdadíes tienen profesiones distintas a las más antiguas, los hombres bagdadíes no son bestias lascivas y las sociedades de esa tierra han cambiado desde que el observador occidental desembarcó por primera vez. La experiencia negra no necesita de un intermediario blanco que la represente y legitimice. Ella empezó a hablarse a sí misma en el ser; a pintar su imagen en la existencia y a escribirse en la literatura.

Ella se dio cuenta de que Bagdad se construiría de nuevo por su propia gente, que los árboles de palma sobrevivirían a las tormentas y que esos espíritus valientes de seguro vencerían. Ella desamarró su lengua y comenzó a cantar en cualquier idioma que se le ocurriera. Ella admira a Ngugi, pero se encuentra a sí misma de pie, saliendo de su campo puritano. Ella se une al campo Chinua Achebe en donde “lanzar el idioma inglés con el objetivo de restaurar la justicia lingüística y el propio respeto por nosotros mismos es una fantasía histórica… necesitábamos el idioma [el inglés] para transar nuestros negocios, incluyendo el de derrocar el propio colonialismo con el tiempo”. La reconciliación con el idioma inglés se lleva a cabo a pesar de lo ambiguo que pueda ser. Ella debería celebrar su singularidad en inglés y describir su nuevo mundo con el fin de entenderlo. Ella debería dibujar sus colores de vuelta al tapiz predominantemente blanco.

Ella canta con Achebe La canción de nosotros mismos (The Song of Ourselves), celebrando las diferencias y similitudes, rechazando las verdades absolutas sobre sí misma y otros, dándole la bienvenida a los trastornos de las narrativas lineales, aceptando el debate, la incertidumbre y la disconformidad. Parada afuera de la ballena, ‘en este mundo sin esquinas seguras’, ella canta por los puentes, aquellos destrozados y aquellos que se construirán. La verdad es que no hay otra casa que la frágil y fuerte casa de la escritura, la casa de la canción. La canción que entregó Sharazad en el pasado será entregada de nuevo. Ella, como muchos otros inmigrantes y exiliados, sobrevivirá construyendo una casa de canciones. Sharazad, la hija inmigrante del visir, la cuentista oriental, se convierte en un fénix, un hermoso y colorido pájaro de la supervivencia, volando por siempre más allá del último cielo.”

Singing in the Language of the Other
Beginnings
1 was born in Amman, Jordan, the year of independence from the British and grew up in a humble, but vibrant, East Amman. One of my earliest memories are hills covered with wheat and a large English club nearby, with a wire fence, dogs, guards and gardens. The native Jordanians were not allowed to enter the club and that made it more alluring and mysterious. We tried to sneak in many times, but the guard caught us and the boys were beaten with a stick. This image of an affluent, exclusive colonial space has remained with me.
1 was educated in government schools, what in the UK is called comprehensives, and then when I had chosen a science strand for  my high school certificate I was sent to Queen Zain El-Sharaf School in Jabal Amman.. Local students, who had to travel, hired a taxi and we crossed the capital all the way from the east to west end everyday. Zain school followed the English grammar school system and was a great environment for learning.  We were taught doubt, dissent and how to out-wit the patriarch.
After graduation from school my family arranged a marriage for me. I was nineteen when 1 got married, and three years later my father decided to save me from my disastrous marriage. In the complex and lengthy legal divorce proceedings I lost custody of my only son when he was just thirteen months old. Everything I had done after that, including my writing, are attempts to come to terms with this rapture. I am unconsolable and what had been lost can never be regained.


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    When I joined Jordan university to do a BA in English Literature I was in tatters, but I
    sought solace in books. After graduation, I worked as a freelance reporter for The Jerusalem
    Star, a weekly newspaper in Eng1ish. The ideas for my first novel, Nisanit germinating when
    I covered the release of three Palestinian ex- prisoners. Nisanit is a socio-political novel
    that              explores the fate of three characters: a Palestinian guerrilla fighter, an Arab woman   
    and an   Israeli jailer, all accidental anti-heroes and victims of history and geography.
I traveled to Britain in 1984 to study writing at Lancaster University under David Craig. In 1985 I was awarded an MA in Creative Writing, I then went back to Jordan determined to study c1assical Arabic and to begin writing in my mother tongue. Freedom is a precondition for reading and writing, as Sartre wrote, and there wasn't much of it in Amman at that time. Books and newspapers were rigorously censored, human rights violated and journalists left the country in droves. Writing was not a respected profession and to survive writers had to do menial jobs. In Lancaster I wrote an average of eleven pages a day and in Amman, after the loss of my personal and political freedoms, I dried up.
The return to the UK in 1986 and the decision to write another novel in English felt like another betrayal of my homeland. My second novel, Pillars of Salt, which was part of my Ph.D. dissertation, was set during the British mandate in Jordan, and is a feminist vision of Orientalism.  I spent part of my childhood with the Bedouins, who were semi-nomadic then, herding the goats and sheep, reaping crops, and traveling to the wheat threshing floor. Pillars of Salt was written to document that magical landscape and preserve the Bedouins' noble way of life, which was fast disappearing. In 1990 the University of East Anglia awarded me the first Ph.D. in Critical and Creative Writing.
Now I live in Durham, UK and consider myself an expatriach, a woman who left her country because of her father. I find living in the west difficult specially in the time of conflict and war. Nostalgia and homesickness overtake me some days like a flue. This yearning for an idyllic image of a homeland, that perhaps does not exist except in my own mind, was described in a program I had written and presented for the radio. A View from Abroad: In Search of a Jasmine Tree revolves around a search for jasmine trees in the North East of England. A jasmine tree, similar to the one we had in our garden in Amman, would have partially reflected that physical and psychological space I had left behind. The search for jasmine trees turned into a search for the self in this predominantly white tapestry and the failure to grow jasmine trees in England perhaps para11els the failure to grow roots in this foreign land.
Exile is a sad country. In exile the rift between the rural image of the homeland and the western city cannot be healed. It is a severing from home, Eden, childhood; a sense of loss, displacement, uprootedness. In exile, nostalgia becomes a form of loyalty to the house in Amman, to the, garden with its tall palm trees, to the mother's headscarf, to the past, the village; all are images held still in a medium which beautifies. In exile, you quickly develop a double vision, where images of the streets of Basra merge with those of Kentish Town. You begin looking forward at the country of adoption while always looking back at the country of origin You check your position at every junction. You adjust your mirrors, your sense of belonging, and drive on exploring a new map. You keep examining and re-examining your loyalties to both the still picture in the mind and the present living landscape. You no longer take things at face value. Doubt, dissent and questioning become part of your life. You be come a hybrid, forever assessing, evaluating, accommodating.

Yet lately I stopped subjecting myself to such inquisitions. I only read, write and walk on the    banks of the River Wear.
Inspirations
When I was perhaps thirteen I kept a notebook called 'Characters in my Life', in which I described the physical appearances of people I had met. Then I became a free-lance reporter for the Jerusalem Star, and through writing for the paper I discovered the power and magic of words. At the University of Jordan I studied many authors: from Shakespeare, to Eliot and Flaubert. I read widely, but some books made me stop and think. Joseph Conrad's Heart of Darkness is a powerful indictment of the evils of imperialism.  It reflects the savage repressions carried out in the Congo by the Belgians in one of the largest acts of genocide committed up to that time. Conrad's narrator encounters at the end of the story a man named Kurtz, dying, insane, and guilty of unspeakable atrocities. And that line: 'the horror, the horror' pointed towards a way in and out. That novel, together with Kafka's Metamorphosis, opened up possibilities and allowed me to plot Shadeed's mental escape from his solitary confinement in Nisanit. The moment of his madness/breaking out, which was followed closely in a stream of consciousness, is when he crawls 'out' of prison by imagining himself to be an ant. He searches for himself in the room, but he is nowhere to be found 'So he had six legs, each with tow joints. Marvellous. Bis jaws ground down the food swiftly and his bald skull joggled. When he crawled out of prison an 'ant' he was blinded by the sunlight. ‘Dew meadows, fresh air, the solitary stars. He couldn't believe it. He raised his joggling head, exultingly’. '
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At the University of East Anglia I was taught by the late Angela Carter, whose premature death I     am beginning to come to terms with. She used to review books extensively for the Guardian newspaper and whenever she carne to the workshop she handed each student a book as a gift. You knew that the book was her comment on the piece of writing you had submitted. 1 was writing Pillars of Salt then and she gave me Rana Kabani' s book Europe 's Myth of the Orient:
Devise and Rule, which analyses the demeaning of eastern women in western narratives, first as   women and then as Orientals. This book led me quickly to the writings of Edward Said. So I explored feminism, Orientalism, postmodernism and travel writing until the misogynist story-teller was born Yet I kept the Arabian Nights, Arab Folktales and the Qur’Jan in mind. So the mélange turned out to be a novel about memory representation, conflicting views of history and sexual politics. It had the unreliable narrator, the indigenous women, and the mythic ending that was totally fabricated by the Orientalist story-teller.
I encountered magic realism for the first time when I read García Márquez´s One Hundred Years of Solitude, a novel full of miraculous, bizarre and supernatural happenings, a world in which it is usual for ghosts to sulk in the garden, or for people to foresee their own deaths. It also contains examples of almost every type of loneliness and isolation that is possible for humans to suffer, from literal incarceration through blindness to the· spiritual emptiness of repeated sexual conquests, or' the happiness of isolation with the one you love. The loneliness of the patriarch facing the firing squad was his ultimate penance. So I began thinking about poetic justice in political fiction.
When 1 was a graduate student I interviewed the African American writer Toni Morrison for the university magazine in 1988. At the time I belonged to an ethnic minority at the predominately white university. In the interview Toni Morrison said, 'Literature is about to change and it is going to be changed by earnest minorities, that is where the life is. Fait accompli. So, your job, my job and the job of women and people of colour is to make sure that they do justice to what is about to come' What she said was earth-shattering and showed such confidence and pride. As a result I began to see myself as a black Arab writer.
A year later I joined the University of EExeter, where I met Maya Angelou; who in 1990 was a writer in residence. I was lucky to spend quality time with her and Dolly McPherson. I began reading African American women writers in earnest. Morrison's Beloved, for example, is not a linear tale, told from beginning to end. The novel is, in essence, written in fragments, pieces shattered and left for the reader to place together. The juxtaposition of past with present serves to reinforce the idea that the past is alive in the present, and by giving us fragments to work with Morrison melds the entire story into one inseparable piece. Every character, even the dead ones and half-alive ones, tell parts of the tale. Morrison's use of both verse and stream of consciousness writing where  necessary is unsurpassed.
While reading Morrison's work My Name is Salma began taking shape. The narrative comprises short sections, some only a paragraph or two long, some almost poetic in their economy. Encompassing a 16-year time span, they switch almost at random between scenes from Salma's life among her Bedouin family, her years of protective custody, her flight into a monastery and subsequent journey to asylum in England. These are interspersed with episodes from her life in Exeter as she attempts to find work, educate herself and establish a foothold in an alien environment. The disjointed form is meant to reflect her tortured self. Seen exclusively from Salma's point of view, it illustrates her inextricable links with her past. The aim is to prevent the reader from feeling any sense of smooth progress towards a resolution. Constantly we are torn, like S alma, between a brutal past, an alien country with its own, more indifferent cruelties, and the bonds of motherhood, family and culture.
Finally when lyricism dries up I read the poetry of Federico García Lorca and Mahmoud Darwish, who perceives himself as an extension of Lorca. In his earIy poetry Darwish excelled at intertwining the personal with the political, the timely with the timeless, and the mundane with the sublime.
The Personal is Political:
When political views are repressed and you live under· a monolithic, monological, autocracy then literature becomes an outlet for expressing such views. The late Palestinian author Emil Habibi propagated his Marxist views in his fiction and in his later years lamented that fact. If you are born in an area of conflict writing art for art's sake becomes a luxury. However, my literary journey shows how writing political fiction can also change. I started with Nisanit, a howl from the heart, raw, close to reality and unsophisticated perhaps. When in Pillars of Salt I moved on to explore imperialism and sexual politics I used the oral tradition and the tradition of travel writing, In My Name is Salma, a novel about the constraints of the human condition, migration and racism I·
began exploring lyricism, pace, minute descriptions of daily life to construct a whole. All my novels are socio-political, but the tone, style and structure have evolved I hope. In other words novels are windows to the world, they humanize, bring injustice to the readers' attention, build cultural bridges. In My Name is Salma I have no goodies or badies and all the characters are tragic figures even the English landlady Elisabeth, who mistreats Salma. When we discover what Elisabeth had gone through and survived we forgive her excesses. If the díscourse in the metropolis aim to de-humanize Arabs and make them disappear to justify 'collateral damage', my fiction and writings aim to humanize not only the Arabs, but the English, Americans, Indians etc. It is harder perhaps to shoot someone you know very well. What is important finally is to present the case gently, subtly and without any anger or self-righteousness.
            Arabs and Muslims as incomprehensible 'Others'
Derrida wrote, 'Each time .ethnocentrism is precipitately and ostentatiously. reversed, some effort silently hides behind all the spectacular effects to consolidate an inside and to draw from it some domestic benefit.' Jean Paul Sartre called it the 'Unless'. 'When a Frenchman says to another Frenchmen 'the country is done for..., the speaker includes himself with his  fellow-countrymen.  And then, usually, he adds 'Unless ...', which springs from national intersubjectivity. He went on to argue that Franz Fanon's discourse has no 'unless' and does not aim to draw some domestic lesson, i.e.. benefit for the colonizer from the colonial encounter in Algeria.
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Derrida articulates the European subject's tendency to constitute the other as
marginal to ethnocentrism and locates that as the problem with all logo centric endeavours. Describing what he calls 'white mythology' Derrida wrote, , [it] has erased within itself the fabulous scene that has produced it, the scene that nevertheless remains, active and stirring, inscribed in white ink, an invisible design covered over in the palimpsest. ' The task is to recover what 'nevertheless remains, active and stirring, inscribed in white ink,' which is to say, what is active and stirring in what is otherwise 'imageless'.
My writing is free of the 'unless' and lessons to benefit the colonizer, it attempts to retrieve, recover, articulate what remains active and stirring although inscribed in white ink and hopefully challenges the relentless recognition of the other by assimilation. Therefore, I am a fifth cultural column


and perfidious Albion in Britain. My writing does not paint a rosy picture of  Britain, is not 'exotic' or comforting. It is not surprising  that I get hostile reviews in the press sometimes. Nisanit and Pillars of Salt were set in the Arab world and overall were reviewed positively by the British press. My Name is Salma hits a raw nerve because it holds a mirror to English society so it can see itself warts and all and how it treats asylum seekers and the down and outs so it is not surprising that it was either bypassed or reviewed negatively.
Moreover, review pages in the press are classified clearly and as an author, I am unclassifiable. I am neither an Arab author writing in Arabic, nor a British author writing about little England, nor a British author of Arab origins. I am a cross-cultural, transnational writer par excellence. You sit on the top of a volcano, a precarious, exciting place, and turn a critical face both ways, towards o the country of origin and its traditions and the country of reception. The challenge, the alienation, the 'offence' are two-sided. (But like many other immigrants and exiles I survive by taking shelter in the house of writing and songs) From the ashes of war and destruction rises an Akan Sankofa bird of survival, forever looking backward while flying forward beyond what is possible.
Orientalising images
The majority of my novel's covers, most of which I never see or approve before publication, have veiled women. By the way the Indonesian and Italian covers have an attractive, but unveiled Salma on the cover. The French cover has no Muslim women on it, just a glass of Moroccan tea and a mug of English coffee.
The Eurocentric or western imagination is obsessed with fictive entities, such as 'Muslim women' or 'Afghani women'. Even a book about modem Arabic short stories has a veiled woman on the cover. My fiction is about veiled Muslim woman, but when I see them pasted on the cover, within the postcolonial context, veiled and silent I am never happy with the way my heroines are reduced and mass produced.
It is important to explore the historical, social and political patterns that made the persistence of such reductive images possible. The question of Western representation of Muslim women is quite complex and 'liberated' but 'unaware' Muslim woman,· occupy a precarious site where different historical, religious, social, ideological, Orientalist and feminist trajectories and discourses converge. It also shows contesting discourses and conflicting ideas concerning 'modernity' and 'emancipation' and the way those ideas are chosen, packaged and presented.
Reclaiming the desert
It might be time to reinstate and reclaim the desert with all its majestic beauty. If Orientalist narratives portray it as symbol of backwardness and regression I see it as marker for nobility, civilized behaviour and generosity. Some sections of T. E. Lawrence's The Seven Pillars of Wisdom, which was written in the Romantic tradition, appeal to me, but they ring unreal, hollow. The desert for me is not a tourist destination, a place you have a few adventures in, whether sexual or political, and then abandon. It is partly my home. So many English travelers wrote about empty, unpopulated landscapes and did not expect their narratives to be contested. But many Arab writers or writers of Arab origins are writing back and representing the landscape as they experienced it, alive and teaming with people. History will be the ultimate judge of both narratives: 'ours' and 'theirs'.
The tyranny of place
'The tyranny of place' is part of the human condition. We all have limitations due to our conditioning. In my fiction each and every character is a victim of their upbringing, their environment, their educations and that imposes limitations on them. Even the oppressors are victims of a culture that designates a specific role for the male members. Um-Saad in Pillars of Salt wishes to slip out of her skin and turn into another person. But this 'grass is greener' is part of the human condition. Finally not only we cannot escape who we are, and where we live, but we cannot escape death and the confines-of the human condition.
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In-betweenness
In this age of migration, cyberspace, wars and conflicts more and more of us have become transnational. Even those who did not migrate are re-examining their sense of belonging because of the expansion of IT and the information revolution. Most of us are hybrid and the pure indigenous are diminishing. 93% of the British  are white, but very few are pure.

As for me I only thrive in the 'in-between', where languages, histories, cultures
co-exist. When I first arrived in Britain I examined and re-examined my sense of belonging, adjusted the mirror and drove on exploring a new map. NowI I don't subject myself to such in inquisitions. I am a cross-cultural, transnational writer par excellence, I cross borders, languages, cultures and literary traditions in a blink. I belong to a rootless multi-cultural community that feeds on blogs from Iraq, books published in America, French philosophers, and Latin American novelists. Perhaps this community can only exist and communicate in cyberspace. Also it is a precarious place to be, but quiet exciting.
Moving settings
My narratives moved from rootedness to uprootedness. It is perhaps a natural progression. After living in the UK for about 24 years the site where my fiction takes place has shifted. When I first went to England I was not confident about setting my novel s in England and representing the English, and· was and still is
. critical of' most of their representations of the Arabs. After spending half of my life in Britain I am becoming more familiar with the British multi-cultural territory than perhaps the here and now in the Arab world. I am more comfortable weaving the voices of asylum seekers and immigrants in Britain now than an Arab man growing up in Cairo, for example. It is inevitable for my fiction to reflect that shift. Also in My Name·is Salma I have an English character for the first time. This was reviewed favourably so I decided to take the plunge and represent the English fully. In In the Midnight Kitchen, the novel I am working on now, I have a main English character for the first time, who lived through the world wars and survived personal and national trials.
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                                              Anglo-Arab authors
1 hope that Anglo-Arab writers will achieve, in the fullness of time, what their Asian colleagues had achieved and create a new Arabised version of the English language. Many Asian and African writers, who write in English, are actively decolonizing the English language, so as to capture the deep structures and lineaments of their indigenous cultures and make English a more authentic vehicle of expression of their sensibility and their consciousness. So not only the empire is writing back, but it is creating -a new strand within the English literary tradition.
Why write in the language of the other?
1 did not abandon writing in Arabic by design, on the contrary, every attempt to return and write in Arabic did not succeed. Now the English language is my only capability after living in Britain for twenty-four years.
Perhaps an Arab cultural revival is not possible except through the Arabic language, the last frontier, as some would argue. However, this covers writings in the Arabic language and translations of major works from other languages into Arabic. Unfortunately freedom of expression is stifled and this is not conducive to encouraging the young to be creative. Moreover a minuscule amount of money is invested into translation into Arabic.
If I have to define myself then I am an Arab/British writer, writing about the Arab culture in English. If it is possible to separate sensibility from language, then the body of my writing overall have an Arab attitude, responsiveness, perception, flavour and identity, expressed through the medium of an 'Arabised' English, in other words, an English selected carefully to convey a specific Arab flavour. Perhaps something similar to what Indian authors did with the English language, but at a much smaller scale.
I find myself preoccupied with themes of exile and representation that reflect the condition of an 'expatriarch', a writer who has crossed from one culture into another because of her father. This trans-cultural position is reflected in the intricate process through which my writing is composed and through my endless attempts to carve a small territory within the English language for
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myself. Behind the all-embracing problems of creative duplicity, from a post­colonial position emerges one writer's struggle to comprehend an alien world and cope with the profound consequences of living a bicultural identity.
I turned down all offers to translate my work into Arabic because I was not sure about the quality of the translation and wideness of distribution. I signed a contract with Al-Saqi Publishing recently and My Name is Salma will come out in Arabic this year. When the Arabic translation is launched I will go to the Abu-Dhabi International Book Fair to meet the audience. We shall see how the Arab public receive my work.
Limitations of Translation
The Arab Women Writers Series (Garnet Publishing), which I edited, was a project fraught with difficulties. The poor distribution of Arab books made them almost impossible to find in the bookshops of Western capitals. After spending almost a year chasing up books, consulting colleagues, publishers and booksellers, five novels by Arab women, who normally get little publicity in the West, were commissioned. The novels were deliberately chosen as an antidote to some of the inferior texts that get translated into English and that normally confirm many of the preconceptions some editors and readers have about the oppressive and illogical Arab. The long debate with the publishers began to convince them .that a text written originally in Arabic rather than in English does not automatically mean it is inferior. What complicates matters is the small number of editors in Westem publishing houses who master Arabic. Written, literary Arabic with its grammatical complexities is notoriously difficult to learn. Even Arabic readers need to master an ancient and intricate blueprint of foreign grammar, syntax and vocabulary. This might partly explain the uphill struggle to find qualified and properly trained translators to work with on the Arab Women Writers Series The quality of the translations, with few exceptions, was poor indeed.
Many Arabs living in the West have decided to cut out the middleman and create 'an Arab book' in the language of the other. The reasons behind this decision vary, but it is a by-product of the colonial encounter and, as Salah Trabelsi writes, of a rising awareness of 'multiculturalism that provisionally disowns one' s self to listen to and to perceive, beyond differences, a kinship of gestures and of desire.' The writing of some Arabs in the West treads the divide
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between two cultures and, as result, suffers and benefits from occupying such a dangerous site, linguistically and otherwise. Displacement urges transcultural writers to turn a critical face both ways, towards the country of origin and towards the country of adoption.
I find it puzzling that the large body of writing in English by Arabs or authors of Arab origin has not yet been subjected to serious study and analysis. Geoffery Nash's book The Arab Writer in English: Arab Themes in a Metropolitan Language, 1908-1958 is the first serious study of what he describes as the 'internationalization of literature' and its impact on Arab writers. Let me fi11 this gap and coin a new term: 'Arabs writing in English' (AWE). This covers the body of work by Arab writers who write in the English language and whose mother tongue is usually Arabic. It is also associated with the works of members of the Arab Diaspora. As a category, this comes under the broader realm of postcolonial literature, produced in previously colonised countries such as Egypt, Lebanon, Sudan and Jordan.
AWE is transcultural writing that problimatises social issues, sense of identity and terms of reference. The production of a new discourse defies the constraints and taboos of the culture of origin, such as the sacredness of the Arabic language or the subaltern status of women, by putting it in dialogue with a different culture. The aim is to devise a new space, where identities shift and disperse, where traditions are examined and where dissent is possible.
Conclusion from 'In the House of Song':
'But Shahrazad, the oriental story-teller, the immigrant daughter of the vizier, turns her face towards a sky beyond the last sky, and sings with Maya Angelou:
'You May write me down in history
with your bitter, twisted lies.
You may trod me in the very dirt
But still, like dust, 1'll rise.'
Shahrazad, like many other writers in exile, would shake her stick at misrepresentation, reductionism and ignorance. She, the deaf, mute, ignorant native, announces that she has arrived - the character backdrop of a foreign
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landscape faithfully and romantically described in travel books. "I am  here,"  she says, "the native who never wrote about you behind your back". She tries to imagine herself in western works: The Seven Pillars of Wisdom, Cry Freedom, Heart of Darkness. She watches films made by the host society, like The
, Sheltering Sky and argues that the vast majority of Baghdadi women have professions other than the oldest one, Baghdadi men are not lascivious beasts and the societies of that land have changed since the ,western observer first landed. The black experience does not need a white middle man to represent and legitimize it. She begins to talk herself into being; to paint her image into existence, to write herself into their literature.
She realizes that Baghdad will be built again by its own people, that palm trees outlast storms, and that brave spirits shall overcome. She unties her sore tongue o and begins singing in whatever language comes first. She admires Ngugi, but finds herself standing up and walking out of his puritan camp. She joins the camp of Chinua Achebe where 'to throw out the English language in order to restore linguistic justice and self-respect to ourselves is a historical fantasy ... we needed [the English] language to transact our business, including the business of overthrowing colonialism itself in the fullness of time' .The reconciliation with the English language takes place despite her ambiguous feelings towards it. She should celebrate her uniqueness in English, and describe her new world in order to understand it. She should write her colours back into the predominantly white tapestry.
She sings with Achebe "The Song of Ourselves" celebrating differences and similarities, rejecting absolute truths about herself and others, welcoming  disruptions of linear narratives, embracing debate, uncertainty and dissent. Standing outside the whale, 'in this world with no safe corners', she sings for bridges, those destroyed and those to be built. The truth is that there is no house apart from the fragile, strong house of writing, the house of song.  The song which delivered Shahrazad in the past will deliver her again. She, like many other immigrants and exiles, will survive by building a house of songs. Shahrazad, the immigrant daughter of the vizier, the oriental story-teller, becomes a phoenix, a beautiful, colourful bird of survival, forever flying beyond the last sky.'  

Copyrights Fadia Faqir, Durham, September 2008







2.2 Présentation de Fadia Faqir.  Dr. María Mercedes Andrade

Dans le cadre du Congrès Mondial du PEN Club Internacional qui, avec l´intitulé « Le rôle des mots », a actuellement lieu à Bogotá, je suis très heureuse de vous présenter l'écrivain Jordano-britannique Fadia Faqir. Je voudrais avant tout remercier l´Université des Andes, la Faculté des Arts et des Sciences Humaines et sa doyenne Mme Claudia Montilla, le département de Sciences Humaines et de Littérature et sa directrice Mme Carolina Alzate, ainsi que le PEN Club International, et plus particulièrement Mme Cecilia Balcazar de Bucher, membre du comité directeur du PEN International, présidente émérite du PEN de Colombie et organisatrice de ce congrès, pour faire de la conférence d'aujourd'hui une réalité.

Fadia Faqir est une voix importante et éloquente dans le domaine de l'écriture féminine en général, et en particulier de la littérature diasporique, qui s'attache à faire le portrait de la femme dans les pays islamiques. Ses romans révèlent une compréhension du monde islamique qui se démarque des stéréotypes faciles, car en elle coexistent une vision lyrique et même nostalgique de la culture musulmane avec la dénonciation de l´injustice et de l'oppression auxquelles doivent faire face ses personnages, que ce soit dans leur pays d'origine ou dans l'exil. Ce mélange de lyrisme et d'engagement pour les droits humains donnent à l´œuvre de Faqir un caractère inquiétant et touchant.

« J'écris... », dit Faqir, «... pour témoigner et pour rendre justice. J'écris également pour éloigner la peur, pour l'exorciser. Écrire est une tentative futile pour me donner moi-même du pouvoir. Le voyage a été et est encore long, difficile, sans point de chute, mais apporte aussi des récompenses et fourmille de petites surprises. Des souvenirs dans l´intranquillité, non dans la tranquillité. Un arbre de jasmin dans un jardin hostile. Des chambres de torture et des tunnels dans le monde arabe. Le racisme et la fausse représentation en Occident. Prendre du thé à la menthe avec ma mère sous une pergola recouverte de plantes grimpantes. Les visages inquiets des mutilés, des déplacés, des disparus. Des nuages de parfums dans une orangeraie en fleurs. Ce n'est pas exactement ça, mais c'est beaucoup plus ou beaucoup moins que ça  ».
 



3. FORO: EL PAPEL DE LA PALABRA EN EL PERIODISMO
Patrocinado por la Embajada del Canadá


Auditorio del Museo del Banco de la República
Jueves 18 de septiembre

Moderador: Jorge Orlando Melo
Ponentes: Javier Darío Restrepo, Claudia López, Paul Knox y Haroon Siddiqui.




3.1 Biografía de los participantes

Jorge Orlando Melo

Nació en Medellín, en 1942. Historiador; autor de una extensa obra. Profesor universitario y ex director de la Biblioteca Luis Ángel Arango en Bogotá. Es doctor en Historia por la Universidad de Oxford. Entre las obras publicadas se encuentran: El régimen de Santander en la Gran Colombia (1966); Historia de Colombia, economía y sociedad en el siglo XVIII (1978); Sobre historia y política (1979); Origen de los partidos políticos en Colombia (1979); Los partidos políticos en el siglo XIX (1979); Historia económica de Colombia (1988); Historia de Antioquia (director y coordinador) (1988); Crónicas de dos décadas de política colombiana (1988); Colombia Hoy (1996); Historia de Colombia: El establecimiento de la denominación española (1996); Historiografía colombiana; realidades y perspectiva (1996); Germán Colmenares, ensayo sobre su obra (1999).


Javier Darío Restrepo

Periodista de larga trayectoria en la prensa escrita y en la televisión. Profesor universitario en el campo de la ética periodística y comunicación social. Co-fundador de la Comisión de Ética del Círculo de Periodistas de Bogotá y del Instituto de Estudios sobre Comunicación y Cultura (IECO). Columnista de prestigiosos diarios colombianos.

Recibió el Premio Nacional del Círculo de Periodistas de Bogotá en la categoría de Prensa, en 1993; el Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar, en las modalidades de Crónica e Investigación en Televisión, el Premio San Gabriel del Episcopado Colombiano, en 1994, el Premio Germán Arciniegas de la Editorial Planeta, en 1995. El Premio Latinoamericano a la Ética Periodística, otorgado por el Centro Latinoamericano de Periodismo (CELAP) en 1997. Desde 1995 es maestro de ética de la FNPI


Claudia López

Analista, investigadora y consultora de las Naciones Unidas. Egresada de la Facultad de Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad Externado de Colombia, con estudios de maestría en Administración Pública y Política Urbana.  Sus investigaciones sobre la “parapolítica”, fueron publicadas inicialmente en la revista Semana y posteriormente en la segunda edición del libro: Parapolítica. La ruta de la expansión paramilitar y los acuerdos políticos, de la Corporación Nuevo Arco Iris,


Haroon Sidiqui

Es editor honorario del periódico más importante de Canadá, The Toronto Star, en el cual escribe una columna dos veces por semana, desde 1978. Antes de ser editor de editoriales, desempeñó varios cargos entre 1990 y 1998: editor nacional, editor de noticias y analista de relaciones internacionales. Ha estado en cuarenta países y ha cubierto eventos como la invasión soviética a Afganistán, la crisis de rehenes norteamericanos en Irán, la guerra entre Irak e Irán y el surgimiento de China e India como potencias económicas.

Ocupó puestos gerenciales en varias organizaciones profesionales y no gubernamentales canadienses y, en 2001, fue nombrado miembro de la Orden de Canadá por el apoyo local a ‘oportunidades justas y equitativas en nuestra sociedad pluralista’. Participó en la campaña de defensa de ‘una función más amplia para Canadá en la aldea global’. Es autor de Being Muslim, sobre la geopolítica después del 9/11 y es doctor honorario en Letras de la Universidad de York.

Haroon se desempeñó como presidente del PEN Canadá.


3.1 Biographies of the participants


Jorge Orlando Melo

Born in Medellín in 1942. He is an historian, with extensive published works. University Professor. Fomer Director of the Biblioteca Luis Ángel Arango. He has a doctorate by  Oxford University. Published works; El régimen de Santander en la Gran Colombia (1966); Historia de Colombia, economía y sociedad en el siglo XVIII (1978); Sobre historia y política (1979); Origen de los partidos políticos en Colombia (1979); Los partidos políticos en el siglo XIX (1979); Historia económica de Colombia (1988); Historia de Antioquia (director y coordinador) (1988); Crónicas de dos décadas de política colombiana (1988); Colombia Hoy (1996); Historia de Colombia: El establecimiento de la denominación española (1996); Historiografía colombiana; realidades y perspectiva (1996); Germán Colmenares, ensayo sobre su obra (1999).


Javier Darío Restrepo
Has been a journalist for many years in print media and TV. He is a university professor in the ethics of journalism and social communications. Co-founder of the Ethics Commission of the Círculo de Periodistas of Bogotá and the Instituto de Estudios sobre Comunicación y Cultura (IECO). Writes in prestigious Colombian newspapers.
Received a national prize from the Circulo de Periodistas de Bogotá in the print media category in 1993; Simón Bolívar National Prize for Journalism for story and research for TV; San Gabriel Prize of the Colombian Episcopate in 1994; Germán Arciniegas Prize of Editorial Planeta in 1995; Latin American prize for Journalistic Ethics, awarded by the Latin American Center for Journalism (CELAP) in 1997. From 1995 he teaches ethics at FNPI.

Claudia López

She is an analyst, researcher and consultant at the UN. Graduated from the Faculty of Finance, Government and International Relations at Universidad Externado de Colombia, with a master’s degree in public administration and urban policy. Her research on ‘’parapolitics’’ was initially published in the newsweekly Semana and subsequently in her book Parapolítica: la ruta de la expansion paramilitary y los acuerdos politicos, published by Corporación Nuevo Arco iris (2nd edition).






















3.1 Biographie des participants


Jorge Orlando Melo

Il est né à Medellín en 1942. Historien, il est l´auteur d'une œuvre prolifique, professeur universitaire et ancien directeur de la bibliothèque Luis Angel Arango de Bogotá. Il est docteur en Histoire de l'université d'Oxford.  Ses livres publiés:  El régimen de Santander en la Gran Colombia (1966); Historia de Colombia, economía y sociedad en el siglo XVIII (1978); Sobre historia y política (1979); Origen de los partidos políticos en Colombia (1979); Los partidos políticos en el siglo XIX (1979); Historia económica de Colombia (1988); Historia de Antioquia (director y coordinador) (1988); Crónicas de dos décadas de política colombiana (1988); Colombia Hoy (1996); Historia de Colombia: El establecimiento de la denominación española (1996); Historiografía colombiana; realidades y perspectiva (1996); Germán Colmenares, ensayo sobre su obra (1999).



Javier Darío Restrepo

Journaliste de longue date dans la presse écrite et la télévision, il est professeur universitaire dans le domaine de l'éthique journalistique et de la communication sociale. Il est cofondateur de la Commission d'Éthique du Cercle des Journalistes de Bogotá et de l'Institut d'Études sur la Communication et la Culture (IECO). Il est chroniqueur de journaux colombiens reconnus.

Il a reçu le Premio Nacional del Círculo de Periodistas de Bogotá dans la catégorie Presse, en 1993, le Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar, dans les modalités de Chroniques et d'Enquête pour la télévision, le Premio San Gabriel del Episcopado Colombiano en 1994, le Premio Germán Arciniegas de la maison d´édition Planeta, en 1995, et le Premio Latinoamericano a la Ética Periodística, attribué par le Centre Latino-américain de Journalisme (CELAP) en 1997. Depuis 1995 il est professeur d'éthique de la FNPI.


Claudia Lopez

Elle est analyste, chercheuse et consultante auprès des Nations unies ; diplômée de la faculté de Finances, Gouvernement et Relations Internationales de l´Université Externado de Colombia, avec des études de master en Administration Publique et Politique Urbaine. Ses recherches sur la « para-politique », ont tout d'abord été publiées dans la revue Semana puis dans la deuxième édition du livre : Parapolítica. La ruta de la expansión paramilitar y los acuerdos políticos, de la Corporation Nuevo Arco Iris.


Haroon Siddiqui

Il est rédacteur en chef émérite du journal le plus important du Canada, The Toronto Star où il écrit une chronique deux fois par semaine depuis 1978. Avant d'occuper le poste de rédacteur en chef, il a occupé plusieurs fonctions entre 1990 et 1998 : éditeur national, éditeur des nouvelles et analyste de relations internationales. Il a été présent dans 40 pays et a couvert des événements comme l'invasion soviétique en Afghanistan, la crise des otages américains en Iran, la guerre entre l'Irak et l'Iran, et l'émergence de la Chine et de l'Inde en tant que puissances économiques.

Il a occupé des postes de direction dans plusieurs organisations professionnelles et non-gouvernementales canadiennes et, en 2001, il a été nommé membre de l'Ordre du Canada pour le soutient local aux « opportunités justes et équitables dans notre société pluraliste ». Il a participé à la campagne de lutte pour « l´élargissement du rôle du Canada au sein du village global ». Il est l'auteur de Being Muslim, qui traite de la géopolitique après le 11 septembre, et est Docteur Honoraire de Lettres de l'université de York.

Haroon a occupé les fonctions de président du PEN du Canada.



























El tema de la mesa redonda y su articulación con el tema del Congreso.

Cecilia Balcázar introduce el tema con el que se han querido ligar todos los actos del  Congreso: El papel del lenguaje, no como transmisor de una realidad que esté por fuera de él, sino como intérprete y constructor del  mundo de lo cultural, de lo político y de lo social según la ideología tácita o explicita de quien ejerza el poder simbólico dentro de la sociedad.

The language of  journalism and its its relationship withthe topic of the Congress

Cecilia Balcázar briefly sketches the topic that ties up all the acts of the Congress: the thesis of the part of the word, not as a transmitter of a supposed objective reality, but as an interpreter and constructor of the cultural, political and social world, depending on the explicit or tacit ideology of whoever holds the symbolic power in society.  The theme allows a lot of freedom within the common view that written, visual, and oral language, perform the effect of objectivity.   I am elated that we can have this high quality public debate, that we can open a space of reflection on the influence of the press in constructing social, political, economic imaginaries; that we can shed a light on the facts produced by the inherent qualities of discourse, on the inclusion or exclusion it creates and maintains.   




Le langage du journalisme et sa relation avec le sujet du Congrès

Cecilia Balcázar présente brièvement le sujet qui soustend la réflexion du Congrès: la part de la parole dans son rôle d’interpretation et de construction du monde culturel, politique, social, selon l'idéologie tacite ou explicite de ceux qui exercent le pouvoir symbolique au sein de la société





3.2 Jorge Orlando Melo:  Introducción

El tema de discusión de este congreso es el papel de la palabra. En nuestra tradición cultural, la palabra está en el origen de todo: en el principio era el verbo. Y sobre todo, la palabra es equivalente a la razón: el logos de los griegos es al mismo tiempo palabra y razón.  La sociedad griega, que está en el comienzo de nuestras tradiciones, permitió que la palabra se usara públicamente, en el ágora, para buscar las razones de la ciudad, el logos de la política. Por eso pudo esbozar la primera sociedad democrática de la historia.
La discusión se refiere, en principio, a la palabra escrita. Desde la aparición de la imprenta la palabra adquiere una fuerza nueva, pues ya no se limita a decirse a quien está cerca. El libro permite hablar a muchos a la vez, lejos del que habla, incluso en otros tiempos. Pero aún más dramático fue el cambio que trajo el periodismo. A partir del siglo XVIII las sociedades pueden intentar hacerse democráticas, porque el periodismo se convierte en el medio central por el cual los ciudadanos pueden tener la información necesaria para participar en el gobierno de sus propias sociedades. No hay democracia sin opinión pública, porque la democracia supone que el público en general esté enterado, opina y participe en la toma decisiones.
Sin embargo, para que la democracia funcione se requieren ciertas condiciones, que todos conocemos. La prensa debe ser libre y tener conciencia del papel que desempeña, de manera que se esfuerce por ofrecer la información relevante en forma imparcial. En la realidad, los medios de comunicación están sometidos a restricciones y a presiones de toda clase. Los que tienen el poder político o económico tienen formas de influir, aunque sólo hasta cierto punto, sobre la forma como se presenta la información y sobre cuál información se presenta.
En los comienzos de la democracia, los periódicos se dirigían a unos grupos reducidos de lectores, usualmente poderosos y educados. Por eso los periódicos eran severos y austeros, pesados y llenos de argumentos. Desde finales del siglo XIX, cuando todos saben leer y todos son ciudadanos, los periódicos comienzan a transformarse, a unir la función de informar y debatir con la de entretener. Con el surgimiento del radio, en la década de los veintes, y la generalización de la televisión, a mediados del siglo XX, debe luchar para mantener su fuerza buscando más y más lectores, y para hacerlo trata de satisfacer todos los públicos y de responder a todos sus deseos. El periódico es la fuente de la información política y económica, pero también satisface el gusto por el chisme, que ahora no se refiere a los incidentes del barrio sino que busca su objeto en cualquier lugar del mundo, y de los temas que la televisión sugiere. Y la mayoría de los periódicos dejan de creer que su tarea es ayudar a formar una opinión libre e informada, para buscar seguir más o menos los caprichos de la opinión: ya no publican lo que creen importante sino lo que las encuestas dicen que el público quiere leer. Y según sople el viento de las encuestas, se orienta la veleta periodística.
Estos periódicos son menos independientes, y pueden caer más fácilmente en la tentación de servir a los poderes políticos y económicos. En momentos de gran polarización, como los que vive Colombia, algunos medios se ponen incondicionalmente al lado de los gobiernos. En esas coyunturas dramáticas, los gobiernos buscan mantener en vilo la opinión. La estrategia del temor, el uso de un lenguaje agresivo, en el que los disidentes son definidos como criminales o eventuales aliados de los terroristas, hacen parte frecuente de las estrategias oficiales. Algunos medios se suman a esto, pues la cercanía del poder puede dar ventajas, pero también saben que el temor y la crispación atraen masivamente a los lectores. En los Estados Unidos o en Colombia, la estrategia del temor es parte importante del mensaje de los gobiernos y de algunos medios.
En estas condiciones, el uso de la palabra se transforma. Uno podría mostrar cómo el sentido de los términos se transforma para servir los intereses de la propaganda: ya no se usan en sus sentidos propios, como palabras que sirven para analizar y discutir, sino en significados más o menos arbitrarios que sirven para condenar y rechazar, y las palabras empiezan a querer decir lo que los gobiernos quieren.
En Alicia en el País de las Maravillas, un huevo huero y presuntuoso, Humpty Dumpty, le contesta a Alicia, que protesta porque él usa los términos con un significado que no tienen: "Cuando yo uso una palabra - insistió Humpty Dumpty, con un tono de voz más bien desdeñoso - quiere decir lo que yo quiero que diga..., ni más ni menos.”
Al mismo tiempo, toda clase de recursos retóricos sirven para convertir a los medios en canales de persuasión, en elementos de un mecanismo de manipulación. Los hechos negativos se recubren de eufemismos: las ejecuciones fuera de combate son daños colaterales, los ministerios de guerra se convierten en ministerios de defensa, la economía no cae sino que “se desacelera”, el empleo no disminuye sino que “crece negativamente” y la ley que pretende perdonar a los paramilitares sus crímenes se llama de “alternatividad penal” o de “justicia y paz”. El lenguaje de los medios se llena de las formas del lenguaje oficial, en la que predominan las frases impersonales y en voz pasiva (“fueron asesinados” evita hablar de que alguien asesinó), las perífrasis burocráticas que sugieren que ciertos hechos son el resultado de procesos impersonales, casi inevitables (en vez de desplazados o pobres hay “personas en situación de desplazamiento” o “en situación de vulnerabilidad económica”. Cuando los gobiernos hacen algo con el dinero que han cobrado al público, los medios hablan de “los grandes esfuerzos” de un ministro o un presidente, y las metáforas atractivas, el “presidente de teflón”, la “hecatombe” se repiten ad nauseam, definiendo el ámbito y los elementos de la discusión.
El lenguaje llamado culto, en vez de alimentarse, como antes, en la creatividad infinita del lenguaje popular, se impone gradualmente como un molde rígido sobre este, a través de la televisión sobre todo, para quitarle transparencia, gracia y variedad a las palabras que todos usamos.
A veces las cosas van más lejos: un incidente que acaba de ocurrir muestra incluso formas de manipulación más directas. Estos días los medios, encabezados por un noticiero de televisión, han mostrado imágenes en las que se muestran jóvenes encapuchados arengando a los estudiantes en una de nuestras universidades. Según los titulares, estos videos “prueban la presencia de las FARC en la Universidad” y además muestran al rector, al que se quiere condenar porque hace parte de un grupo político de oposición, oyendo sin protestar las arengas de los guerrilleros.
Lo que no dicen los medios es que se trata de un montaje: al comienzo del semestre, frente al rector, unos estudiantes encapuchados invitaron a los estudiantes a sumarse a un movimiento político radical y a convertirse en buenos estudiantes, para poder enfrentarse y luchar con armas intelectuales contra el sistema. En este evento no se habla de armas ni de guerrillas, y el rector lo escucha, no sabemos si indiferente o irritado, pero lo permite. Y unos meses después, pocos días después de la muerte de un guerrillero de las FARC, Raúl Reyes, en un ataque militar, un grupo de estudiantes encapuchados se dirige a los estudiantes, lamenta la muerte de Reyes y los invita a solidarizarse con sus luchas. El segundo grupo, que parece formado por personas diferentes al primero, tiene obvias simpatías con las FARC, aunque nada permite deducir que no sean estudiantes de la Universidad sino guerrilleros, como insiste en noticiero. Y el rector no aparece en ninguna parte en el segundo video. Pero el noticiero de televisión enlaza las dos filmaciones en una sola y deja al público convencido de que el rector estuvo presente en un sólo evento, en el que se invitó a llorar por los caídos de la guerrilla y a luchar contra el gobierno. Nadie, ningún medio, ha aclarado esta manipulación, este engaño, y así se va formando la opinión a favor de una política que trata no solo de poner a la población contra las FARC, sino contra un rector que permite ciertos niveles de libertad de expresión en una universidad.
Señalo este incidente como un simple ejemplo de una situación que se repite muchas veces. En este caso la tergiversación es hecha por los medios, pero el origen está en el gobierno, que ha hecho un gran esfuerzo por transformar y redefinir los términos que se aplican a los conflictos del país, por negar la existencia de un conflicto armado pero al mismo tiempo poner al país en una guerra sin límites contra la guerrilla y contra aquellos que se perciben como cómplices de ésta.
En español, “dar la palabra” indica que uno está diciendo la verdad. Si yo le “doy mi palabra” de que algo ocurrió es porque estoy seguro de que es así. Es también una expresión que indica un compromiso que se cumplirá por encima de cualquier obstáculo. La expresión apunta a una relación con la realidad, a la idea de que la palabra es un instrumento para comprender el mundo,  para decidir entre diferentes interpretaciones de la realidad, para discutir entre lo que ocurrió y lo que es un engaño o una mentira. Algunos afirman, que todo discurso es subjetivo y que no podemos pretender que los medios sean objetivos, porque la objetividad no existe. Pero el hecho de que ningún discurso sea una reproducción exacta de la realidad no lleva lógicamente a la conclusión de que todos están igualmente alejados de ella.
Esta discusión es difícil, pero estoy seguro de que es muy productiva, y podemos comenzarla, “dando la palabra” a los conferencistas invitados.






Jorge Orlando Melo
The topic for discussion at this congress is the role of the word. In our cultural tradition, the word is at the origin of everything: In the beginning was the word. But especially, the word is equivalent to logic: the logos of the Greeks is at once word and reason. Greek society which lies at the inception of our tradition made it possible to use words publicly in the agora, in pursuit of the logical discourse of the city: the logos of politics. That is how the first democratic society in history came into being.
The discussion refers in principle to the written word. From the appearance of the printing press, words acquired new strength, for the word was no longer circumscribed to whoever was close by. A book makes it possible to speak to many people at the same time, and they may be far from the speaker, even from in another time. But even more dramatic was the change brought about by journalism. After the 18th century societies could attempt to become democratic because newspapers became the central means for citizens to obtain the information necessary to participate in the government of their own society. There is no democracy without public opinion, because democracy rests on the idea that the public in general is informed, expresses opinions and participates in decision-making. Even so, for democracy to work certain conditions are required, which we all know. The press must be free and be aware of the role it plays, endeavoring to offer relevant information in an impartial manner. In reality, the media are subject to all kinds of restrictions and pressure. Those who hold political or economic power have ways of making their influence felt, though only to a certain extent, to affect what information is presented and how it is presented.
In the early years of democracy, newspapers were read by small groups, usually powerful and well-educated. That is why newspapers were severe and austere, weighty and well-reasoned. From the end of the 19th century, when literacy was universal and everyone was a citizen, newspapers began to change, to unite the function of informing and reasoning with that of entertaining. In the 20th century, with the appearance of radio in the twenties and television at mid-century, print media had to struggle to maintain its readership. It tried to satisfy all segments of the public and respond to all their desires. The newspaper is the fount of political and economic information but also satisfies the craving for gossip, now no longer a record of incidentals in the neighborhood, but a search for targets anywhere in the world, led by TV. Most papers no longer believe their task to be the education of free and informed opinion and now pander to the caprices of public opinion: the paper no longer publishes what it believes important but what the public wants to read about, as indicated by  surveys. Wherever the wind blows, there do newspapers sail before it. These newspapers are less independent and can more easily fall in the temptation of serving political and economic powers. At times of great polarization, such as those Colombia is experiencing, some media align themselves unconditionally with the government. Because of the dramatic circumstances, the government tries to keep public opinion on tenterhooks. The strategy of fear, the use of aggressive language that defines dissidents as criminals or even allies of the terrorists -- these are frequently part of the official strategy. Some media become part of this: being close to power offers advantages. But they also know that fear and nervousness powerfully attract readers. In the USA or in Colombia, the strategy of fear is an important part of the message of the government and of certain media.
In such conditions the use of the word is transformed. One could show how the meaning of terms is transformed to serve the interests of propaganda: words are no longer used in their proper senses, as something that serves to analyze and discuss, but are given more or less arbitrary meanings that serve to condemn and reject. Words begin to mean whatever the government wants them to mean.
In Alice in Wonderland, a vain and presumptuous egg, Humpty Dumpty, answers Alice, protesting because he misuses words. ‘’When I use a word,” insisted Humpty Dumpty in a rather disdainful tone, ‘’it means whatever I want it to mean…not more, not less.””
At the same time, all sorts of rhetorical resources are used to convert the media into channels of persuasion, parts of a mechanism of manipulation. The negative facts are coated in euphemisms: executions outside of combat are collateral damage, war ministries become defense ministries, the economy does not fall but ‘’decelerates’’, just as employment does not diminish but ‘’grows negatively’’, and the law that pretends to pardon paramilitaries for their crimes is called the ‘’penal alternative’’ law or the law of ‘’justice and peaces’’. The language of the media is filled with the forms of official language, where phrases in the impersonal and passive forms predominate: ‘’were assassinated’’ avoids stating that somebody assassinated them. Bureaucratic periphrases suggest that certain occurrences are the results of virtually inevitable impersonal events: instead of displaced persons, or poor persons, we have ‘’persons in a situation of displacement’’ or ‘’in a situation of economic vulnerability’’. When the government does something with the money collected from the public, the media speak of the ‘’great efforts’’ of a minister or president, graced with attractive or useful metaphors, i.e. the ‘’Teflon president’’ facing the ‘’hecatomb’’ – this repeated ad nauseum defines the terms and ambit of the discussion.
So-called cultivated language, instead of drawing as before on the infinite creativity of popular language, gradually imposes itself as a rigid model over the vernacular, especially through TV, to leach transparency, humor and variety from the words we all use.
Sometimes things go farther: an incident that has just happened shows even more direct forms of manipulation. Recently the media, headed a TV news program, have shown images where hooded young people are haranguing students at one of our universities. According to the headlines in the TV news, this ‘’proves the presence of the FARC in our universities’’. The university president, who they are interested in condemning because he belongs to an opposition political group, is also shown, listening to the harangues of the guerrillas, without protesting.  
What the media do not say is that it was a montage: at the beginning of the semester, in front of the university president, some hooded students invited students to join a radical political movement and become good students, to be able to confront the system and fight it with intellectual weapons. At that event, nothing was said of weapons or guerrillas and the president listened, we do not know if indifferent or irritated, but permitting it. Then, some months later, just after the death in a military attack of a FARC guerrilla, Raul Reyes, a group of hooded individuals addressed the students, lamented the death of Reyes and invited them to solidarity with his struggle. The second group, apparently composed of persons different from those of the first one, demonstrated obvious sympathy with the FARC, even though nothing made it possible to deduce that they were not university students but guerrillas, as the TV news insisted. Now, the university president did not appear anywhere in the second clip. But the TV news merged the two occasions into a single one and left viewers convinced that the university president was present at a single event where students were invited to mourn the fallen guerrilla and fight against the government. Nobody, no media, has cleared up this manipulation, this deceit; and in this manner public opinion is configured, in an attempt not only to get the population to oppose the FARC, but also oppose a university president who permits a certain level of freedom of expression in his establishment.
I point to this incident as a mere example of a situation that is often repeated. In this case, the tergiversation is accomplished by the media, but the origin lies with the government, which has made a strong effort to transform and redefine the terms applied to the conflict within the country, working to deny the existence of an armed conflict but actually inducing the country to wage an unlimited civil war against the guerrillas and against whoever is perceived as an accomplice of them.
“”To give your word’’ indicates that you are saying the truth. If I ‘’give my word’’ that something happened, it is because I am certain that it is so. It is also an expression that indicates a commitment, something that will happen no matter the obstacles. The expression points to a relation with reality, to the idea that the word is an instrument to make the world intelligible, to decide between different interpretations of reality, to discuss what happened in contrast to what is deceitful or a lie. Some affirm that all discourse is subjective and that we cannot expect the media to be objective because objectivity does not exist. But the fact that no discourse can be an exact reproduction of reality does not lead logically to the conclusion that all discourses are equally distant from the truth.
This is a difficult discussion but I am certain that it is very productive, and we can begin it ‘’giving our word’’ to our invited speakers.


3.2  Présentation de Jorge Orlando Melo

Le sujet de discussion de ce congrès est le rôle des mots. Dans notre tradition culturelle, les mots sont à l'origine de tout : au début était le verbe. Mais surtout, les mots sont équivalents à la raison : le logos des grecs est à la fois mots et raison. La société grecque, qui est à l´origine de nos traditions, a permis que la parole soit utilisée en public, dans l'agora, pour chercher les raisons de la ville, le logos de la politique. Elle a ainsi pu faire l'esquisse de la première société démocratique de l'histoire.
La discussion se réfère en principe à la parole écrite. Depuis l'apparition de l'imprimerie, les mots acquièrent une force nouvelle, ils ne sont en effet plus limités à se transmettre à qui est proche. Le livre permet de parler en même temps à plusieurs personnes, éloignées de celui qui parle, et même à d'autres époques. Mais le journalisme a apporté un changement encore plus dramatique. À partir du XVIIIe siècle, les sociétés peuvent essayer de devenir démocratiques, car le journalisme devient le moyen central qui permet aux citoyens d'obtenir l'information nécessaire pour participer au gouvernement de leurs propres sociétés. Il n'y a pas de démocratie sans opinion publique, car la démocratie suppose que le public en général soit informé, donne son opinion et participe à la prise de décisions.
Cependant, pour que la démocratie fonctionne, plusieurs conditions, que nous connaissons tous, sont requises. La presse doit être libre et avoir conscience du rôle qu'elle joue, afin qu'elle s'efforce de rapporter l'information importante de façon impartiale. Dans la réalité, les médias sont soumis à des restrictions et à des pressions de toutes sortes. Ceux qui détiennent le pouvoir politique ou économique possèdent des façons d'influer, bien que jusqu'à un certain point seulement, sur la façon de présenter l'information et sur quelle information présenter.
Au début de la démocratie, les journaux s'adressaient à des groupes réduits de lecteurs, ayant traditionnellement du pouvoir et de l'éducation. Pour cette raison les journaux étaient sévères et austères, lourds et remplis d'arguments. Depuis la fin du XIXe siècle, quand tous savent lire et sont tous des citoyens, les journaux commencent à se transformer, à associer la fonction d'informer et de débattre à celle de divertir. Avec l'apparition de la radio dans les années vingt, et la généralisation de la télévision au milieu du XXe siècle, ils doivent lutter pour maintenir leur place en recherchant de plus en plus de lecteurs, et pour ce faire, essayer de satisfaire tous les publics et répondre à tous leurs désirs. Le journal est la source d'information politique et économique, mais satisfait également le goût pour le ragot, qui ne parle plus maintenant des incidents du quartier mais qui cherche son sujet n'importe où dans le monde, ou parmi les thèmes suggérés par la télévision. Ainsi la plupart des journaux cessent de croire que leur rôle est d'aider à former une opinion libre et informée, pour chercher plus ou moins à suivre les caprices de l'opinion : ils ne publient plus ce qu'ils croient important mais ce que les enquêtes disent que le public veut lire. Et les girouettes journalistiques s'orientent dans le sens du vent des sondages.
Ces journaux sont moins indépendants et peuvent plus facilement être tentés de servir les pouvoirs politiques et économiques. Dans des moments de grandes polarisations, comme celles de la Colombie actuelle, certains médias se rangent inconditionnellement du côté des gouvernements. Dans ces conjonctures dramatiques, les gouvernements cherchent à maintenir l'opinion en haleine. La stratégie de la crainte, l´utilisation d'un langage agressif, dans lequel les dissidents sont assimilés à des criminels ou éventuellement à des alliés des terroristes, font fréquemment partie des stratégies officielles. Certains médias s'y joignent, la proximité du pouvoir peut en effet donner des avantages, ils savent également que la crainte et la crispation attire massivement les lecteurs. Aux États-Unis ou en Colombie, la stratégie de la crainte représente une part importante du message du gouvernement et de certains médias.
Dans ces conditions, l'usage des mots se transforme. Il serait possible de montrer comment le sens des mots se transforme pour servir les intérêts de la propagande : ils ne sont pas utilisés dans leur sens propre, comme des mots qui servent à analyser et à discuter, mais comme des signifiants plus ou moins arbitraires qui servent à condamner et à rejeter, et les mots commencent à dire ce que les gouvernements veulent.
Dans Alice au pays des merveilles, un œuf creux et prétentieux, Humpty Dumpty, répond à Alice, qui proteste parce qu'il utilise les mots avec un sens qu´ils n'ont pas : « quand j'utilise un mot - insiste Humpty Dumpty, avec un ton plutôt dédaigneux dans la voix - il veut dire ce que je veux qu'il dise..., ni plus ni moins ».
En même temps, toutes sortes d'utilisations rhétoriques servent à convertir les médias en moyens de persuasion, en éléments d'un mécanisme de manipulation. Les faits négatifs se couvrent d'euphémismes : les exécutions en dehors du combat sont des dommages collatéraux, les ministères de la guerre se transforment en ministères de la défense, l'économie ne chute pas mais elle « décélère », l'emploi ne diminue pas mais il « croît de façon négative » et la loi qui prétend pardonner leurs crimes aux paramilitaires est appelée « alternative pénale » ou de « justice et paix ». Le langage des médias se comble des formes du langage officiel, où prédominent les phrases impersonnelles et à la voix passive (« ils ont été assassinés » évite de parler de qui a commis l'assassinat), les périphrases bureaucratiques qui suggèrent que certains faits sont le résultat de processus impersonnels, presque inévitables (au lieu de déplacés et de pauvres il y a « des personnes en situation de déplacement » ou « en situation de vulnérabilité économique »). Quand les gouvernements font des réalisations avec l'argent qu'ils ont obtenu du public, les gouvernements parlent de « grands efforts » d'un ministre ou d'un président, et les métaphores attractives, de « président en Téflon », « l'hécatombe » se répètent à n'en plus finir, et définissent le cadre et les éléments de la discussion.
Le langage appelé culte, au lieu de s'alimenter comme auparavant de la créativité infinie du langage populaire, s'impose graduellement comme un moule rigide sur ce dernier, surtout par l'intermédiaire de la télévision, pour enlever de la transparence, de la drôlerie et de la variété aux mots que nous utilisons tous.
Les choses vont parfois plus loin : un incident qui vient d'arriver montre même des formes de manipulations plus directes. Ces jours-ci les médias, avec à leur tête un journal télévisé, ont montré des images présentant des jeunes cagoulés qui haranguent les étudiants dans une de nos universités. Selon les gros titres, ces vidéos « prouvent la présence des FARC au sein de l'université » et montrent en outre le recteur, que l'on veut condamner parce qu'il fait partie d'un groupe politique d'opposition, qui écoute sans protester les harangues des guérilleros.
Ce que les médias ne disent pas c´est qu'il s'agit d'un montage : au début du semestre, face au recteur, des étudiants cagoulés ont invité les étudiants à rejoindre un mouvement politique radical et à devenir de bons étudiants, pour pouvoir faire face et lutter contre le système avec des armes intellectuelles. Lors de cet événement personne ne parle d'armes ou de guérilla, et le recteur écoute, nous ne savons pas s'il est indifférent ou irrité, mais il laisse faire. Et quelques mois plus tard, quelques jours après la mort d'un guérillero des FARC, Raul Reyes, lors d'une attaque militaire, un groupe d'étudiants cagoulés s'adresse aux étudiants, lamente la mort de Reyes et les invite à se joindre à leurs luttes. Le deuxième groupe, qui semble formé de personnes différentes du premier, a des sympathies évidentes avec les FARC, bien que rien ne permette de déduire qu'ils ne sont pas des étudiants de l'Université mais des guérilleros, comme insiste le journal télévisé. Et le recteur n'apparaît nulle part dans la deuxième vidéo. Cependant le journal télévisé unit les deux prises pour n'en faire qu'une et laisse le public convaincu que le recteur a été présent à un seul événement, qui a invité à pleurer les pertes de la guérilla et à lutter contre le gouvernement. Personne, aucun média, n'a éclairci cette manipulation, cette tromperie, et c'est ainsi que se forme l'opinion en faveur d'une politique qui essaie non seulement de lever la population contre les FARC, mais également contre un recteur qui permet certains niveaux de liberté d'expression dans une université.
Je signale cet incident comme un simple exemple d'une situation qui se répète de nombreuses fois. Dans ce cas la tergiversation est faite par les médias, mais l'origine vient du gouvernement, qui a réalisé un effort important pour transformer et redéfinir les mots qui s'appliquent aux conflits du pays, pour nier l'existence d'un conflit armé, et en même temps lancer le pays dans une guerre sans limites contre la guérilla et contre ceux qui sont perçus comme leurs complices.
En espagnol, « donner la paroleNT » indique que l'on dit la vérité. Si je vous « donne ma parole » qu´un fait a eu lieu c'est parce que je suis sûr que c'est ainsi. C'est également l'expression qui indique un engagement qui sera accompli par-dessus tout obstacle. L'expression tend vers une relation avec la réalité, vers l'idée que les mots sont un instrument pour comprendre le monde, pour décider entre différentes interprétations de la réalité, pour discerner ce qui s'est passé de ce qui est une tromperie ou un mensonge. Certains affirment que tout discourt est subjectif et que nous ne pouvons pas prétendre que les médias soient objectifs, parce que l'objectivité n'existe pas. Mais le fait qu´aucun discours ne soit une reproduction exacte de la réalité ne conduit pas logiquement à la conclusion qu'ils sont également tous éloignés de celle-ci.
Cette discussion est difficile, je suis sûr qu'elle est très productive, et nous pouvons la commencer, « en donnant la parole » aux conférenciers invités.





3.3 Ponencia de Paul Knox: El papel de la palabra en el periodismo. La construcción social a partir del discurso de los medios en Colombia

"El papel de la palabra” hace alusión al lenguaje que, en su acepción más amplia, instaura y transmite cultura, construye identidad y, a su vez, funda y mantiene el ordenamiento de lo social, lo político y lo económico, y teje o destruye los lazos de la convivencia. El desarrollo de la capacidad lingüística, innata en todos los seres humanos, potencia sus capacidades y es motor del progreso de las comunidades.

‘Empalabrar’ es sinónimo de ‘empoderar’. (Palabras del proyecto del proyecto del Congreso Mundial, del PEN en Colombia). 

Nos han invitado a reflexionar sobre ‘el papel de la palabra en el periodismo’. Es algo que nos puede llevar por varios rumbos. Yo por lo menos les ofrezco tres.

Primero, la palabra como herramienta de la comunicación, que en periodismo es el oficio y la técnica, a lo cual le asigno mucho valor. Segundo, la palabra como compromiso u obligación; un poco la llamada ética del periodismo, pero también la necesidad de tener claridad sobre para quiénes estamos trabajando. Y tercero, la palabra en el sentido de algo que confiere derecho o voz. O sea, el derecho de la libre expresión y su trascendencia para el desarrollo del ser humano y las sociedades.

Creo que fácilmente se pueden trazar lazos entre estas tres cosas, y creo que es muy importante mostrar que el oficio está estrechamente vinculado con el compromiso y el derecho.




La palabra como herramienta

Veamos entonces: la palabra como herramienta. En estas semanas estoy dando clases de gramática y revisión de textos. Les digo que es una cosa muy interesante y muy linda explicar cómo los detalles técnicos de la ortografía y las reglas de la gramática tienen sus raíces en la teoría. Les propongo que lo más importante es ofrecerle algo al lector y, por analogía, al oyente o vidente, que sea verosímil, que tenga una lógica interna y represente fielmente un pedacito de nuestro mundo, observado y analizado. De allí la importancia de afinar la precisión, no crear dudas y borrar toda ambigüedad. Afortunadamente disponemos de una amplia gama de técnicas para esta tarea. Una de ellas es la selección de palabras. 

Un consejo que a veces ofrezco a los jóvenes colegas, y que a lo mejor ayudó a uno que otro es que cada vez que se sientan a escribir traten de utilizar una palabra nueva, una que jamás hayan utilizado en una nota, lo que les ayudará a darle más tejido y contenido a su obra, enriqueciendo la experiencia y el conocimiento de su público, porque cada palabra tiene un sentido único. Entonces, entre más amplio sea el espectro lingüístico, se estará desarrollando más conocimiento y transmitiendo más información.

Además, las palabras, si son bien escogidas, son divertidas. Entretienen a la audiencia, la mantienen atenta. Le dicen que eres culto, sabio, inteligente, hasta seductor. Como decían los Bee Gees en aquella canción: Son solo palabras / Y palabras son lo único que tengo / Para llevarme tu corazón.


La palabra como compromiso

Quizás ustedes habrán percibido una preocupación de mi parte por la relación entre el periodista y su público. No es casualidad. La palabra como herramienta es importante, pero ha de ser más que un conjunto de morfemas. Debe significar una relación con el público, y es una relación que va mucho más allá de la diversión o la seducción.

Por lo menos en los cuatro idiomas de las Américas de origen europeo, la palabra también significa algo muy serio: el compromiso. Si le doy mi palabra, debo ser de fiar. Palabra de honor no es ningún capricho: cuántas personas en la historia han muerto o se han quedado en muy malas condiciones porque no cumplieron con su palabra.

De allí, volviendo al periodismo, surge la pregunta: ¿compromiso con qué, y con quién?
Por supuesto con la verdad. Es obligatorio mantenernos fieles a los datos y hechos observados e investigados. Si llovió hoy, no podemos decir que la sequía continuó. Si América le ganó dos a uno a Millonarios, no se puede decir que empataron. Y, por supuesto, el periodista tiene que mantener un compromiso consigo mismo, necesita tener una idea del periodismo ideal y estar siempre tratando de alcanzarlo.

Pero después viene el problema, porque de la verdad y de un ideal personal se puede construir poesía o teología, pero no periodismo. El periodismo se dirige hacia el mundo externo. Lo hacemos para otros. Y existe con ellos un compromiso, explícito o implícito, que tenemos que cumplir.

¿Con cuáles otros? ¿Con el patrón? Sí, en el sentido que hay que presentarse a la hora indicada para trabajar y seguir la dirección del jefe de redacción para que todo lo que se necesita cubrir sea cubierto. ¿Con los anunciantes? Solo en el sentido que hay que trabajar bien porque una empresa quebrada no sirve a nadie. ¿Con la nación? ¿Con las fuentes? ¿Con alguno que otro personaje o comunidad? Para mí, solo de manera muy limitada, estrechamente vinculada al compromiso con la verdad. Hay que ser fiel a la realidad observada y a lo que se dice, eso sí, sin afiliarse con intereses no declarados, sin asustarse frente a hechos duros, ni entregarse a coqueteos.

No, para mí el compromiso de la palabra tiene que ser con el público, el lector, el oyente, el vidente. Cada jefe de redacción, cada director de noticias, conoce a su público, por eso le pagan su sueldo. El manejo de la redacción se maneja por la capacidad y la técnica de quienes la integran, pero también por los intereses y el gusto del público. Y así debería ser en una sociedad libre. A veces nos llegan con consejos provenientes de la filosofía o de lo que se llama ética aplicada, de acuerdo a los cuales tenemos que ser más sensibles a ciertas comunidades, más fieles a las fuentes; que tenemos la obligación de cuidar a los ciudadanos que se encuentran en el medio de hechos noticiosos. Bueno, hay que ser cultos, hay que actuar con cortesía, hay que seleccionar las palabras para no insultar o despreciar, pero uno no puede quedarse haciendo cálculos, tratando de adivinar qué pasará si sale tal nota o tal dato a la luz pública, si le va a perjudicar a alguien. Si nos prestamos a esto, estamos perdidos y el público también. Si no tenemos claro este papel de la palabra, podríamos caer en mucha confusión. Palabra es compromiso y tenemos que tener muy presente con qué y con quién.


La palabra como derecho

Resulta que en algunos idiomas la palabra tiene otro sentido todavía. Cuando decimos que alguien tiene la palabra, es decir, que tiene el derecho de hablar, hay que callarse para escucharlo y prestar atención a lo que dice, no necesariamente para estar de acuerdo, pero sí para mostrarle respeto. Allí, la palabra llega a ser no solo herramienta y obligación, sino algo que le otorga voz a todos, incluso a los que jamás la han tenido. Asumo con gusto esta idea de la palabra como voz o derecho, porque estoy convencido de que una de las luchas más importantes de nuestros tiempos es la de la libertad de expresión, y también porque es evidente que el periodista es uno de sus principales abanderados.

¡Qué tan importante es este derecho! Que lo tengamos claro: no estoy hablando de las condiciones de trabajo del periodista o el escritor. No, señores: la libre expresión es una condición primordial para el desarrollo del ser humano y la sociedad. Sin poder informarnos, sin poder expresarnos, no seremos más que hormigas en hormigueros, viviendo para morir.

Me imagino que eso lo saben ustedes, pero también podemos enterarnos de la trascendencia de este derecho por otra vía, que tiene tantos enemigos. Según el Comité para la Protección de Periodistas, con sede en Nueva York, 65 colegas murieron en 2007 por motivos vinculados al ejercicio de su oficio.

¿Quiénes son estos enemigos? Bueno, está Robert Mugabe con sus verdugos en Zimbabwe, encarcelando a periodistas y bloqueando señales de emisoras independientes. Están las autoridades chinas que mandaron callar a los medios sobre las atrocidades en construcción descubiertas por el sismo de mayo pasado, los mismos que no cumplieron con lo pactado en cuanto al acceso a Internet durante las olimpiadas. Está la administración Bush, que detuvo por seis años en Guantánamo a un camarógrafo de Al-Jazeera, y que durante el transcurso de la guerra en Irak ha detenido con frecuencia a periodistas iraquíes que trabajan para medios extranjeros.

Y están aquí en casa, en las Américas. Hemos vivido tiempos bien amargos, ya lo saben ustedes. En las guerras sucias del cono Sur; en Centroamérica. Ya los medios norteños en México, atemorizados, casi no publican nada sobre el narcotráfico. En Cuba le caen encima a cualquiera que se atreva a ejercer periodismo fuera del marco estatal. Y damas y caballeros, aquí, en Colombia, tan hermosa, ¿cuántos queridos colegas han sido asesinados, o se han visto duramente perjudicados por los enemigos de la verdad, y defraudados, ya muertos, por la cultura de impunidad? Y para no distorsionar el panorama, también tantos que todavía tienen la valentía para seguir investigando hechos y difundiendo los resultados.

Además, no hay que matar o desaparecer a personas para atentar a la libre expresión. Se puede hacer con el papel. Hablo de las leyes del acceso a la información, porque el derecho a expresarse queda en el ámbito teórico si no va acompañado con un régimen de acceso a la información. Se ha logrado mucho en esta área, sobre todo en América Latina, donde después de muchos años de lucha se están haciendo avances en varios países. Pero en otros no, y aquí debo decir que desgraciadamente en Canadá estamos viendo retrocesos. Se han hecho pruebas y estudios, y es claro que algunas entidades estatales tienen políticas de obstaculización, no obstante que la ley deba garantizar el acceso tanto del ciudadano común y corriente como el del periodista.


Lo que la palabra en periodismo no debe significar

Por lo menos en el periodismo, la palabra no puede ser Verbo, si bien en inglés ambas ideas se traducen con una sola palabra, o sea, word. Nuestra palabra no es aquel ser todopoderoso, del cual dice el libro de Juan en la Biblia cristiana: “En un principio estaba el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios.”  Ese Verbo es algo a veces aterrorizante, y otras veces pacificador, pero siempre místico, como señaló mi compatriota Leonard Cohen en su canción La historia de Isaac, en la cual habla de “la belleza del Verbo,” presente en el más terrible momento de agonía. Pero el Verbo, con V mayúscula, no está en el fondo para la comunicación.

Nuestras palabras tampoco pueden ser órdenes. No deberíamos prestarnos a proyectos de dominación. Eso es un peligro, y lo tenemos que tener presente en todo momento. Porque desde la invención de la escritura se ha reconocido que la letra y la palabra representan una amenaza a quienes no las manejen, e igualmente que otras formas de comunicación.

Basta ir al Museo de Arte Moderno en Nueva York y apreciar la obra del plástico norteamericano David Smith, Veinticuatro y griegas. Es, según Smith, un grito de dolor en respuesta a lo que llamó el ataque de la palabra contra la pureza. O, para decirlo de otra forma, el atentado de los fabricantes de palabras malagradecidos, esos que siempre demandan del artista, frente a su obra: ‘¿Qué significa?’

También se puede ir a nuestro querido Museo Real de Ontario, en mi ciudad de Toronto, y ver inscripciones de escribanos del Egipto antiguo, en las cuales se están riendo de los demás artesanos por brutos, sucios y feos. Ni siquiera es necesario observar que los carpinteros y trabajadores en cobre, analfabetas todos, por supuesto, no tenían cómo dejar sus observaciones sardónicas sobre los escribanos a generaciones posteriores. La historia se escribe por los vencedores, eso sí, pero también por los escritores.

Así que tenemos que reconocer que el saber manejar la palabra confiere una ventaja, y que habrá quienes consideran el arte de mostrar y convencer a través de la palabra como una ventaja injusta. No por eso podemos dejar de hacerlo, pero aumenta la necesidad de mantenernos vigilantes para ejercerlo con responsabilidad, y para no caer en la trampa de alinearnos con poderes que nada tienen que ver con los intereses del público.

Conclusión

Los periodistas no ordenamos, no dictamos, no creamos un mundo o una sociedad a través de la palabra. Pero sí informamos, avisamos, llamamos la atención. Sí denunciamos, cuando a través de palabras falsas o distorsionadas se quiere erigir un poder ilegítimo, o cuando se quiere usar la palabra como instrumento de dominación.

Las palabras no dan a luz, no matan, no construyen, no destruyen en sí, son los seres humanos quienes lo hacen. Pero las palabras sí pueden ser agentes de transformación. Es a través de la palabra que el ciudadano aprende lo que es el poder, cómo utilizarlo, cómo organizarse para construir una sociedad. No solo la palabra sino lo que se construye y se transmite a través de ella: la información, los datos, la memoria de los hechos que constituyen la identidad de una sociedad y, en su conjunto, de la raza humana.

Para mí es claro que hay lazos estrechos entre estos tres sentidos de la palabra en el periodismo. Tenemos que trabajar bien para cumplir el compromiso con el público. Si lo hacemos, vamos a mantener el respeto de la sociedad, quizá no es demasiado pedir que la sociedad vuelva a solidarizarse con el periodismo. Y si eso pasa, aumentaríamos el respeto para el derecho a la libre expresión, lo cual, en cambio, necesitamos para poder trabajar bien.

Es a través de la palabra como el periodista admira la verdad y gana el respeto del público. Es a través de la palabra que el público se entera de su mundo. Por lo tanto, la palabra tiene que ser el vínculo entre el que escribe, en este caso el periodista, y la sociedad. Es un vínculo de respeto. Palabra es oficio. Palabra es compromiso. Palabra es derecho. Viva la palabra,  viva el periodismo, vivan el ser humano y la sociedad.

© Paul Knox 2008
Derechos reservados



Notes for a presentation on


“The role of the word in Journalism”
Paul Knox

© Paul Knox 2008
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"El papel de la palabra hace alusión al lenguaje que en su acepción más amplia, instaura y transmite la cultura, construye la identidad, a la vez que funda y mantiene el ordenamiento de lo social, de lo político y económico y teje o destruye los lazos de la convivencia. El desarrollo de la capacidad lingüística, innata en todos los seres humanos, potencia sus capacidades y es motor del progreso de las comunidades.  Empalabrar” es sinónimo de empoderar". (Palabras del proyecto actualizado para el Congreso Internacional del PEN en Colombia). 

           
 We’ve been asked to reflect on “the role of the word in journalism,” and this could lead us in several directions. I have three ideas about words that I would invite you to consider today. First of all, the things we use as tools of communication, which in journalism amounts to craft and technique – something I value highly. Second, the promises or obligations we make as journalists – what is often called journalistic ethics, and the need to be clear about the goals and direction of our work. And third, the importance of securing and maintaining rights, and of giving voice – specifically, the right to freedom of expression and the need to allow a place for all in public discussion.[1] The connections among these three ideas can be demonstrated relatively easily, and I think it’s important to understand how closely the technical elements of our craft are linked to the obligations we assume as journalists and the rights we must constantly defend.

Words as tools
This semester, at my university, I’m teaching copy editing and grammar. I’m enjoying explaining how the technical details of spelling and the rules of grammar are rooted in theory. What I suggest is that the most important concern of a copy editor is to offer to the reader – and by analogy to the listener or viewer – a text or production with verisimilitude. It must have its own internal logic, and it must faithfully represent a small piece of our world, observed and analyzed. Hence the importance of fine-tuning methods of precision, eschewing doubt and removing ambiguities.
Fortunately we have a broad range of techniques to carry out this task. One of these is relatively simple: the choice of words. Here’s a bit of advice I sometimes give to young colleagues, which may be helpful here and there: In each story you write, try to use one new word – a word you’ve never used in a story before. It’s a device to give more texture and more content to your work. It’s a method of enriching the reading experience and the knowledge of your public. For each word has its own unique meaning, and therefore, the broader your linguistic spectrum, the more knowledge you’ll be developing and the more information you’ll transmit. Furthermore, well chosen words are fun. They entertain readers; they keep them on their toes. They tell them you’re cultured, wise, intelligent, even seductive. As the Bee Gees sang many years ago:
It’s only words
And words are all I have
To take your heart away.

Word as trust
            You may have discerned a concern on my part for the relationship between the journalist and his public. This is not accidental. “Words as tools” is an important concept, but a text must amount to more than a jumble of morphemes. “My words” must also be “my word” – my relationship with my audience must have a certain character, far beyond simple entertainment or seduction.
In all four major American languages of European origin, “word” may signify something quite serious – a commitment. If I give you my word, I must be trustworthy. “Word of honour” is no passing whim: think of those who have died, or ended up in dire circumstances, because they didn’t keep their word.
But in journalism, the question arises: commitment to what and to whom?
Obviously, to the truth. Faithfulness to facts and figures, duly observed and investigated, is obligatory. If it rained today, we can’t say the drought continued. If América defeated Millonarios by a score of 2-1, we can’t say they played to a draw. And of course the journalist must be faithful to himself. He must have a notion of what is ideal in journalism, and strive constantly to attain it.
 But that alone is insufficient to answer the question. You can make poetry or theology out of truth and personal ideals, but not journalism. For journalism is directed toward the external world. We do it for others. And explicitly or implicitly, we make a promise to those others – a promise on which we then are bound to deliver.
Now, just who exactly are these others?
Our bosses? Yes, in the sense that we have to show up on time for work, and follow the directions of the assignment editor so that everything that needs to be covered gets covered. Our advertisers? Only in the sense that we have to do our jobs well, because a bankrupt company is no good to anyone.
Our nation? Our sources? Some particular personality or community? For me, these kinds of commitments can exist only in a very limited form, and only if they are rooted in our promise to report the truth. To be sure, we must be faithful to observed reality and to what is said by those we report about. But we cannot cater to hidden interests. Nor can we shrink before unpleasant facts, or be seduced ourselves by attractive offers.
No, for me our word of honour – our basic relationship of trust – is a pact with our public – readers, listeners and viewers. Every news editor and news director knows his particular audience – that’s what he gets paid for. A newsroom runs on the abilities and the technical skills of its workers – but also according to the interests and tastes of its audience. And so it should be in a free society.
Sometimes we hear advice from philosophers, or from the specialty known as applied ethics, to the effect that we ought to be more sensitive to certain communities, show more loyalty to our sources, or render a duty of care to citizens who find themselves involved in news events. Well, certainly one ought to be civilized and courteous. Certainly one ought to choose one’s words carefully, so as not to disparage or insult. But we can’t get sidetracked in calculations, trying to guess what might or might not happen if a certain story or fact is published – whether it might cause harm to someone in some way. If we go that route we’ll get lost, and so will our audiences. If we aren’t clear about what “our word” in the sense of commitment means, confusion will be the result. Our word is our bond, but we must remember for what and for whom.

The right of information and voice
            The third idea I want to raise is one that will be less familiar to unilingual English speakers than to others. In Spanish, Portuguese and French, the equivalents of the English “word”– respectively, palabra, palavra and parole – may also carry a meaning quite different from “unit of language” or “commitment.” They may signify the right, or in some cases the ability, to speak. For example, in Spanish, tener la palabra means to have the floor, as in a public meeting. When someone else has la palabra, one ought to shut up and listen – not necessarily to agree, but certainly to show respect. Similarly, perder la palabra means to lose the power of speech. Here the idea becomes much more than a tool or obligation. It is something that grants a voice to everyone, including those who customarily are not heard. I like this idea of a voice or a right that is linked linguistically to the means of expression and the obligations their mastery entails. For not only is the fight for freedom of expression one of the crucial battles of our time, it is one whose most vocal champions are typically journalists.
How important is this right? Let’s be clear: I’m not talking about better working conditions for journalists or writers. Not at all. Free expression is a basic condition of human and social development. If we – all of us – can’t inform ourselves or express ourselves, we are little better than ants in anthills, alive only as a prelude to death.
Here in Bogotá you are quite aware of this, no doubt. But even if you weren’t, there are many ways of measuring the importance of the right to free expression. One is by counting its enemies. In 2007, according to the New York-based Committee to Protect Journalists, 65 of our colleagues were killed for reasons related to the practice of their trade.
Who are these enemies? Well, for starters there are Robert Mugabe and his goons in Zimbabwe, who jail journalists and block the transmissions of independent broadcasters. There are the authorities in China, who ordered the media to stay silent about the construction atrocities that were revealed by the earthquake in May. These, by the way, are the same ones who failed to keep their promises to provide Internet access to journalists during the Olympic Games. Then there’s the Bush administration, which jailed an Al-Jazeera cameraman for six years in Guantanamo, and frequently detained local journalists working for foreign media during the Iraq war.
We also have enemies of freedom of expression among us here in the Americas. You know some of the bitter experiences all too well – in the dirty wars of the Southern Cone, for example, or in Central America. In northern Mexico, the terrorized media now publish very little about drug trafficking. In Cuba, the authorities target anyone who dares to practice journalism outside the state media. And ladies and gentlemen, here in beautiful Colombia, how many cherished colleagues have been murdered, or seriously harmed, by the enemies of truth – and then further betrayed in death by the culture of impunity? And being careful to give the full picture, we must recognize and salute those colleagues who still find the courage to keep investigating newsworthy events and publicizing their findings.
Of course you don’t have to murder people or disappear them to attack freedom of expression. You can do it with paper. I refer to the laws covering access to information – because, after all, the right to express oneself is only a theoretical right unless it is accompanied by a functioning access-to-information regime.
            Many gains in this area have been realized – above all in Latin America. Concrete steps have been taken in several countries after many years of struggle. But not in all of them, and I also have to say that in Canada, unfortunately, we are seeing quite a bit of backsliding. Studies have shown that some government entities obstruct access requests as a matter of policy, despite the fact that the intent of the law is to guarantee access to ordinary citizens as well as journalists.

What the word cannot mean for journalists
            The word we’ve been speaking of begins with a lower-case w. There is also the Word – an all-powerful presence, sometimes soothing, sometimes frightening. John the Evangelist writes of it in the Christian Bible: “In the beginning was the Word, and the Word was with God, and the Word was God.” Leonard Cohen, in his song The Story of Isaac, finds “the beauty of the Word” in the most terrible moment of agony. But this Word is a mystical concept, difficult to penetrate, and clearly unsuitable for the purpose of journalism.
Nor can the word in journalism signify an order. We must always be conscious of the danger of lending our craft and our abilities to schemes of domination and control. Words are not always neutral. Since the invention of writing, words have posed a threat to those who lack the power to use them, and a challenge to other forms of communication.
In the Royal Ontario Museum – in my home town, Toronto – there are inscriptions in which the scribes of ancient Egypt mock their fellow artisans as crude, dirty and ugly. Of course, illiterate carpenters and coppersmiths had no way of leaving future generations their own sardonic observations about the scribes. History is written by the winners, for sure – but also by the writers.
In New York, in the Museum of Modern Art, there’s a sculpture by the the American artist David Smith called Twenty-Four Greek Ys. Smith described it as a cry of pain in response to what he called the “befouling” of purities by words, or the assaults of “ingrate word makers” – those who always want to know of an artist’s work: “What does it mean?”
So we must acknowledge that the ability to use words, and to demonstrate and convince through their usage, is an advantage – one that some consider unjust.  That doesn’t mean we should stop writing. But it does mean we must be that much more vigilant, use our abilities responsibly, and avoid the pitfalls of aligning ourselves with powerful people whose interests are not those of the public.
Conclusion
As journalists, we don’t give orders. We don’t díctate. We don’t use words to create worlds or societies. But we do issue warnings, inform and call attention. And we denounce, when we see power secured illegitimately through falsehoods or distortions, or the use of words as instruments for domination.
Words don’t give birth. They don’t kill. By themselves they neither build nor destroy. It is human beings who do these things. But words can be agents of transformation.  Through the use of words as tools or promises, or as concrete expressions of the right to speak out, people come to understand power, how to use it, and how to organize themselves to build their societies. They use not only words, but also the things that words enable them to construct and transmit, such as  facts, and the record of events that constitutes the identity of societies and the human race.
There are close links between the three meanings we have explored for word/palabra/palavra/parole in journalism. To fulfill the commitments we make to our audiences, we journalists must perform well with the tools at our disposal. If we do so, we will gain and retain the respect of our fellow citizens, and perhaps we may venture to hope they will once again feel a sense of solidarity with us. If that occurs, we will also have increased respect for the right to free expression – which, to close the circle, is necessary for us to be able to perform well.
In journalism, then, the role of the word, and of the right to speak and write, is to give voice to truth, to allow journalists to capture and report it, and to maximize public consciousness of the world in which we live. So long live the word – as craft, as commitment and as civil right.
3.8 Question-and-answer session
            When one has to live in this country, where it seems the only option for us is to consent to a single line of thought, to avoid accusations of being the enemy; in a country where the communication media give us the same line over and over; when we feel compelled to censor ourselves, to be objective and to think correctly, to talk about the news even though we realize that the concept of what is news is imposed from above,  how can we listeners use the power of words to oppose, to resist, to confront what’s happening?
Paul Knox: We have to change our thinking about what we mean by freedom of expression. In the last 20 years we’ve experienced a historic phenomenon via the Internet. Never in human history have we had such a diversity of opinion and information, accessible to so many people. The traditional news media feel besieged by this technology, and by the demographic changes in the population. And even in the traditional media there are things to celebrate. The head of the Washington bureau of a major U.S. newspaper chain was just awarded a prize for his work before the Iraq invasion, when he assigned his staff to investigate the discrepancies and contradictions of the Bush administration over the issue of supposed weapons of mass destruction. We have to applaud the fact that there are journalists who continue to do these things. Not all media are the same, and we shouldn’t be saying the media are the enemy.       
            3.3 Présentation de Paul Knox : Le rôle des mots dans le journalisme.

« Le rôle des mots » fait allusion au langage, qui dans son acception la plus ample, instaure et transmet la culture, construit l'identité et, en même temps, fonde et maintient l'ordre social, politique et économique, et tisse ou détruit les liens de la convivance. Le développement de la capacité linguistique, innée chez tous les êtres humains, met en valeur ses capacités et est un moteur de progrès dans les communautés.

« Prendre la parole » est synonyme de « prendre le pouvoir ». (Phrase du projet du Congrès Mondial du PEN en Colombie).

Nous sommes invités à réfléchir sur « le rôle des mots dans le journalisme ». Cela peut nous conduire dans différentes directions. Quant à moi je vous en offre au moins trois.

Tout d'abord, les mots en tant qu'outils de communication, qui en journalisme sont le métier et la technique, ce à quoi j'attache une grande importance. Ensuite les mots en tant qu'engagement ou obligation ; un peu ce que l'on appelle l'éthique du journalisme, mais également le besoin d'avoir présent à l'esprit pour qui nous travaillons. Enfin, les mots dans le sens de quelque chose qui confère un droit ou une voix. C'est-à-dire, le droit à l'expression libre et sa transcendance dans le développement de l'être humain et des sociétés.

Je crois qu'il est facile de tisser des liens entre ces trois points, et je crois qu'il est très important de montrer que ce métier est étroitement lié avec l'engagement et le droit.


Les mots en tant qu'outil

Voyons tout d´abord : les mots en tant qu'outil. J'ai donné ces dernières semaines des cours de grammaire et de révision de textes. Je peux vous dire qu'il est très intéressant et très beau d'expliquer comment les détails techniques de l'orthographe et des règles de grammaire tirent leurs racines de la théorie. Je propose que le plus important est d'offrir quelque chose au lecteur et, par analogie, à l'auditeur ou au téléspectateur, qui soit vraisemblable, qui possède une logique interne et représente de façon fidèle une petite partie de notre monde, observée et analysée. D'où l'importance d'affiner la précision, de ne pas créer de doutes et d'effacer toute ambiguïté. Nous disposons heureusement d'une large gamme de techniques pour cela. L'une d'elle est la sélection des mots.

Un conseil que je donne parfois aux jeunes collègues, et qui au mieux en aura aidé quelques uns, est que chaque fois qu´ils s´assoient pour écrire, ils essaient d´utiliser un mot nouveau, un mot qu´ils n´ont jamais utilisé auparavant dans un article, ce qui les aidera à donner plus de corps et de contenu à leur travail, enrichira l´expérience et la connaissance du public, car chaque mot a un sens unique. Ainsi, plus l´éventail linguistique sera large, et plus la connaissance se développera et plus l´information se transmettra.

En outre, les mots sont amusants s'ils sont bien choisis. Ils divertissent l'audience, et maintiennent son attention. Ils lui disent que tu es cultivé, savant, intelligent, et même séducteur. Comme disaient les Bee Gees dans une chanson : Ce ne sont que des mots / Et les mots sont la seule chose que je possède / Pour gagner ton cœur.


Les mots en tant qu'engagement

Peut-être aurez-vous perçu une préoccupation de ma part au sujet de la relation entre le journaliste et son public. Ce n'est pas par hasard. Les mots en tant qu'outils sont importants, mais ils doivent représenter plus qu'un ensemble de morphèmes. Ils doivent signifier une relation avec le public, et c'est une relation qui va bien au-delà du divertissement ou de la séduction.

Tout au moins dans les quatre langues des Amériques d'origine européenne, les mots signifient également quelque chose de très sérieux : l´engagement. Si je vous donne ma parole, je dois être quelqu'un de confiance. La parole d'honneur ne représente aucun caprice : combien de personnes au cours de l'histoire sont mortes ou se sont retrouvées dans de très mauvaises situations pour n'avoir pas respecté leur parole.

Donc pour en revenir au journalisme, une question se pose : engagement avec quoi et avec qui ?
Bien évidemment avec la vérité. Rester fidèle aux données et aux faits observés et sur lesquels on a enquêté est une obligation. Si aujourd'hui il a plu, nous ne pouvons pas dire que la sécheresse continue. Si l'équipe de foot América a gagné deux à un contre l'équipe Millonarios, je ne peux pas dire qu'ils ont fait match nul. Le journaliste doit bien sûr maintenir un engagement avec lui-même, il doit avoir une idée du journalisme idéal et doit toujours essayer de l'atteindre.

Mais c'est ensuite que le problème apparaît, parce qu'avec la vérité et un idéal personnel il est possible de construire de la poésie ou de la théologie, mais pas du journalisme. Le journalisme se tourne vers le monde extérieur. Nous le faisons pour les autres. Et nous avons envers eux un engagement, explicite ou implicite, que nous devons respecter.

Qui sont ces autres ? Avec le patron ? Oui, dans le sens où il faut se présenter à l'heure indiquée pour travailler et suivre l'orientation du chef de la rédaction pour que tout ce qu'il ait besoin de couvrir soit fait. Avec les annonceurs ? Simplement dans le sens où il faut bien travailler parce qu'une entreprise en faillite ne sert à personne. Avec le pays ? Avec les sources ? Avec tel ou tel personnage ou communauté ? Pour moi, seulement de façon limitée, en lien étroit avec l'engagement pour la vérité. Il faut être fidèle à la réalité observée et à ce qui est dit, bien évidemment, sans souscrire à des intérêts non déclarés, sans prendre peur devant des faits difficiles, ni succomber à des séductions.

Non, pour moi l'engagement des mots doit être envers le public, le lecteur, l'auditeur et le téléspectateur. Chaque chef de rédaction, chaque directeur des informations, connaît son public et c'est pour cela qu'il reçoit un salaire. La gestion de la rédaction se fait grâce à la capacité et à la technique de ceux qui la composent, mais également avec les intérêts et le goût du public. Et c'est ainsi que cela doit se passer dans une société libre. On nous présente parfois des conseils issus de la philosophie ou de ce que l'on appelle l'éthique appliquée, selon lesquelles nous devons être plus sensibles à certaines communautés, plus fidèle aux sources et que nous avons l'obligation de protéger les citoyens qui se retrouvent au milieu des faits. D'accord, il faut être cultivé, il faut être poli, il faut choisir les mots pour ne pas insulter ou mépriser, mais nous ne pouvons pas nous asseoir pour faire des calculs, essayer de deviner ce qui va se passer si telle note ou telle donnée est révélée au public, et si elle va porter préjudice à quelqu'un. Si nous nous prêtons à ce jeu, nous sommes perdus ainsi que le public. Si pour nous le rôle des mots n'est pas clair, nous pourrions tomber dans la plus grande confusion. Les mots sont un engagement et nous devons savoir parfaitement avec quoi et envers qui.


Les mots en tant que droit

Il se trouve que dans certaines langues les mots ont encore un autre sens. Quand nous disons que quelqu'un a la parole, c'est-à-dire qu'il a le droit de parler, il faut se taire pour l'écouter et être attentif à ce qu'il dit, sans être nécessairement d'accord, mais comme une marque de respect. Ici, les mots deviennent non seulement des outils et une obligation, mais également quelque chose qui donne une voix à tous, même à ceux qui ne l'ont jamais eu. Je suis enchanté d'accepter cette idée des mots en tant que voix ou droit, parce que je suis convaincu qu'une des luttes les plus importantes de notre époque est celle de la liberté d'expression, et parce qu'il est également évident que le journaliste en est un de ses principaux représentants.

Combien ce droit est important ! Soyons clairs : je ne parle pas des conditions de travail du journaliste ou de l'écrivain. Non Messieurs : l´expression libre est une condition primordiale du développement des êtres humains et de la société. Si nous ne pouvons pas nous informer, si nous ne pouvons pas nous exprimer, nous ne serons rien de plus que des fourmis dans une fourmilière, qui vivent pour mourir.

J'imagine que vous savez cela, mais nous pouvons également nous rendre compte de l'importance de ce droit par une autre voie, qui a de nombreux ennemis. Selon le Comité pour la Protection des Journalistes, dont le siège se trouve à New York, 65 collègues sont morts en 2007 pour des raisons liées à l'exercice de leur profession.

Qui sont ces ennemis ? Eh bien, parlons de Robert Mugabe et de ses bourreaux au Zimbabwe, qui met des journalistes en prison et bloque l'émission de radios indépendantes. Nous avons les autorités chinoises qui ont fait taire les médias sur les horreurs dans la construction découvertes après le séisme de mai dernier, ceux mêmes qui n'ont pas respecté les engagements sur l'accès à Internet pendant les jeux olympiques. Il y a l'administration Bush, qui a détenu un cameraman de Al-Jazeera pendant six ans à Guantanamo, et qui tout au long de la guerre en Irak a fréquemment arrêté des journalistes irakiens qui travaillaient pour des médias étrangers.

Et ils sont là chez nous, dans les Amériques. Nous avons vécu des temps difficiles, vous le savez déjà, pendant les guerres sales du Cône Sud, et en Amérique centrale. Actuellement, les médias du nord du Mexique, terrorisés, ne publie pratiquement rien sur le narcotrafic. À Cuba, toute personne qui ose exercer le journalisme en dehors du cadre de l'État est arrêtée. Et Mesdames et Messieurs, ici en Colombie, si belle, combien de nos collègues ont été assassinés ou ont été durement touchés par les ennemis de la vérité, et ont été déçus, ou sont déjà morts, à cause de la culture de l'impunité ? Et pour ne pas déformer le panorama, nombreux sont ceux qui ont encore le courage de continuer à enquêter sur les faits et à publier les résultats.

En outre, il n'est pas nécessaire de tuer ou de faire disparaître une personne pour porter atteinte à la liberté d'expression. Il est possible de le faire avec le papier. Je parle des lois sur l'accès à l'information, parce que le droit de s'exprimer reste dans le cadre théorique s´il n´est pas accompagné d´un régime d´accès à l´information. Beaucoup de progrès ont été réalisés dans ce domaine, surtout en Amérique latine, où après de nombreuses années de luttes, des avancées sont visibles dans plusieurs pays. Ce n'est pas le cas pour certains, et ici je dois dire qu´au Canada nous observons malheureusement un recul. Des examens et des études ont été réalisés, et il ressort que certains organismes d'État pratiquent des politiques qui font obstacle, bien que la loi doive garantir l'accès que se soit au simple citoyen comme au journaliste.


Ce que les mots ne doivent pas signifier en journalisme

Au moins en journalisme, les mots ne peuvent être le Verbe, bien qu'en anglais ces deux idées se traduisent par un seul mot, word. Nos mots ne sont pas cet être tout-puissant, dont dit le livre de Jean dans la Bible chrétienne : « Au début était le Verbe, et le Verbe était avec Dieu, et le Verbe était Dieu ». Ce Verbe est parfois quelque chose de terrifiant, et aussi parfois pacificateurs, mais toujours mystique, comme l'a signalé mon compatriote Léonard Cohen dans sa chanson Story of Isaac, où il parle de « la beauté du Verbe », présente dans le plus terrible moment d'agonie. Mais le Verbe, avec un V majuscule, n´est pas dans le fond pour la communication.

Nos mots ne peuvent pas non plus être des ordres. Nous ne devrions pas nous prêter à des projets de domination. C'est un danger, et nous devons y penser à chaque instant. Car depuis l'invention de l'écriture il est reconnu que les lettres et les mots représentent une menace pour ceux qui ne savent pas les utiliser, à l'instar d'autres formes de communication.

Il suffit d'aller au musée d'Art Moderne de New York et d'apprécier l'œuvre du plasticien nord-américain David Smith, Twenty-Four Greek Y's. C'est, selon Smith, un cri de douleurs en réponse à ce qu'il a appelé l´attaque des mots contre la pureté. Ou, pour le dire d´une autre façon, l'attentat des ingrats fabricants de mots, ceux qui demandent toujours à l'artiste devant son œuvre : « qu'est-ce que ça veut dire ? ».

Nous pouvons également aller à notre cher musée Royal d'Ontario, dans ma ville de Toronto, et regarder les inscriptions d'un scribe de l'Égypte antique, dans lesquelles il se moque des autres artisans pour être bêtes, sales et laids. Il n'est pas besoin d'observer que les charpentiers et les travailleurs en cuivre, évidemment tous analphabètes, n'avaient pas la possibilité de laisser leurs observations sarcastiques sur les scribes pour les générations futures. L'histoire est écrite par les vainqueurs, bien sûr, mais également par les écrivains.

Nous devons donc reconnaître que savoir utiliser les mots donne un avantage, et il y en aura toujours qui considéreront que l'art de montrer et de convaincre en utilisant les mots donne un avantage injuste. Ce n'est pas une raison pour ne plus le faire, mais cela accroît le besoin de rester attentif pour l'exercer avec responsabilité, et pour ne pas tomber dans le piège de nous aligner sur les pouvoirs qui n'ont aucun rapport avec les intérêts du public.


Conclusion

En tant que journaliste nous ne donnons pas d'ordre, nous ne dictons pas, nous ne créons pas un monde ou une société à l´aide des mots. Au contraire nous informons, nous prévenons, nous attirons l'attention. Et nous dénonçons, quand un pouvoir illégitime veut s'ériger avec des mots faux ou distordus, ou quand les mots sont utilisés comme un instrument de domination.

Les mots seuls ne font pas naître, ne tuent pas, ne construisent pas, ne détruisent pas, ce sont les êtres humains qui le font. Par contre les mots peuvent être des agents de transformation. C'est par l'intermédiaire des mots que le citoyen apprend ce qu´est le pouvoir, comment l'utiliser, comment s'organiser pour construire une société. Et non seulement les mots mais ce qu´ils construisent et transmettent : l'information, les données, la mémoire des faits qui constituent l'identité d'une société et, dans leur ensemble, de la race humaine.

Il est pour moi évident qu´il existe des liens étroits entre ces trois sens des mots dans le journalisme. Nous devons bien travailler pour respecter l'engagement envers le public. Si nous le faisons, nous allons conserver le respect de la société, et il n'est peut-être pas trop demander que la société redevienne solidaire du journalisme. Si cela se produit, nous accroîtrions le respect pour le droit à l´expression libre, ce dont nous avons besoin en échange pour bien travailler.

C'est avec les mots que le journaliste admire la vérité et gagne le respect du public. C'est avec les mots que le public s´informe sur son monde. Ainsi, les mots doivent être le lien entre celui qui écrit, dans ce cas le journaliste, et la société. C'est un lien de respect. Les mots sont un métier. Les mots sont un engagement. Les mots sont le droit. Vive les mots, vive le journalisme, vive l'être humain et la société.

© Paul Knox 2008
Tous les droits réservés


3.4 Ponencia de Javier Darío Restrepo: Los poderes de la palabra en la prensa

Mi tarea de periodista es como la de Dios cuando crea y recrea. Según el Génesis, dijo Dios y las cosas fueron hechas. Mi trabajo es más complejo que eso porque llego después de que las cosas han sucedido y debo recrearlas. Con mis palabras debo hacer una segunda creación; pero ahí no termina mi tarea porque mi recreación debe servirles a los lectores para que ellos hagan su propia recreación, la tercera, de un fragmento de la historia que puede ser la materia prima de sus decisiones y su libertad. Es una triple creación hecha con la palabra como instrumento.

¿Dónde nacen las palabras? Me pregunté alguna vez ¿Cuál fue la primera palabra hablada? Son preguntas que encuentro respondidas en medio de los abstrusos debates de lingüistas, antropólogos y filósofos que creyeron vislumbrar un origen divino porque las palabras “no podían concebirse como obra humana”, según escribió alguno, “o como un manar de las profundidades de la humanidad”, o como “un don del más íntimo hado o destino”.

Prosaicos, hubo lingüistas que vieron la palabra como el resultado de una evolución a partir del grito, de la interjección o de la onomatopeya. Algunos pensaron lo imposible, que hubo una etapa en la que el hombre fue mudo e inexpresivo, porque no había aparecido la palabra. En medio de ese barullo y garrulería he sentido crecer y fortalecerse mi convicción de que la palabra es la prueba definitiva de la existencia del alma.

En 52 años de ejercicio profesional, la palabra ha sido mi principal instrumento de trabajo, así que le debo el homenaje de este recorrido, llevado de la mano por mis recuerdos, por el jardín de sus prodigios.


Recrear los hechos

Cuando fui testigo del incendio que carbonizó los cuerpos de los guerrilleros indígenas que ocupaban la embajada de España en Ciudad de Guatemala, sentí que mis lectores y televidentes deberían ser espectadores de primera fila de un hecho que revelaba, con dolorosa crudeza, la naturaleza del conflicto que enfrentaba a los indígenas del Quiché con el gobierno del general Romeo Lucas. Entonces intenté la transformación de los lectores en testigos, en jueces, en alumnos, con las palabras como instrumento principal. Yo mismo no sabía que al apelar a las palabras en éste y en incontables trabajos periodísticos, estaba poniendo los hechos al resguardo del efímero tiempo. Comentando esta expresión de Aristóteles, Emilio Lledó explica que “el lenguaje conserva en sus engarces intersubjetivos la posibilidad de superar lo efímero de la subjetividad” (Lledó, 165).

En la búsqueda de la palabra exacta, o del género que hiciera más comunicable el hecho, o del ritmo mismo de las palabras, latía la intuición de que en la naturaleza de las palabras hay una esencia de universalidad. Y que, acertadamente utilizados esos elementos, las palabras conservarían el poder creador que desde antiguo se les atribuyó cuando nombrar era crear y conocer.

Esto lo expresa bellamente Vicente Huidobro cuando le dice al poeta: “eres un dios, no cantes a la lluvia, haz llover” (citado por Benito p. 20). Carmen Benito a su vez observa que “los milagros del Evangelio todos tienen una base verbal” (Benito Essels, 73) y Steiner recuerda que el Talmud decía: “omitir o añadir una sola letra puede llevar a la destrucción del mundo entero” (Steiner 82).

Esta conciencia sobre el poder creador de las palabras no era conocimiento sino intuición cuando en mi trabajo periodístico pretendía hacer, en otra dirección, el acto creador de Dios con la palabra que yo volvía creadora de realidades.


Descubrir lo real

Fue un inesperado encuentro con su poder el que tuve en la plaza Marte, esa enorme explanada en el centro de Ciudad de Guatemala, que aquel día lucía todas sus galas. Miles de indígenas vestidos de fiesta colmaban el lugar, dominado por la alta plataforma donde resplandecía, blanco como una aparición, el papa Juan Pablo II. Para llegar hasta allí habíamos bordeado los coloridos y enormes tapices hechos con aserrín de colores, con que estaban decoradas las calles. Sobre esa profusión de imágenes, discutíamos con el equipo de video por qué nos proponíamos hacer un relato eficaz de la vistosa celebración. Pero, súbitamente, pareció desaparecer todo frente a la imponente imagen de una india que, con los oscuros ojos fijos en lo alto, rezaba, con voz clara y audible, una oración natural como un arroyo, en la que enumeraba, como si fueran versos de un salterio, los sufrimientos de su pueblo. La recuerdo alta y hermosa, como fundida en bronce, con aquella voz diáfana y aquel surtidor de palabras que nos alejaron de la retórica de los cantos, de los pabellones, de las consignas y de la misma muchedumbre, para sumergirnos en una realidad que se escondía detrás de los rostros impasibles de los miles de indígenas apiñados contra los barandales de metal. Hoy recuerdo esa escena mientras subrayo el texto de Aristóteles: “la palabra es para manifestar lo conveniente y lo dañoso, lo justo y lo injusto y es exclusivo del hombre tener él solo el sentido del bien y del mal, de lo justo y de lo injusto“ (Aristóteles I, 2). Texto que Lledó comenta: “(estos) son los hilos que enhebran y constituyen lo social.” Aquellas palabras dejaban ver los hilos y la trama del tejido social y, más allá de las apariencias, revelaban lo real.

Mi instinto de reportero me indicó entonces que, por sobre las brillantes imágenes que habrían servido para una crónica como tantas, había que plegarse al poder de unas palabras que hacían ese contacto con lo real.


Revelar lo posible

Parte invisible de lo real es lo posible. Son posibles un país en paz, una sociedad tolerante, un orden social justo; es posible la convivencia del ciervo y el león, el florecimiento de las piedras y cosechar en el desierto. Son posibilidades que hoy se confunden con las utopías y pertenecen al reino de las palabras, el mismo en el que se configuraron los ideales de libertad e independencia en los siglos XVIII y XIX, o el ideal de la emancipación de los esclavos, el de la igualdad de los derechos políticos para indios y mujeres. En cada caso parecieron armas frágiles las palabras con que en La Bagatela, o en Los Toros de Fucha, en El Tiempo, o en El Espectador se pusieron en circulación todos esos posibles. La historia ha demostrado que aquellos muros de prejuicio cayeron demolidos y que las palabras, con su fragilidad de mariposas, sobrevivieron. La palabra ha sido el instrumento eficaz del periodista para hacer visible esa parte invisible de la realidad que es lo posible. Observa Lledó en su lectura de Aristóteles que la novedad del filósofo consiste en su idea sobre “el lenguaje efímero que nos lleva a descubrir las verdaderas condiciones de posibilidad de la existencia humana” (Lledó 165).

Recrear los hechos, revelar y conectar con la realidad, anunciar y abrir la puerta de lo posible son papeles de la palabra en manos del periodista; pero todas estas son tareas que parten de una acción inicial y originaria: la palabra del periodista tiene garantizada una entrada permanente en la conciencia de las personas.


Entrar en la conciencia

Dicho así, parece asustar a los académicos y lingüistas. Aurora de Albornoz, en su estudio sobre Antonio Machado, interpreta al poeta: “puesto que solo somos tiempo, estar de camino es nuestra tarea. La vida del hombre tiene su finalidad en sí misma: vivir de la palabra, intentando convertir el tiempo biológico en tiempo de conciencia” (Benito 297). En la palabra el mundo se vuelve conciencia, idea cercana a la de los antropólogos y filósofos que ven en el hombre la conciencia de lo creado. Fue un paso inicial hacia ese reconocimiento del poder creador de conciencia de la palabra, para transformar lo natural y lo sobrenatural: los griegos las usaron recitadas o cantadas para curar enfermedades, y al rey Alfonso El Sabio, enfermo en Huesca, le pusieron sobre el cuerpo el libro de las cantigas de Santa María para que se curase. Los moriscos burlaban el ojo vigilante de los inquisidores, llevando sobre su cuerpo las cédulas o nóminas, pequeños pedazos de papel con las palabras del Corán, que escondían en sacos de tela, recubrían con cera y forraban con telas finas. Una práctica común fue la de beber agua en la que se habían diluido palabras escritas, a las que se atribuía poder curativo. Borges lo dijo a su manera, insuperable: “Si como Platón afirma en Cratilo, el nombre es arquetipo de la cosa, en las letras de la rosa está la rosa y todo el Nilo en la palabra Nilo.

Solo en nuestro tiempo, remansados los oleajes de racionalismos e irracionalismos que impedían examinar la realidad del poder de la palabra, se ha ponderado y aplicado el poder que resulta de su entrada en la conciencia, poder más eficaz que si las palabras se bebiesen o llevasen adheridas al cuerpo. Predicadores y confesores, lo mismo que los exploradores del subconsciente, se valieron de él para forzar las puertas, almenas y fosos con que cada hombre protege su castillo interior. Pero fue Joseph Pulitzer, el patriarca del periodismo de Estados Unidos, quien con voz de precursor dijo, citando al honorable Whiteland Reid, sobre el poder del periodista: “sus palabras llegan más ampliamente y más lejos que las de un cura. Él produce el evangelio de la humanidad. No es un rey, pero alimenta y forma al rey, y la tierra es regida por la opinión pública que él evoca y forma” (Pulitzer, 19).

Esta palabra que llega hasta la conciencia es, a su vez, la causa eficiente del influjo del periódico y del periodista, porque él y su palabra están presentes en la conciencia en el momento en que se toma una decisión; es una presencia que se convierte en influencia. Parsons explica: “si ego persuade a alter al ofrecerle una información que por su importancia lo lleva a decidir, desde ese momento ego influye en alter, porque se ha situado en el centro de decisión” (Parsons).

La influencia es el efecto que obtiene la palabra que ha recreado un hecho. El mismo Parsons coincide con Habermas al señalar que, en la eficacia de este proceso generador de influencia, es definitivo el manejo de las palabras.

Ponderando tan diversos y admirables poderes del instrumento de trabajo del periodista hemos llegado a una de sus máximas expresiones, la que se descubre cuando se relaciona la palabra con la libertad.



Generar libertad

Miro hacia atrás y encuentro que como reportero muchas veces usé la palabra para conjurar el miedo que percibía a mi alrededor como un aire viscoso. Había miedo en medio de las catástrofes naturales, como la que sepultó a Armero; paralizaba el miedo en aquellos finales de los años ochenta, cuando el terror difundido por un narcotráfico poderoso, enardecido y asesino le resoplaba en la nuca al país; ha estado presente por los secuestros, los ataques con cilindros y los atentados terroristas, el miedo creado por guerrilleros y paramilitares. Y cada vez la palabra exhibía un poder ambiguo: era opresor cuando amplificaba el terror; o liberador cuando la palabra serena, documentada e inteligente hacía ver y entender.

Escribía Hegel que “el lenguaje configura el mundo,” porque el conocimiento que da la palabra activa la voluntad humana, que es el órgano de la libertad y del futuro. “La voluntad humana ha sustituido a la razón, como la facultad espiritual humana más elevada,” comprobaba gozosa Hannah Arendt (Arendt 253). En efecto, la prensa debe usar la palabra bajo la certeza de que a más información, mayor libertad. Al mismo tiempo, los periodistas descubrimos la alta dimensión de la dignidad profesional, ante el hecho de que al informar nuestras palabras crean libertad.

Por último, a los periodistas las palabras nos hacen vivir muchas vidas. Cuando repaso los textos escritos, encuentro que he vivido las vidas de todos aquellos a quienes describí con palabras, o cuyas palabras recogí. En cada caso, la palabra tendió un puente por el que llegaron a mi vida de reportero las desgracias o la felicidad, la esperanza o el desespero de alguien. Escribir, reflexionaba Camus, me obligaba a compartir la desgracia y la esperanza que compartíamos. Todavía más, las aladas palabras, que mencionaba Homero, harían posible que muchos incontables lectores también participaran de la experiencia de compartir la vida.

William Faulkner, en la sesión de la academia sueca en la que recibió el premio Nobel de Literatura, señaló como un deber de quien maneja el instrumento de las palabras “escribir sobre el hombre, ese inmortal, porque tiene un alma, un espíritu, capaz de compasión, de sacrificio y de resistencia”. Es el espectáculo al que tiene acceso el reportero todos los días y ¿cómo, si no es con las palabras, podría compartir con el mundo esa visión de privilegio? El poder inmenso de las palabras, que son nuestro instrumento de trabajo, reclama como reciprocidad y contraparte esta revelación diaria de la grandeza y dignidad del hombre y del poder salvador de su esperanza. Viene a mi memoria la sentencia hiperbólica de José Saramago al evocar la figura de su abuelo: “era capaz  de poner el universo en movimiento apenas con dos palabras”. Es el poder que nos dan las palabras: mantener el universo en movimiento.
Javier Darío Restrepo: The powers of the word in the press
My task as a journalist is like God’s when he creates and re-creates. According to Genesis, ‘’The Lord God spake, and it was so’’, yet my work is more complex than that because it comes after things have happened, and I have to re-create them. With my words I must effect a second creation; but my task does not end there, because my recreation must serve my readers, allowing them to do their own re-creation, the third, of a fragment of history which can be the raw material for their decisions and their freedom. This is a triple creation, done with the word as instrument.
Where do words come from? I asked myself once. What was the first spoken word? These are questions that I find answered in the abstruse debates of linguists, anthropologists and philosophers who believed they glimpsed a divine origin, because words ‘’could not be conceived as a human creation’’, as somebody wrote, or as ‘’a surge from the depths of humanity’’ or as ‘’a gift from the most intimate fate or destiny’’.
Prosaically, some linguists saw the word as the result of an evolution from a scream, an interjection or an onomatopoeia. Some believed the impossible, that there was a stage where man was mute and non-expressive because the word had not appeared. In the midst of this din and chatter I have felt my conviction grow and become stronger: the word is the definitive proof of the existence of the soul.
In fifty-two years of professional exercise, words have been my principal working instrument, so I owe them the homage of this trodden path, led by the hand by my memories, through the garden of its marvels.
Re-creating the facts
When I witnessed the fire that charred the bodies of the Indian guerrillas who occupied the Spanish Embassy in Guatemala City, I felt that my readers and viewers needed to have front row seats before a fact that revealed with painful crudity the nature of the conflict the Quiché Indians endured with the government of General Romeo Lucas. Thus I tried to transform readers into witnesses, judges, students, with words as the main instrument. I myself did not know that by appealing to words in this and countless other instances of journalism, I was protecting the facts from ephemeral time. Remarking on this expression of Aristotle, Emilio Lledo explains that ‘’language preserves in its inter-subjective catenations the possibility of overcoming the ephemeral condition of subjectivity (Lledo, 165).
In the search for the exact word or the form that makes the fact more communicable, or the very rhythm of words, there beats the intuition that in the nature of words there is an essence of universality. And that when these elements are properly used, words could preserve the power to create that was ascribed to them in antiquity, when to name was to create and know.    
Vicente Huidobro said it beautifully when he said to the poet: ‘’You are a god, do not sing to the rain, make it rain.” (Quoted by Benito, p. 20). Carmen Benito in turn observed that, ‘’the miracles of the Gospel, they all have a verbal base,’’ (Benito Essels, 73) and Steiner reminds us that the Talmud said: ‘’To omit or add a single letter can lead to the destruction of the entire world.” (Steiner, 82).
This awareness of the creator power of words was not knowledge but intuition, when in my work as a journalist I wished to repeat, in another sense, the creative action of God with words that I made into creators of reality.
Discovering the real
It was an unexpected encounter with the power of words, what happened to me in Plaza Marte, that enormous esplanade in the center of Guatemala City, on that day fully bedecked. The square overflowed with thousands of Indians in raiment for a gala. Dominating the scene from a high platform, Pope John Paul II, white as an apparition, shone in splendor. To reach the place we had passed the enormous and colorful tapestries made with colored sawdust that decorated the streets. Amid that profusion of images, we held a discussion with our video team, because we proposed to tell the story of the showy celebration efficiently. But suddenly everything seemed to disappear behind the imposing figure of an Indian woman who, dark eyes raised to heaven, uttered, in a clear and audible voice, a prayer as natural as a stream, where she enumerated, like verses from a psalm-book, the suffering of her people. I recall that she was tall and beautiful, as if cast in bronze, with that diaphanous voice and fountain of words that distanced us from all the rhetoric and chanting, the pavilions, the slogans and the crowd itself, to submerge us in a reality concealed behind the impassive faces of the thousands of Indians packed against the metal fencing. Today I recall that scene as I emphasize Aristotle’s text: ‘’The word serves to manifest what is convenient and what is harmful, what is just and unjust, and it pertains to man alone to possess the sense of good and evil, just and unjust.’’ (Aristotle, I,2). A text that LLedo comments: ‘’[These] are the threads that weave and constitute the social dimension.’’ Those words allow us to see the warp and weft of the social weave and, beyond appearances, reveal reality.
Mi reporter’s instinct then indicated to me that, over the brilliant images which would have served for a story like so many others, we had to bow before the power of words that made that contact with the real.
Revealing the possible
An invisible part of the real is the possible. A country in peace, a tolerant society, a just social order is possible. The lion and the lamb can lie together, stones can flower and crops grow in the desert. These are possibilities that today are alloyed to utopia and belong to the realm of words, the same realm where the ideals of freedom and independence were shaped in the 18th and 19th centuries, or the ideal of emancipation for the slaves, equal political rights for Indians and women. In each case, the words with which La Bagatela or Los Toros de Fucha, El Tiempo or El Espectador sought to have all these ‘’possibles’’ circulate seemed fragile weapons. History has shown that those walls of prejudice fell, demolished and that words, with their butterfly-like fragility, survived. Words have been journalists’ efficient instruments to make visible this invisible part of reality constituted by the possible. Lledo observes, in his reading of Aristotle, that what is new about the philosopher is his idea about ‘’ephemeral language that leads us to discover the true conditions of possibility of human existence.’’ (Lledo, 165).
Recreating the facts, to reveal and connect with reality, to announce and open the door of the possible are roles of words in the hands of a journalist; but all these are tasks that begin with an initial and originating action: the words of a journalist are guaranteed to have permanent entry into the consciousness of people.
To enter consciousness
Thus stated, it appears to create consternation in academics and linguists. Aurora de Albornoz, in her essay on Antonio Machado, interprets the poet: ‘’Because we are only time, to be on our way is our task. The life of man has its purpose in itself: to live from the word, trying to convert biological time into the time of consciousness.’’ (Benito, 297). In the word the world becomes consciousness, an idea close to that of anthropologists and philosophers that see in man the consciousness of what is created. This was an initial step towards recognition of the creative power that lies in being conscious of the word, to transform nature and the supernatural: the Greeks used words, recited or chanted, to cure illness, and on the body of King Alfonso the Wise, lying sick in Huesca, were placed the Cántigos de Santa María to help in his cure. The Moors deceived the vigilant eye of the Inquisitors by carrying on their bodies the cédulas or nóminas, small pieces of paper bearing the words of the Koran, concealed in cloth sacs, then coated in wax and covered with fine cloth. A common practice was to drink water in which written words had been diluted; curative power was attributed to them. Borges said it in his in unsurpassable way: ‘’If, as Plato affirms in the Cratylus, the name is the archetype of the thing, in the letters of the rose is the rose and all the Nile in the word Nile.’’
Only in our time, when the tides of rationalism and irrationalism that impeded examining the reality of the power of words have stilled, have we pondered and applied the power inherent in their entrance into consciousness, a power more efficacious than if words were drunk or carried next to the body. Preachers and confessors, just like the explorers of the unconscious, used this power to force the doors, battlements and moats with which every man guards his inner castle. But it was Joseph Pulitzer, the dean of American journalism, who with a far-seeing voice said, citing the honorable Whiteland Reid on the power of the journalist: ‘’His words reach more broadly and farther than those of a priest. He produces the gospel of humanity. He is not a king, but he nourishes and educates the king. The earth is ruled by the public opinion that he evokes and forms.’’ (Pulitzer, 19).
This word that reaches consciousness is at once the efficient cause of the influx of the newspaper and the journalist, because he and his words are present in consciousness at the moment of taking a decision; it is a presence that becomes an influence. Parsons explains: ‘’If ego persuades alter upon offering him an information that because of its importance leads the latter to decide, from that moment on ego influences alter, because ego has placed himself at the center of the decision.’’ (Parsons).
Influence is the effect obtained by the word that has re-created a fact. Parsons himself agrees with Habermas when observing that in the efficacy of this influence-generating process, how words are used is definitive.
Pondering the so diverse and admirable powers of the journalist’s working instrument, we have reached on of his highest expressions, which we discover when relating the word to freedom.
Generating freedom
I look back and I find that as a reporter I quite often used the word to conjure up fear that I perceived around me as a viscous vapor. There was fear in the midst of natural catastrophes, like the one that buried Armero; fear paralyzed us at the end of the 80s, when the terror radiated by powerful, incensed and murderous drug-trafficker breathed down the country’s neck; it has been present because of kidnapping, attacks with exploding cylinders and terrorist attacks, the fear created by guerrillas and paramilitaries. And once and again words exuded an ambiguous power: they were oppressors when amplifying terror or liberating when serene words, documented and intelligent, made us see and understand.
Hegel wrote that ‘’language configures the world,’’ because the knowledge words provide activates human will, which is the organ of freedom and the future. ‘’Human will has substituted reason as the most elevated human faculty,’’ Hannah Arendt was pleased to notice (Arendt, 253). Indeed, the press must use words under the certainty that the more information, the more freedom. Equally, we journalists discovered the high dimension of professional dignity, faced with the fact that as we inform, our words create freedom.
Last, words allow us journalists to live many lives. When I review written texts, I find that I have lived the lives of all those I described in words, or whose words I reported. In each case, words built a bridge over which somebody’s misfortune or happiness, hope or despair reached my reporter’s life. To write, reflected Camus, obliged me to share the misfortune and hope we shared. Even more, the winged words Homer mentions would make it possible for countless reader to also participate in the experience of sharing life.
William Faulkner, receiving the Nobel Prize for Literature from the Swedish Academy, noted that it was the duty of whoever managed the instrument of words ‘’to write of man, that immortal, because he has a soul, a spirit capable of compassion, sacrifice and resistance.’’ This is the spectacle to which reporters have access every day and how, if not through words, could he share with the world this privileged vision? The immense power of words, our work instrument, lays claim, as reciprocity and counterpart, to this daily revelation of the grandeur and dignity of man and of the saving power of his hope. A hyperbole of José Saramago, evoking the figure of his grandfather comes to mind: ‘’He was capable of putting the universe into motion with just two words.” That is the power words give us: to maintain the universe in motion.


3.5 Ponencia de Claudia López

Lo que se dice en los medios de comunicación termina por construir una realidad.

Mi testimonio es una manifestación vivencial, un testimonio de vida porque vivo del ejercicio de la palabra y entiendo el valor que tiene. El ejercicio de estos años de usar la palabra, como investigadora y columnista me ha convencido del relativismo de la palabra. No hay ‘la’ palabra, hay muchas palabras. Así se conforma la libertad de expresión. Hay una competencia de muchas palabras.

No creo que la palabra ni los medios de comunicación tengan el poder de crear realidades, la realidad la crean los hechos, no importa qué tanto poder crean tener los medios. La realidad es como el agua, siempre termina por salir a flote, no importa lo que se intente crear a través de los medios. La realidad la forman los hechos, las acciones, no las percepciones. Pero el gran poder del periodismo y de los medios, el de la palabra, es el de influir sobre las percepciones, que terminan generando acciones y realidades.

El privilegio que he tenido de estar en el periodismo escrito, durante estos tres años, me lleva a la conclusión de que la realidad está formada de los hechos y las percepciones de quienes son protagonistas de esos hechos, y que el gran poder de la palabra es crear las percepciones de quienes no son los protagonistas de los hechos; hay un menor número de protagonistas directos y la mayoría no son protagonistas directos de los hechos.

¿Por qué ese empeño? Cuando uno dice que la palabra crea poder e influencia, es porque está entre dos mundos: el de la política y el del poder, que dependen y se ven  influenciados por las percepciones; de ahí expresiones como ‘políticamente correcto’. La palabra no crea realidad pero sí crea percepciones, sobre lo que es correcto y lo que no.

Uno es preso de lo que dice y dueño de lo que calla; no se debe abusar del uso de la palabra. En el ejercicio de la palabra hay una gran exigencia de rigurosidad. Si se abusa de la palabra, ésta terminará perdiendo confianza. Si pierde credibilidad pierde confianza.

Con el nivel de empirismo he ejercido la palabra en tres escenarios: como investigadora para descubrir, como analista para entender y como columnista para opinar. Hubiera pensado que iba a tener más obstáculos y dificultades, más amenazas de censura para descubrir y entender; no he tenido mayores obstáculos. En general, las entidades públicas no me han negado el acceso a la información. Donde he encontrado obstáculos reales es para opinar, para ejercer el derecho de opinión. Dos políticos me han demandado judicialmente citando mis ideas y opiniones como columnista. ¿Por qué hay más intento de censura en la opinión que en la investigación, cuando es la investigación la que revela los hechos?

El periodismo debe visualizar otros discursos. ¿Por qué hablar de un tema? Uno confronta esta decisión todos los días. No tiene que ser un columnista ni un periodista; como ciudadano debe escoger de qué habla. El tono no es gratuito, el tono es parte esencial en la palabra, de lo que se expresa. Yo uso un tono porque no me puedo abstener de opinar sobre lo que descubrí y entendí. Eso es parte de la discusión sobre el uso de mi palabra. A veces como investigadora y analista me demandan un tono menos sesgado, más ortodoxo, que el que me admiten como columnista. Entiendo y acepto la diferencia que debe existir entre el contenido y tono de lo uno y lo otro. Pero no acepto que en nombre de la ortodoxia y objetividad se pretenda que lo “correcto” sea abstenerse de opinar sobre lo que se descubre y se entiende. Eso es también un intento.  Lo que se dice en los medios de comunicación termina por construir una realidad.


3.6 Ponencia de Haroon Siddiqui


Word & Journalism

Haroon Siddiqui, Toronto Star

Bogota, Colombia
Sep. 18, 2008






Words can be both noble and evil. We the practitioners of words – writers, journalists, poets, etc. -- generally think only of the noble part of this equation: words to convey the truth, do good, dispel evil, improve the human condition, lift humanity to a higher plateau.

But words are also an instrument of hatred and divisions, and in the hands of government, a tool for propaganda, retention of power, and sometimes, to wage wars.

We are all familiar with the highly organized role of propaganda in WWI and II. In the contemporary world, we know how incendiary words on the radio were used to instigate the genocide in Rwanda.

We associate propaganda and the flip side of it – censorship and control of communications – with authoritarian governments (be they military, monarchical, oligarchic or totalitarian). But the more modern phenomenon is the propaganda waged by democracies: propaganda on behalf of products, politicians (think Sarah Palin) or wars, including the “war on terrorism.” We see all of this at work especially in the United States.

What we do not fully grasp is that these full-throated expressions of freedom of speech do not necessarily mean that there is no censorship or self-censorship. There is plenty of it. There are clear zones of what is deemed acceptable discourse and what is not, what is permissible and what is not. This is where the battle for truth lies in democracies.

There is, for example, the Accepted Truth about the glories of globalization, peddled by governments and other prophets of free trade and free markets. In this universe, dissenting voices are rarely heard, a subject that John Ralston Saul has tackled in his best-selling book The Collapse of Globalization & The Reinvention of the World.

For a more serious, and extreme, example of the power of the word misused, let’s turn to “the war on terrorism.” The massive propaganda mounted on its behalf, at a cost of billions of dollars, has been waged on two fronts: 1) to win “the war for hearts and minds” abroad, especially in the Muslim world, and 2) to justify to Americans the war on terror – and its two biggest manifestations, the invasion and occupation of Iraq and Afghanistan; and this has been done with the politics of fear and the politics of patriotism.

In post-9/11 American media, we have had too much jingoism, too little journalism. Therefore, the truth, the whole truth about the war on terror -- with all its terror and secrecy, and the upending of the rule of domestic and international law -- was never fully grasped by the public, or even by a significant number of citizens to make a meaningful dent in public policy.

It took too long for the horrors of Abu Ghraib to emerge. Ditto for Guantanamo Bay. Ditto about the Orwellian ‘extra-ordinary rendition,’ the practice of sub-contracting torture abroad. Up to this day, a significant portion of the American public equates any questioning of George W. Bush’s policies with being anti-American. Up to this day, the real horrors of Iraq and Afghanistan are not fully understood by the public.

On 9/11, about 2,900 innocent civilians were murdered. Since then, between 100,000 and 1.2 million innocent civilian Iraqis are estimated to have been killed (See www.iraqbodycount; John Hopkins University’s School of Public Health study; Lancet magazine; Opinion Research Business, London). That’s an infinitely higher number of people dead than in Darfur. That’s not all. Up to 4 million Iraqis have been displaced – 1.2 million in Syria, 800,000 in Jordan, and 2 million displaced internally in Iraq (UNHCR).

We do not know how many civilians have been killed in Afghanistan – 30,000? 50,000? We do not know because we do not even bother to count the dead Iraqis and Afghans, so racist is our mindset. (“We do not do body counts,” in the infamous phrase of U.S. General Tommy Franks, the commander who oversaw the invasions of both Iraq and Afghanistan).

 These facts have not yet penetrated the conscience of the American public. The American media, ostensibly the freest media in the world, have been complicit in sanitizing these two wars. The wordsmiths of our age stand guilty.

I am not saying that public opinion has not shifted – it clearly has, two-thirds oppose the war, and 80 percent say they have no confidence in Bush.  Yet there remain enough residues of paranoia, fear, false information and false discourse that the government continues to get away with keeping Guantanamo Bay open, continuing the wars in Afghanistan and Iraq, continuing the warrantless surveillance of Americans, etc.

This is part of the growing democratic deficit in the U.S., Canada, and elsewhere, with the media, in effect, helping governments pursue politics contrary to the opinion of their respective publics. It follows that we have a new phenomenon at work.

Our conception of “the word” as the sword of truth, as the weapon against falsehood, especially in a democracy, stands exposed -- especially in the most powerful and open and free democracy in the world. It has been challenged to lesser degrees in other democracies, such as in mine, Canada.

This should prompt us to rethink our most fundamental assumptions about the role of the word in modern journalism and democracy. One of the most basic assumptions of democracy and freedom of speech is that it dispels falsehood and makes for an informed electorate and citizenry at large. That has clearly not been the case. At least not until now, seven years into “the war on terrorism.”

To summarize, contemporary wordsmiths have failed us on two fronts:

We have failed to fully convey the horrors of “the war on terror,” its impact on human beings, and also the impact of the parallel cultural war being waged on Muslims and Islam.

We have failed to fully convey to growing schism between the U.S. and its allies (including Canada, Europe, and here in parts of Latin America).

This is the tragic legacy of our failure to live up to the true mission of the word and the mission of PEN International, which is to bring people together in one humanity.


3.6 Présentation de Haroon Siddiqui

Les mots et le journalisme
Haroon Siddiqui, Toronto Star


Les mots peuvent être nobles ou maléfiques. En tant que praticiens des mots – les écrivains, les journalistes, les poètes... – nous ne pensons en général qu'à la partie noble de l'équation : que les mots transmettent la vérité, font le bien, éloignent la malveillance, améliorent la condition humaine et conduisent l'humanité vers un niveau supérieur.
Mais les mots sont aussi un instrument de haine et de division ; ils peuvent être un outil de propagande entre les mains du pouvoir et être à l'origine des guerres.
Le rôle de la propagande pendant la deuxième guerre mondiale est bien connu. Dans le monde actuel nous savons comment les mots incendiaires de la radio ont été utilisés pour provoquer le génocide du Rwanda.
Nous associons la propagande et son aspect négatif –la censure et le contrôle des communications– avec des gouvernements totalitaires, qu'ils soient militaires, monarchiques, oligarchiques ou totalitaires. Cependant le phénomène moderne vient de la propagande véhiculée par les démocraties : la propagande de produits, de politiques –comme le cas de Sarah Palin–, celle des guerres, y compris la « guerre contre le terrorisme » comme celle à laquelle nous assistons précisément aux Etats-Unis.
Ce que nous ne comprenons pas complètement, c'est que toutes ces manifestations de la liberté des mots ou d'expression, ne signifient pas que la censure ou l'autocensure n'existent pas ; car elles sont fortement présentes. Il existe des zones très claires de ce que l'on considère comme un discours acceptable ou non, de ce qui est permis ou non par un gouvernement. C'est là que se livre la bataille pour la vérité dans les démocraties.
Une Vérité sur les bontés de la globalisation est par exemple acceptée, soutenue par les gouvernements, par les prophètes du libre commerce et du marché libre. On entend dans ce contexte très rarement des voix de désaccord, comme le dit John Ralston Saul dans son fameux livre « Mort de la globalisation (2005) ».
Pour un exemple plus sérieux et plus extrême du mauvais usage des mots, prenons « la guerre contre le terrorisme ». La propagande massive organisée dans ce but a coûté des billions de dollars et s'organise autour de deux axes : 1) gagner la guerre dans les coeurs et les esprits à l'étranger, particulièrement dans le monde islamique, et 2) justifier devant les Américains la guerre contre la terreur –et ses deux plus grandes manifestations, l'invasion et l'occupation de l'Irak et de l'Afghanistan– ; et cela a été fait en utiisant la politique de la peur et la politique du patriotisme.
Je ne dis pas que l'opinion publique n'a pas changé, parce que c'est une réalité. Les deux tiers s'opposent à la guerre et 80 % ont perdu la confiance en Bush. Mais il reste des résidus de paranoïa et de peur, de fausse information, de faux discours que le gouvernement a utilisés pour maintenir Guantanamo, pour continuer les guerres d'Irak et d'Afghanistan, pour prolonger la surveillance sans garanties de nombreux Américains, etc.
Cela fait partie de l'accroissement du déficit démocratique aux Etats-Unis, au Canada et dans d'autres parties du monde. Les médias, par conséquent, aident les gouvernements à poursuivre leurs politiques contraires à l'opinion de leurs propres citoyens. D´où l'apparition d'un nouveau phénomène : notre conception « des mots » comme une épée de la vérité, comme une arme contre la tromperie, surtout dans une démocratie, est exposée ; particulièrement dans la plus puissante, ouverte et libre démocratie du monde. Elle a également été remise en question à un moindre degré dans d'autres démocraties, telle que la mienne, au Canada.
Après le 11 septembre, nous avons vu beaucoup de patriotisme et peu de journalisme dans les médias des Etats-Unis. Ainsi, la vérité sur la guerre contre le terrorisme –avec toute la terreur et le secret et le viol des normes du droit national et international– n'a jamais été complètement perçue par le public, pas même par un nombre significatif de citoyens pour produire une critique minimale des politiques publiques.
Connaître les atrocités d´Abu Ghraib a pris trop de temps. Il en est de même pour Guantanamo : la pratique orwellienne de « l´extraordinaire reddition », la pratique de sous-traitance de la torture à l'étranger. Il n'y a pas si longtemps encore le public américain prennait toute remise en question des politiques de George W. Bush comme de l'antiaméricanisme. Jusqu'à maintenant, les horreurs d'Irak et d'Afghanistan n'ont pas été complètement comprises par le public.
Nous ne savons pas combien de civils sont morts en Afganistan –30 000 ? 50 000 ?–. Nous ne le savons pas parce que le compte des Irakiens et des Afghans morts ne nous intéresse même pas ; voilà où en est l'état de notre racisme. –« Nous ne comptons pas les cadavres » est une phrase célèbre du Général américain Tommy Faks, le commandant qui a supervisé les invasions de l'Irak et de l'Afghanistan–. Ces faits n'ont pas pénétrés la conscience du public américain. Les médias américains, ostensiblement les plus libres du monde, se sont faits les complices de la présentation aseptisée de ces deux guerres. Les professionnels des mots de notre époque sont coupables.

Nous avons échoué en transmettant fidèlement les horreurs de la « guerre contre la terreur », son impact sur les êtres humains, et l'impact de la guerre culturelle parallèle contre le monde musulman et islamique. Nous avons échoué en transmettant fidèlement le schisme croissant entre les États-Unis et ses alliés –y compris le Canada, l'Europe et certains pays d'Amérique latine–.
C´est un héritage tragique de notre échec dans l´intention d´essayer de vivre à la hauteur de la véritable mission des mots ; et de la mission du PEN International : celle de réussir à unir les peuples en une seule humanité.



Comentarios adicionales de Paul Knox:  
Es necesario reformular o cambiar lo que entendemos por libertad de expresión. Jamás en la historia hemos vivido un momento en el que haya más diversidad de opiniones e información y que sean más accesibles a más personas. En los últimos veinte años hemos vivido un fenómeno histórico a través de Internet. Los medios tradicionales se sienten sitiados por la tecnología y los cambios demográficos en la población. Ya no controlan como antes. Entonces ustedes sí tienen herramientas tecnológicas bastante útiles. Tienen la capacidad de hacer oír su voz.  El problema, a veces, es que la ciudadanía se limita a comunicar entre sí, y no se organiza para generar cambios políticos. Ahora, en cuanto a los medios tradicionales, creo que aún allí hay algo que celebrar. Acaban de premiar al jefe de una cadena de periódicos en los Estados Unidos por su trabajo antes de la invasión de Irak, cuando mandaba a su gente a investigar sobre las discrepancias y las contradicciones de la administración Bush, en cuanto a la supuesta materia bélica que tenía. Hay que celebrar con los periodistas que sí están haciendo estas cosas. No todos los medios tradicionales son iguales. No se puede decir sin reserva que los medios son el enemigo.





4. CEREMONIA DE INAUGURACIÓN DEL 74 CONGRESO MUNDIAL DEL PEN INTERNACIONAL


Auditorio Teresa Cuervo del Museo Nacional
Jueves 18 de septiembre de 2008

Palabras de bienvenida:

Cecilia Balcázar, miembro de la junta mundial del PEN Internacional



El PEN Internacional nos convoca hoy en su Congreso anual a reflexionar sobre la palabra.  A celebrar la palabra.  A sospechar de la palabra.    Palabra de la tradición oral que se repliega y se fija en la escritura;  que se fija también y se representa en el papel que moldea los balbuceantes labios del afiche.  La interpretación de las ideas abstractas, convertida en figura, recicla allí su sentido y re-traducimos entonces desde el dibujo, desde ese referente material que es la imagen, para tocar con el aliento de sus labios todas las áreas de la vida.  

Papel; antiguo papiro; lugar, superficie inerte que recibe el trazo.  Palabra y boca en su metonímica representación del ser humano como actor en la escena de lo social, si acudimos a la metáfora tradicional.  O ser humano concebido como un texto en el que se graban y condensan todos los discursos de la cultura. Ser humano que se construye permanentemente en la común unión del amor y de la unidad de la especie. O ser humano despojado de su humanidad,  construido por la palabra como blanco de destrucción, como objeto de odio y de venganza. 

El Papel del la Palabra, el papel del todopoderoso Lenguaje,  es el de construir el mundo en que vivimos; los entramados de la cultura, los ordenamientos del tiempo, los rituales del trabajo y del ocio, la percepción de  las horas, la organización del espacio, la hondura o la precariedad del amor; la extensión del ahora y la finitud o infinitud del horizonte, más allá de nuestra hora final.

El lenguaje traza el mapa del territorio y construye linderos artificiales  tomados como ciertos, más allá de los accidentes geográficos del terreno.  Dispone en el tablero de la geografía mundial centros y periferias proyectados desde los meridianos del poder.   El lenguaje, el discurso, la palabra construyen el sentido del propio cuerpo, sitio del cilicio, sujeto y objeto del placer,  de lo sagrado y de lo profano, de lo lúdico y deportivo, de lo ascético o sensual y deleitoso.   El lenguaje se in-corpora y marca los rasgos de su inexorable escritura hasta en la superficie de la piel.

La palabra, concreción oral del lenguaje, inventa las ficciones del mundo en que vivimos, aun la narrativa de la Historia.  Su juego de inclusiones y exclusiones, sus  silencios, articulan los eslabones de la memoria individual y colectiva.  Y lo que no se nombra no alcanza la existencia del sentido.  La ausencia de palabras puede desaparecer dos veces a los desaparecidos.  Puede invisibilizar a los desplazados, aunque deambulen perdidos en las calles de las ciudades.  El lenguaje construye el ámbito de la Justicia y puede amortiguar o silenciar el crimen;  prohijar el olvido;  centrar su foco en el castigo del victimario o en el derecho denegado de las víctimas.  Puede esconder con eufemismos el horror de la guerra.

El ser humano es un ser de lenguaje, un narrador por antonomasia.   Un productor de  lenguajes científicos que explican el mundo de manera provisoria.  El papel de la palabra es el de construir verdades transitorias y hasta el propio concepto de verdad.  El lenguaje se legitima a sí mismo y naturalizándose en el uso, se presenta investido de objetividad, y de verdad cuando hace tanto tiempo la Filosofía y la Ciencia Social han repensado y minado el concepto de objetividad y la pretensión de verdad desde una atalaya epistemológica.

En estos días de la reunión del Congreso Mundial del PEN en Colombia, ¿qué mejor tema de reflexión para el escritor que con su narrativa construye mundos alternos y funda con su palabra el mito ancestral y el mito nuestro de todos los días, en permanente devenir y en permanente obsolescencia?  ¿Qué mejor tema para el periodista que cree  en la transparencia de su lenguaje como si no estuviera creando con su palabra y con su imagen la “ilusión de realidad” que se propone transmitir, presuponiendo ingenuamente que esa realidad del sentido está objetivamente dada, allí afuera, en un mundo supuestamente diferente al mundo creado por el consenso de la palabra?  ¿Qué mejor tema de reflexión para el poeta que abre la brecha en el muro de contención del lenguaje, para tener un atisbo efímero de lo abierto, del silencio abisal, de lo indecible?  

74º World Congress of PEN, Bogotá 17 to 22 September 2008
Inaugural  conference.
Cecilia Balcázar, member of the Board, International PEN


Ladies and Gentlemen delegates of  PEN

PEN International has brought us together at our annual Congress to reflect on the word.  We are here to celebrate the word, to suspect the word.  The word of oral tradition folds into the text and is fixed in writing; it is rendered here on the paper that molds the whispering lips, of the  poster.  The meaning is recycled and we unfold again the interpretation from the material image, in its plastic dimension, to touch with its breath all areas of life.

Paper.  An ancient papyrus; a place; an inert surface that receives the trace.  Word and mouth in their metonymic representation of the human being as an actor on the scene of the social, if we resort to the traditional metaphor.  Or the human being conceived as a text where all the discourses of culture are engraved.   A human being permanently constructed on the common union of love and the unity of the species.  Or a human being deprived of her or his humanity, constructed by the word as an object of destruction, of hatred and revenge.
The Role of the Word [in Spanish Papel de la Palabra, papel meaning both role and paper], the role of almighty Language, is that of constructing the world we live in; the network of culture, the orderings of time, the rituals of work and leisure, the perception of the hours, the organization of space, the depth or the precariousness of love; the extension of the now and the finitude and infinitude of the horizon, beyond our final hour.
Language traces the map of the territory and builds artificial borders, taken as true, beyond the geographical accidents of the terrain.  It lays out on the board of world geography centres and peripheries projected from the meridians of power.  Language,  discourse, the word, build the meaning of one’s own body, the site of harshness, the subject and object of pleasure, of the sacred and the profane, of the playful and sporty, of the aesthetic and sensual or delightful.  Language in-corporates and marks the traces of its inexorable writing even on the surface of the skin.
The word invents the fictions of the world we live in, even the narrative of History.  Its game of inclusions and exclusions, its silences articulate the stages of individual and collective memory.  And what is not named does not attain the existence of meaning.  The absence of words can disappear the disappeared twice over.  It can make the displaced invisible, though they wander lost through the streets of cities.  Language constructs the ambit of Justice and can muffle or silence crime; foster forgetting; focus on punishing the perpetrator or on the denied rights of the victims.  Conceal under euphemisms the horror of war.
The human being is a being of language; a narrator par excellence.  A producer of scientific languages, that explicate the world in a provisional way.  The role of the word is to construct truths and even the very concept of truth.  Language legitimizes itself and becoming naturalized through use, presents itself invested with objectivity and truth when for so long Philosophy and Social Science have mulled and mined this concept of objectivity from an epistemological height.
In these days of our PEN World Congress in Colombia, what better theme for reflection for the writer who with her narrative constructs alternate worlds and founds with her word the ancestral myth and our myth of every day, in permanent flux and permanent obsolescence.  What better theme for the journalist who believes in the transparency of his language, as if he were not creating with his word and his image the “illusion of reality” he intends to transmit, ingenuously presupposing that such reality of sense is objectively given, out there, in a world supposedly different from the world created by the consensus of the word?  What better topic for reflection for the poet who opens a gap in the wall of containment of language to obtain an ephemeral glimpse of what is open, of the abyssal silence, of the unnamable?





Paroles de Cecilia Balcázar de Bucher
Ouverture du 74e Congrès Mondial du PEN International.


Le Congrès annuel du PEN International nous convoque aujourd’hui à réfléchir sur la parole. À célébrer la parole.  À suspecter la parole. La parole de la tradition orale qui se replie en se fixant sur l’écriture, sur le papier qui modèle les lèvres balbutiantes de l’affiche. Ces idées devenues figure recyclent le sens, et nous réinterprétons à partir du dessin, à partir du référent matériel de l’image qui se déploie aux quatre vents pour toucher de son souffle tous les domaines de la vie.

Papier, l’ancien papyrus : un endroit, la surface inerte qui reçoit le trait, parole et bouche dans leur représentation métonymique de l’être humain : un être humain qui est acteur sur la scène sociale, comme dit la métaphore traditionnelle, ou un être humain conçu comme un texte dans lequel sont enregistrés et condensés tous les discours de la culture. Un être humain qui se construit en permanence dans la commune union de l’amour et de l’unité de l’espèce, ou un être humain dépouillé de son humanité, construit par la parole comme une cible de la destruction, comme un objet de haine et de vengeance.

Le Rôle de la Parole (« Papel de la Palabra » : il faut savoir que, en espagnol, le mot “papel” veut dire à la fois “rôle” et “papier”), le rôle du tout-puissant Langage est celui de construire le monde où nous vivons, les trames de la culture, les lois du temps, les rites du travail et du loisir, la perception des heures, l’organisation de l’espace, la profondeur ou la précarité de l’amour, la portée du moment présent et la finitude ou l’infinitude de l’horizon, au-delà de notre heure dernière.

Le langage dessine la carte du territoire et construit des limites artificielles prises pour vraies, au-delà des accidents géographiques du terrain.  Il met en place sur le tableau de la géographie mondiale des périphéries et des centres projetés à partir des méridiens du pouvoir. Le langage, le discours, la parole construisent le sens du corps lui-même, lieu du cilice, sujet et objet du plaisir, du sacré et du profane, du ludique et du sportif, de l’ascétique ou du sensuel et délectable. Le langage s’in-corpore et marque, jusque dans la surface de la peau, les traits de son écriture inexorable.

La parole, concrétion orale du langage, invente les fictions du monde où nous vivons, même les récits de l’Histoire, dont les jeux d’inclusions et d’exclusions, les silences, articulent les maillons de la mémoire individuelle et collective. Ce qui n’est pas nommée n’arrive pas à l’existence du sens. L’absence de mots peut faire redisparaître les disparus, rendre invisibles les personnes déplacées, même si elles déambulent au hasard des rues dans les villes. Le langage construit la portée de la Justice : il peut mitiger ou étouffer le crime, recueillir l’oubli, punir l’auteur du crime ou nier les droits des victimes.  Il peut, derrière des euphémismes, cacher l’horreur de la guerre.

L’être humain est un être de langage, un conteur par excellence, un producteur de multiples langages scientifiques qui donnent une explication provisoire du monde. La parole a pour rôle de construire des vérités transitoires, voire le concept même de vérité. Le langage se légitime lui-même et, rendu naturel par l’usage, il se présente investi d’objectivité et de vérité, bien que la Philosophie et la Science Sociale aient longtemps  repensé et miné, depuis les hauteurs épistémologiques, le concept d’objectivité et la prétention de vérité.

Pour ces jours de la réunion du Congrès Mondial du PEN en Colombie, pourrait-on imaginer meilleur thème de réflexion pour l’écrivain, qui construit par ses récits des mondes alternatifs et fonde avec sa parole le mythe ancestral et notre  mythe quotidien, en un devenir perpétuel et une obsolescence permanente? Pourrait-on imaginer meilleur thème de réflexion pour le journaliste, qui croit en la transparence de son langage comme s’il ne créait pas avec sa parole et avec son image “l’illusion de réalité” qu’il se propose de transmettre, présupposant naïvement que, là dehors, dans un monde théoriquement différent de celui créé par le consensus de la parole, cette réalité du sens est une donnée objective?  Pourrait-on imaginer meilleur thème de réflexion pour le poète, qui ouvre la brèche dans le mur de soutènement du langage pour avoir une lueur éphémère de ce qui s’ouvre, du silence abyssal, de l’indicible?
Palabras de Jiří Gruša, Presidente  del PEN Internacional (Textos en español e inglés)

17 de septiembre de 2008

Estimados colegas:

En primer lugar permítanme que agradezca a los organizadores, especialmente a Cecilia Balcázar quien persistió en su propuesta de que nos reuniéramos aquí, en este país.  La idea de nuestros fundadores, de que la libertad de la palabra significa liberarse del odio tiene una honda razón.  La dicotómica visión del mundo, las interpretaciones en blanco o negro son el verdadero problema de nuestra era.   Debido a que nos hemos vuelto cada vez más pequeños necesitamos la diversidad como un común denominador que no es el menor, sino el más fino.   Y en este sentido, usted, Cecilia, ha representado la sensibilidad en relación con lo propio y la competencia comunicativa hacia afuera.  Gracias de nuevo.

Ahora, estamos aquí en Bogotá  pensando en la literatura en un mundo que se ha convertido en el mundo de la imagen. En la libertad de expresión en medio de tantos pretendidos  profetas  que promueven el asesinato altruista. Nosotros enfatizamos la individualidad ante los rituales de  masas.  Somos poetas, ensayistas y novelistas  en medio de quienes alimentan el sueño de lo nacionalista.

El terrorismo es como un fantasma de evangelio en nuestros días que trata de instalar una salvación satánica para toda la humanidad.  El es nuestro adversario en el sentido de que nos proponemos la deconstrucción analítica de sus presupuestos y no la meta de una cruzada de acciones no creativas.  Es una gran satisfacción que otros hayan asumido el caso de Ingrid Betancourt y que su liberación haya sido el efecto de un ejercicio inteligente y cortés del poder. 

Felicitaciones. Además expresamos nuestra esperanza de que este no sea el último triunfo en el camino de la consecución apasionada de la paz.



Habiendo sido reelegido como Presidente  para mi segundo período que será el final, me gustaría esbozar mi visión para lo que falta.  En particular quiero abocar temas fundamentales del PEN. 

Tenemos ahora un secretariado vigoroso que asegura nuestra eficacia en conectar tantos centros como es posible para que trabajen unidos.  Hemos desarrollado múltiples actividades literarias en vez de estar concentrados en las reglas y en los estatutos.  Claro que existía la necesidad de mostrar que estos cambios se hacían de manera transparente al presentarlos a la Asamblea para ser aprobados por ella.

Hay en la actualidad 144 centros PEN en 105 países.  Todos tienen la meta común de trabajar en la promoción de la literatura, en la defensa de la libertad de expresión y en el desarrollo de una comunidad de escritores.  Han sido constituidos sobre la base de las reglas del PEN, que han evolucionado a lo largo del tiempo.  Estas reglas son parcialmente obsoletas porque el PEN vive no solo en la era de la pluma sino cada vez más en la era del ratón.  Sus raíces europeas, además, se han debilitado –nos estamos convirtiendo en una organización post europea, presente en todos los continentes y en todas las culturas-.   El mensaje para mi sucesor es el de que por favor se dé cuenta de este nuevo posicionamiento, de esta nueva distribución-  Vamos a recibir nuevos recursos intelectuales que tanto necesitamos.  Permitamos que nuestras raíces fortalezcan el cuerpo para tener nuevos retoños.  Por eso he sido tan decidido en el propósito de celebrar tan pronto como sea posible el Congreso en Japón

Apoyo la idea del Secretariado de que la formación de centros tenga en cuenta las lenguas o la diáspora de las comunidades si pueden probar que son compatibles con los amplios ideales que representamos: Es por lo tanto recomendable que se investigue sobre cómo poner en práctica un rango de modelos interinos y de soluciones temporales,  Tal vez en el terreno de nuestras lenguas de trabajo podamos buscar las que representen utilidad geográfica.  Les pido en ese sentido que sugieran recomendaciones a la Junta que propondrá nuevos criterios en la Asamblea de Linz en 2009.   Pienso, además, que debe considerarse mi vieja propuesta de que se le dé un denominador geográfico a cada miembro de la Junta. 
(...)
Hay un cierto número de Centros que ... están dormidos para los cuales es necesario aplicar una solución rápida porque necesitamos calidad más que cantidad...  Tener Centros que representen los valores del PEN significa definir el PEN a través de su existencia más que a través de sus palabras.
(..)
El regreso de viejos rituales obsesivos a nuestra vida cotidiana es desalentador.  Porque se vuelve a considerar el valor de la palabra como si se tratara de una sola palabra, una sola verdad, una sola raza, una sola fe. (..)
Describo aquí la más antigua aspiración de la literatura---su código profético.   Nuestro código es polivalente.  El valor de la palabra no significa –así lo esperamos-, que conozcamos el sentido de la Historia; buscamos el consenso ante los relatos.  Nos interesa la narración, no la salvación; la liberalidad, no las quejas agresivas.  Porque, ¿qué otra cosa implica nuestra creencia en la libertad de expresión sino la tolerancia para tener en cuenta distintas ficciones, distintos cuentos de hadas?

Porque nosotros, escritores, tenemos autoridad no tanto por el discurso militante como por la palabra creativa proferida en las diferentes lenguas. Esta es nuestra fuente de energía que desafía los sistemas deshumanizados a la manera de la vieja KGB, o de cualquier otro ropaje que revistan.

Viniendo de un pequeño país que con dificultad salvó su lengua para producir en ella más tarde grandes obras, me puedo imaginar que existen posibilidades de que nuestra manera de pensar y de escribir, en este mundo que se vuelve tan pequeño sea de nuevo lo que preserve la sabiduría polivalente de la vida.  Que sea la literatura la que construya proyectos y verdades creativas en vez de proclamas como las del Kremlin.  Que no produzca momias sino la versatilidad de la poesía.  Puede que esto sea arduo y es posible que hayamos entrado en un siglo que no será mejor que el que acabamos de concluir.

Los estúpidos despropósitos están de regreso.  La lucha hegemónica de agentes secretos; el orgullo nacionalista; la fe en una misión imperial y la cháchara que la acompaña.   Todo esto ha retornado y se está convirtiendo en una violencia que se admite.  Ya se ha causado un daño enorme. Y la gente que señalan y nombran se quedará sin nombre; se los calificará de difamadores; de mentirosos.  Serán  envenenados o abaleados.  Piensen en Politkovskaja y en Aung San Sun Ky.

Estos autores no solo son nuestros parientes; son nuestra razón de ser.  Son ciudadanos de una creciente urbe, la de la urbanidad.  El sitio donde el ethos y la belleza no se afrontan, donde el coraje y la gentileza cultivan la libertad como una categoría de poder propia de individuos evolucionados.

Traducción: C.B.


Introduction
Dear colleagues.

First – let me express my thanks to the organizers  especially to Cecilia Balcázar who so persistently placed her proposal to meet here in this country.... The bivalent view of our world, the black and white interpretation of our life, is the true problem of our era. Because we are getting smaller and smaller we need diversity as common denominator – not the lowest… the finest one. And in this sense, you, Cecilia, have represented sensitivity at home and communicative competence abroad. Thank you, again

Now, we are in Bogotá thinking about the literature in the world of picture, about the freedom of expression among so many depressive prophets who teach us altruistic killing. We stress the individuality among collectivistic rituals and we are international poets, essayist a novelists among so many nationalistic dreamers.   

Terrorism as a ghostly Gospel of our days that tries to install a satanic salvation for the whole mankind is our enemy in the sense of analytic deconstruction more than a crusade goal of uncreative acting.  It s great satisfaction for us they have regularly stressed the case of Ingrid Betancourt having seen her liberation made even in this clever way of polite power.   Congratulations, and additionally our hope that this was not the last success on this path of peacemaking passion.

There are currently 144 PEN Centres in 105 countries around the world. They have the common aims of working for the promotion of literature, the defence of freedom of expression and the development of a community of writers; they are formed on the basis of PEN rules, which have evolved over a number of years. These rules are now partially outdated because PEN lives not only in the time of pen but gradually and increasingly in the time of mouse. Also its European roots are weakened – we are becoming a really post-European organisation being present on all continents in all cultures. The message for my successor is: please, realize this repositioning - this relocation a as a kind of allocation. We will get new intellectual resources which we deeply need.  Let our old roots to strengthen our trunk and to get new boughs.

Review
Having been re-elected for my second and final term your president I would like to outline my vision for the last period of my term. In particular, I wish to use the personal volition to address fundamental issues within PEN.

We have now an invigorated Secretariat and it is ensuring our efficiency connecting as many Centres as possible to work together.
We have developed a number of literature activities rather than to be focused upon rules and regulations. There was of course a need to show that all these change took place in a transparent manner having been presented to the Assembly and confirmed by this.

So we will discuss the Centre Formation again.
There are currently 1xx PEN Centres in 1xx countries around the world. Whilst they have the common aims of working for the promotion of literature, the defence of freedom of expression and the development of a community of writers; they are formed on the basis of PEN, which have evolved over a number of years. These rules are now partially outdated because PEN lives not only in the time of pen but gradually and increasingly in the time of mouse. Also its European roots are weakened – we are becoming a really post-European organisation being present on all continents in all cultures. The message for my successor is: please, realize this repositioning -  this relocation a as a kind of allocation. We will get new intellectual resources which we deeply need.

Let our old roots to strengthen our trunk and to get new boughs. That the reason what I am supporting so cordially and outspoken to have our Japanese congress as soon as possible.

That is why I support the Secretariat in addressing issues of Centre formation based on languages or even Diaspora communities if they can prove their compatibility with the broad goals we represent. It is therefore recommended that research should be carried out to establish a range of interim models and temporary solutions. Maybe in the area of our working languages we are looking for those respecting geographical usefulness.

My old proposal that there should be a geographical denominator for the member of our board is still to be thought   .. Please, make recommendations to the Board, who will propose new criteria to the Assembly in Linz 2009.

... There are a number of Centres who are not only sleeping but dormant in the sense of our dormancy procedure. I believe that there should be a fast method how to solve this problem because we need quality more than quantity. To have Centres who are representing the value of PEN means to define PEN through its existence more than trough its paroles.

The return of monomaniac rituals into our everyday life is deterrent. The value of the word should be understand again as only one word, only our truth, race or faith, a word mutable in a satanic verse of ever divinity.

Here is described the oldest lack of literature – its prophetic dress code. The value of the word does not mean – we hope so – that we know the sense of history, we look for consensus of stories. We like narration not salvation, lenience not laments. Then what else is our freedom of expression as the patience by hearing of different fairy tales.

For we the authors have authority not so much due to militant speeches as due to creative idioms in various languages. This is the source of energy which defies the cold-blooded nomenclatures in the old KGB manners or what sort of ever.

Coming from a small country that hardly saved its small language to deliver in it later great books I can imagine some chances for our way to think and to write in this smaller and smaller getting world.
It is and it could be literature again who preserves the polyvalent wisdom of life. Who gave us prospects and creative load downs instead of loudness of Kremlin.  Not mummies of Lenin but lenience of poems. This lenience could be a hard one. We have namly stepped in a century which could be not better than that we have left.

The stupid pretensions are coming back.

The hegemonic striving of secret servicemen, nationalistic pride, the faith in an imperial mission and heroic blabs about it,

All this is back becoming to be the accepted roughness. They have produces already great damages. And the people they name them should be nameless, should be slanderers and show-offs sentenced as liars, poisoned or shot dead. Think about Politkovskaja and Aung San Sun Ky. 

These author are not only our relatives, they are our relevance. They are citizens of a growing polis, the city of politeness. The place where ethos and 
Beauty do not collide, where courage and mildness bringing the freedom as power category of mature individuals.


* Tiene un título de pregrado en Filosofía de la Universidad de los Andes (1994), un M.A. en Literaturas Hispánicas de S.U.N.Y. Stony Brook (1998), un Ph.D. en Literatura Comparada de la misma universidad (2001) y un M.A. en Filosofía del New School for Social Research (2004). Ha sido profesora en Lehigh University y C.U.N.Y., Baruch College. Sus áreas de investigación incluyen la literatura latinoamericana de los siglos XIX y XX, la teoría literaria y la literatura de mujeres.
*              Elle possède un diplôme de premier cycle en philosophie de l'Université des Andes (1994), un M.A. en Littérature Hispanique de S.U.N.Y. Stony Brook (1998), un Ph.D. en Littérature Comparée également de cette université (2001) et un M.A. en philosophie de New School for Social Research (2004). Elle a été professeur à Lehigh University y C.U.N.Y., Baruch College. Ses domaines de recherche comprennent la littérature latino-américaine des XIXe et XXe siècles, la théorie littéraire et la littérature des femmes.
NT            Note du traducteur : "palabra" en espagnol se traduit aussi bien par mot que par parole.
[1] This text was conceived and first written in Spanish. The English reader should be aware from the outset that in some other languages the same word – in Spanish, palabra, may be used in all three senses. This point is elaborated later in the discussion.