La máquina mítica

La máquina mítica
yo, Señor
tengo en vez de alma
un a máquina mítica productora de sueños.
la alimento con briznas de realidad
con harapos de vida
con furtivos celajes de luz
con trozos evocados de paisajes perdidos
y migajas de amor
con cuartetos sonatas y sonetos
y hasta con sueños viejos reciclados
yo, Señor
tengo en vez de alma
una máquina mítica productora de sueños
que procesa las penas y refina los goces
y que de vez en cuando
me produce un poema.

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Primavera
estas flores de nieve
blancas y estáticas, selladas y enigmáticas
arden y se consumen y se abrasan
mutarse, transformarse, llenarse de miel
ser miel o ser colmena
ser cáliz, ser copa, ser cópula o copular
pétalos y corolas abiertos a la luz
pétalos de raso.
pelusilla de pétalo carnudo de gloxinia
o liso y sin peso como magnolia de primavera, como rosa.
o ancho y hondo y cóncavo y oloroso
como tulipán de trópico.
pétalos y pistilos húmedos y estambres como antenas
como radares sensibles que captan vibraciones escondidas
ocultas, temerosas, insinuadas apenas
intimas, voluptuosas
pestañas temblorosas
retinas rápidas, implacables, vibrantes.
iris como luceros titilantes y tímidos.
miradas irreverentes e irreflexivas.
estas flores de nieve
blancas, estáticas, selladas, enigmáticas
serán magnolias, rosas, gloxinias, tulipanes
con cálices y pétalos y pistilos y estambres
y carne y terciopelo y humedades y mieles
rutilantes, cambiantes, abiertas, transparentes
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La espera
todo latente
la flor, la hoja, el fruto
desnudez expectante
carnes enjutas, frías, ascéticas
martirizadas por la intemperie
laceradas mas no lascivas
secas carnes de invierno.
mudo el árbol y estático
esperando acechante el transito anhelado y presentido ya vivido una vez, dos veces... en cada primavera.
Pero siempre distinto, siempre nuevo.
Vehemencia irreflexiva de las primeras flores que olvidan las heladas de marzo las quemaduras ardientes de sus noches glaciales la escarcha que marchita las corolas.

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Despertar
un nuevo amanecer
una luz nueva
herida de la luz como de gracia
no esperada, no sospechada no querida siquiera
la oscuridad y sus luciérnagas tienen encantos mágicos.
escalofrío de luz
frío cuchillo oblicuo, matinal
que rasga, que atraviesa, que desciende por la densa neblina.
rígidos e implacables tentáculos simétricos que despiertan el bosque.
se estira el árbol
se empina hasta la punta fina de sus ramas lejanas
en un hondo bostezo de vida
en lento despertar maravillado
olvidado el flagelo de la escarcha
y el sueño del invierno semejante a la muerte
le aguijonea la savia las entrañas
con pulsaciones intermitentes que suben como en ondas zigzagueantes
le desgarra potente la dura erección de los retoños el cuerpo entumecido
voluntad de ser flor
de ser acto perfecto
de convertir en pétalos, en color, en perfume
la claridad hecha carne y conciencia
de reflejar la luz y elaborarla y fijarla en aroma y en tersura
placer puro y gratuito de la florescencia sin hojas
árboles candelabro
en éxtasis de vida, de donación, de entrega
alzados, levitados, en sostenido orgasmo de belleza

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Estío
ni gloxinia, ni rosa, ni azucena
ni gualanday en flor, ni carbonero
cerrados los capullos
calcinados
en su fuego interior
sin savia, ni rocío, ni resina
sedientos de humedad, sin ambrosía
bajo el áspero cáliz opresivo

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Flores volanderas
debe ser marzo
las ceibas centenarias, prolíficas abuelas hilanderas
están a punto de prodigar su lana urdida en el secreto de la espera
y cubrir la ciudad
con gasa escarmenada en secretos capullos y sellados
debe ser marzo
recuerdo el cielo negro
y un sudario de lana volando amenazante
enredándose en ramas y en balcones
ahogando la esperanza de la vida.
primavera de trópico.
flores escarmenadas volanderas
navegantes en alas de la brisa de las tardes de Cali
siete años en la espera de floración de lanas vegetales
muchos más estuviera
esperando un amor
como ese que vivió al filo de la muerte
y se voló como una flor de ceiba.

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Viento
me envuelven los repliegues de tu manto de olor a cadmia
y me dejo mecer en la ola invisible
de los viejos recuerdos de la infancia
en sueño colorido de cometas
en el tacto de seda de mil espigas rojas del pasto de las lomas
doblegadas al borde adormecido de la noche.

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 Verano
el naranjal en flor y el limonero no están ya en los poemas de Juan Ramón
las ramas y el aroma y el azul se fugaron del libro y están aquí en el huerto
y huerto naranjal y limonero no son signos de esencias no existentes
ni caracteres negros en la página blanca
tienen olor de infancia y frutos y dulzor y brillan al ocaso
a su sombra me tiendo en busca del reposo final
vuelvo a la tierra y oigo pasar sonoro el arroyo del tiempo
reverberar el aire, arder la resolana
como lo hice antaño
en eterna pereza ensoñadora

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Agosto
tarde de agosto
la luz se cuela en el tamiz de polvo por las calles del pueblo
el río encandelilla con su brillo metálico y cabecean borrachas las cometas
la pereza se cuelga de las ramas del parque
lanuda y sin afanes.

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rosa de seda blanca
con olor de madera, de cedro, de recuerdos
cándida rosa abierta del día erguida y sostenida en un tallo de espinas
sabia rosa de raso florecida en la noche sin luz
ávida estrella negra
moldearla, cincelarla, formarla de la nada
rosa sin existencia
o codiciar su aroma y el equilibrio móvil
de sus múltiples párpados
rosa de fe situada en la cruz del camino
cual rosa de los vientos
contenida, medida, sustanciada en el canto
y hecha para cantarla
para inventar la clave de todos los sintagmas de la ilusión
quédese así encantada
para que no se agote el poder de su magia
para que no se explique la fuente de su mito
para que se difunda la luz obsesionante
que le confiere vida

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Custodia
En la mafiana clara del domingo la palma erguida y la funci6n flexible de sus ramas. Ases concéntricos, equilibrio de fuerzas proyectadas hacia el azul y hacia el núcleo de sombra.
En la sagrada dominica
expuesta una custodia iridiscente estática en el aire quieto de la mafiana concentrada en si misma desplegada en sus brazos.
No importa admiración, adoración u olvido.
Permanece en vigilia, extasiada en su ser. Y vuelan del racimo de corozos de sus entradas las aves de los símbolos y liban su dulzura desconocida abejas de la luz.

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39
Fábrica y movimiento de mieles y de savia y de insectos cautivos de su embeleso.
Majestuosa presencia de estructuras estaticas altar de antiguo culto perdido.
Latente su presencia transfigurada. Sencilla, rutinaria, intrascendente su familiar presencia vegetal.


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40
estáticas
Urbanismo
Las casas de los pobres ondulan apegadas a las lomas reproduces la linea de los cerros dejan correr el viento entre las matas de plátano y maíz.
Humildes y floridas
]as casas de los pobres en los cerros alegran el paisaje dejan ver el crepu'sculo suefian bajo los gestos, rituales y pausados de las palmas lejanas.
Arm6nicas, sencillas,
con sus caras pintadas de azul o de rosado cocuyos en las noches las casas de los pobres nos salvan cada día de muros asfixiantes de cemento de torpes moles grises que han sitiado el aire
y los recuerdos de la ciudad amable de la infancia.


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41
Lo fugaz
Ciudad transfigurada y transparente ramas en el azul balcones interiores florecidos. Los techos de cristal el aire fino
las velas en el puerto la estela de un avi6n y de un recuerdo. Gaviotas de alas blancas, la sonata de Brahms en el camino allegro, adagio presto e con sentimiento.
Las nubes pasajeras
la risa la alegria
los perfumes
las calles recorridas a pie los ojos en los ojos los ojos en los labios. La luminosidad del cielo las burbujas del agua el ritmo asaz ligero de las palabras.
La función del silencio la mano


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Custodia
En la mañana clara del domingo la palma erguida y la tensión flexible de sus ramas. Ases concéntricos, equilibrio de fuerzas proyectadas hacia el azul y hacia el ni@cleo de sombra.
En la sagrada dominica
expuesta una custodia iridiscente estcitica en el aire quieto de la maaana concentrada en si misma desplegada en sus brazos.
No importa admiraci6n, adoraci6n
u olvido.
Permanece en vigilia, extasiada en su ser. Y vuelan del racimo de corozos de sus entries
las aves de los símbolos y liban su dulzura desconocida abejas de la luz.


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39
' iento de mieles y de savia
Fábrica y movim
y de insectos cautivos
de su embeleso.
Majestuosa presencia de estructuras estaticas
altar de antiguo culto perdido.
Latente su presencia transfigurada. Sencilia, rutinaria, intrascendente su familiar presencia vegetal.

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40
Urbanismo
Las casas de los pobres ondulan apegadas a las lomas reproduces la linea de los cerros dejan correr el viento entre las matas de plátano y maíz.
Humildes y floridas
las casas de los pobres en los cerros alegran el paisaje dejan ver el crep@isculo sueflan bajo los gestos, rituales y pausados de las palmas lejanas.
Arm6nicas, sencillas,
con sus caras pintadas de azul o de rosado cocuyos en las noches las casas de los pobres nos salvan cada dia de muros asfixiantes de cemento de torpes moles grises que han sitiado
el aire
y los recuerdos de la ciudad amable de la infancia.

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41
Lo fugaz
Ciudad transfigurada y transparente ramas en el azul balcones interiores florecidos. Los techos de cristal el aire fino
las velas en el puerto la estela de un avi6n y de un recuerdo. Gaviotas de alas blancas, la sonata de Brahms en el camino allegro, adagio presto e con sentimiento.
Las nubes pasajeras
la risa la alegria
los perfumes
las calles recorridas a pie los ojos en los ojos los ojos en los labios. La luminosidad del cielo las burbujas del agua el ritmo asaz ligero de las palabras.
La tensi6n del silencio la mano

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43
el apretón rnug calido del adiós las subconversaciones la herencia de dulzura 9 las @litirnas flores.
Desamor
Cometa de los sueflos
pasaiera en el raso de la tarde es hora del regreso antes que amaine el viento. Velas en el bajel por un soplo de amor acelerado hay que envolverse al mástil de la pena. Flecha de la ilusión enamorada esta deshecho el arco
el mecanismo que inventaba rosas.

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45
Ruego
Quédese alli la luz.
No se opaque su brillo. No se apague su lumbre. No se agote su lumen. Que ilumine minutos de eternidad finita largos como milenios. Quédese all! la luz que da el amor al dia.

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47
Amanecer
La lividez del alba
lamia
lasciva adn
el cuerpo agonizante del amor.

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49
El viaje
Es hora de irnos
ya apunta la flor del otofio crecieron los nifios pasamos inviernos de espera fecunda vivimos, amamos, llenamos las ceidas de mieles espesas a veces amargas.
Es hora de irnos gravidos de vida a extender los frutos al sol en esteras de luces sin sombras.

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51
Otro viaie
En noches de tinieblas yo he implorado la luz por las rutas inciertas del aire rasgando firmamentos con el ala de acero en bdsqueda de un alba que no llega.
En anhelante ascenso hacia otra claridad
como tr6rnula palma movida por la brisa
atada por mi misma
anclada por el peso de mis propias visiones.
En la noche de siglos, ligera y desligada ya sin pasi6n ni miedo he creido entrever los ejes del saber, sus coordenadas la extraiña analogia de una cruz revivida en haz de oposiciones y contuses ocultos
y en la 16cida sintesis de una verdad esquiva.

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53
La ma'quina de tiempo
Viaiar en lomo de aire huyendo de la luz hacia las sombras en maquina de tiempo en contra del minuto, en retroceso vencidas las barreras de la angustia. Avanzar como aut6mata con viajeros sin peso, desligados del hoy y andar ligero, ingravido de nautas o astronautas por tdneles de luces transparentes y muros blancos
que tragan a lo le'os alfombras desplazadas.
i
Paris resucitado y revivido en el invierno gris de hace veinte aaos Paris desnudo y frio.
La mciquina rodante y milagrosa devuelve tu belleza descarnada tus frigidas fachadas tus losas que repican con los pasos metalicos de los pasantes Avidos tus rieles

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57
y las heladas rejas de Rivoli
tu torre y la muy fina aguja de la Santa Capilla
tu bruma
y las ramas desnudas de la espera.

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58
a Capilla
La peregrinación
Sedienta y fatigada
mord! el polvo de todos los atrios
y las puertas de los templos
permanecieron herm6ticas e infranqueables.
Me uni a los falsos cultos
de los que danzan en la soledad invencible
de la locura
de los que se queman las entry tragando fuegos fatuos y mutilan su ser en suicidios simbo'licos.
De los que acallan sordos las palabras
al ritmo de monótonas baterías incansables.
Delante de las estatuas rígidas y misteriosas de los pórticos celebró las liturgies atavicas ofició en los altares sacrilegos sobre las duras piedras exiliada del templo calcinada en la espera y en la 6gida insomne.

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59
La nueva latitud
Solsticios y equinoccios
le dieron vuelta al tiempo de ascesis solitaria del invierno al rumbo de agonias de la nave fantasma en que navego. Ha empezado hace dias la cuenta regresiva de las horas.
AtrAs qued'o la larga, la sibilina noche de misterio donde enrut@ mi proa ciega y sorda desatendiendo oraculos y hor6scopos y hasta el macabro ahorcado de las cartas.
Brdjula es el silencio y abren los hormones
celajes repentinos de miradas. Opacas y marcadas las palabras con el lastre de siglos del sentido.
Grado a grado en el eterno ciclo gano la latitud del nuevo dia.
En busca de la luz oculta y reticence que he conocido a veces y desertado. Delirante, atraida
por el profano reino de las sombras.

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61
Decantada la carga de esperanza hacia la plenitud perdida de soles sin ocaso y afectuosa tibieza
bogando lentamente hacia la hora cero de la muerte.

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62
El otro
Ese otro yo
solitario y callado escribe y también habla a trav@s de mi misma. Y sí que no le presto d6cilmente mi voz que lo dejo mil veces prisionero, en silencio.
Tiene su propia vida. No obedece a las leyes que gobiernan mis dias se expresa en un lenguaie
extraflo
que nunca he conocido.
La luz
La luz balla ligera con fino paso rápido en el espelo verde de las hojas brillantes movidas por el viento. Se mece palpitante en la ceiba del parque.

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67
Mar I
La espuma rasca la playa con ufiitas multiples y finas. Le hace cosquillas a la arena y ambas se rien con una risa blanca y multiples bocas dentadas de bigotes canos. No una gran risa el mar.
El mar serio y profundo.
Risitas, en la orilla, retozos, devaneos. Inmenso pubis crespo la espuma, crin y cresta de ola.

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69
Mar II
saititos de la espurna sobre la arena lisa. Minirno zapateo de segundos esthticos. Andar de paiaritos de los nonagenar,os. Ritrno de ola quebrada sus pasos desiguales.

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71
Mar III
En la angustia implacable de su insomnio
el mar daba vueltas incesantes
sobre su lecho de arena
hasta que la luz del alba vino a calmarlo.

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73
Mar IV
Aqui n-iar de Cove?ias.
Apacible bandeja de frutos Y alcatraces.
Venden luz fria
en concentrados de pescado brillante colgada al dorso tibio de los negros.
El rnar hoza en la arena juguet6n con su hocico espumoso de perro
y cierne su impureza de coral en filtros desgastados
tallados Y pulidos en tornos milenarios.

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75
Mar V
Una opera china en el mar. Minimos escenarios las canoas
sim6tricas y estaticas
en el fondo sedsceo y rosadoso del agua matinal.
Ballet negro a lo lejos.
Mimo de pescadores que enrollan presurosos hilos fantasticos y danzan con anzuelos invisibles.
Equilibrio de pesos y voli@menes en hieraticos gestos rituales. MecAnicos, geom6tricos los movimientos de miembros angulosos, sin escorzo remedo de cangrejos de la playa mandarines de fabula fantastica.

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77
Mar VI
Se oye de la maflana hasta la noche la-lenta procesi6n de los burritos
con angarilla de caj6n. e ineluctable Van cabizbajos en viai
hacia el oscuro puerto del horizonte
salpicando entre espuma @ tono o con trote rnono
sobre el asfalto de la playa. Cargan unas figuras cetrinas espectros de otros tiempos perdida la rnirada sin vida
el rostro inescrutable 1 animal.
movidas por el azar del ritmo de
Sin riendas5 sin estribos libradas a su destino miserable
y fatidico
sin risa ni alegria
en caravana de abandono hacia la rnuerte de su rutina diaria.

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79
otro rnar
yo n-ie maravillaba
cables pudieran terrnina
de que las arena fina
raba el azul, la
Me asomb esticado@ entrometido
el n-iar dom de las casas.
en los patios traseros
,Rasta que poco a POCO
de tanto Visitarlo
ga no rne asornbra tanto
funde respeto. o faidero
no fne in rno un perr
Agarro su n-ielena cO
que rne larne las piernas nte 9 ac alto su cug@ido irnpertine
lpor rninutos fugaces para que deje oir n.ii voz ') ri@i latido.
. c en el rnar.

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81
Insomnio
El mar insomne
pas6 la noche entera lavando enormes sabanas pesadas golpeandolas con fuerza en las piedras rugosas
del lavadero inmenso de la playa.

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85
Una playa
En qué playa de caballos azules rescatar6 el recuerdo de su amor.
Con qué walkirias fragiles
enigmaticas, frias
andaba en un'pique-nique'
de gala
sobre mantel de arena.
Un psiquiatra italiano-neoyorkino color de oliva las observaba lelo y nunca pudo amarlas.
En qué playa
de espuma y cielo negro cabalgaba el amor sobre caballos locos.

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 87
Taller del mar
En la tejeduria del mar
se urden y se traman con premura hilos grises y blancos y de coral sobre el telar gigante de la playa.

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89
Los s'gmbolos del vuelo
Para orientar el rumbo de nuestras vidas ote@bamos el vuelo de los pajaros del alba hasta el ocaso.
No las aves pequeaas de corto vuelo sino las grandes aves majestuosas obedientes a un orden superior y secreto.
Vuelo pausado, ritmico y jerarquico sometido al designio del que va a la cabeza. El batir de sus alas
se extiende en una onda evanescente hasta el dltimo miembro.
Y si planea tranquilo
se detienen confiados dejcindose llevar por las alas del aire.
Apice de una flecha que boga en el azul es el pajaro guia o v6rtice de lineas convergentes. Misterio silencioso de su vuelo no siempre a toda vela no siempre en linea recta.
Se distraen en juegos circulares y prosiguen su 6gida, navegando

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91
segun el viento, midiendo en su cuadrante los espacios
baflandose en la luz de los crepdsculos.
Majestuosos, serenos alcatraces maestros de la vida, expertos en el arte de conducir, y en la larga paciencia de la espera.
Seguros de llegar disciplinados a la meta propuesta. Tan ritmicos y tensos a lo lejos e inermes, melanc61icos, pat6ticos y titubeantes cuando les falta el acre de la altura.

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92
rante los espacios
S.
te de conducir, ta propuesta. itubeantes
La lotería
El reloj de la torre tiene la cara blanca como la luna llena. Una dama que gira ebria sobre el tinglado ordena
las luces del castillo, mariposas de fuego.
Palmas iluminadas salidas de su sueflo se mueven en el viento. Giran la dama ebria las luces del castillo las palmas desveladas y gira la ruleta de la suerte. Politica y payasos.
Atruenan los trombones de la banda del puebio. Discursos pan y circo. Requiebros, contoneos de las muchachas ni@biles ante los ojos Avidos del joven mandatario.

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93
Prende la salsa y giran parejas en el parque. El reloj de la torre da ]a dltlma hora y Albaracin el mago
recoge en sus alforias las dltimas stress

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94
San Silvestre
Sobre el lomo del afio viejo relleno de aserrin brillan banderillas multicolores, las luces de bengala.
En el cielo de Silvia un castillo fantastico de estrellas se prende y se derrama.

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95
Dia'logo
Reflejos encantados del espejo de la mirada amante.
Se crea y se recrea en dialogo perpetuo el devenir continuo y doloroso del propio ser. Trans-figurada esencia sin memoria. Efimera existencia y entrafiable que vive de palabras y renace en la hondura sin bordes del silencio.

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97
Otra mirada
El ojo que me fija en su mirada me mira y me refleja.
Reanuda las amarras de una prisi6n tejida con palabras. Quisiera confinarme y contemplarme en el claustro cerrado de un solo yo posible castigar mis desvios los vuelos incesantes de mis sueflos la invenci6n prodigiosa de milagros -el del amor sin tiempoy la mirada nueva que hace estallar el limite de lo que alcanza el tacto e ilumina la luz y toca irreverente lo in-decible.

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101
Espejo
Cautiva all! la imagen en la prisi6n de hielo en el vidrio pulido, en el agua tranquila. Hondo el ojo riente inquisitive y @vido timido y reflexivo.
Muy cerca de la uni6n y de lo univoco muy cerca del abrazo, de la fusi6n perfecta. Retenido el impulso inhibido de miedo de lo fr6gil y lo ilusorio.
Uni6n del signo o sino y destino de fisura. Fiel y frio el plano en que se mira se divide y se aliena y persistente el fino pensamiento que discurre y destruye.

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103
Lo inútil
Indtilmente el viento, maestro de la danza elabora sus ritos acompasados en el follaje verde e inventa sus montajes de mil actores si estan ciegos los ojos.
Indtilmente el rio
agudiza su voz de vibracio'n continua
su sonido encantado de lengua'e secreto
i
si esta sordo el oido.
Indtilmente se compone el sentido en sus multiples formas bajo la opacidad secreta de los textos si solo se descifran los c6digos univocos de la raz6n.
Inútilmente resplandece la luz
en los ojos amados
en los o'os de fiebre, en los ojos del hambre
1
si es opaco el cristal de la conciencia.
Si no se rompe el cerco hacia la nueva luz, hacia la onda fina hacia el encuentro
del misterioso mundo de lo ablerto.

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 05
Meditación
Un minuto encontrarse por negarse
y llegar hasta el cero de si mismo.
Alcanzarse en la ausencia, en el vacio más allá de la mdsica mAs fina mAs all@ de la tenue corola iridiscente de la orquidea.
En el punto perdido del tacto de colores y el sonido de seda del aroma.

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 107
Pentagrama
Hoja de Pentagrama, estatica sonata vegetal presente en los pasillos de la infancia sobre muebles pulidos y materas de cobre relucientes. Memorias revividas
vl 'brantes como notas musicales nitidas
en fuga suave y rapida por corredores frescos y sombrios al ritmo de unos pasos que se alejan ligeros
por viejos laberintos encantados.

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109
Interior
Recordara's la alcoba de su amor, la penumbra de las suaves cortinas fileteadas de borlas. El bisel del espejo
el umbral encantado de la primera imagen que doblaba las cejas, los ojos y los labios.
El mundo prohibido del tocador
sus tesoros de dijes, de joyas y de crespos el tacto del estuche de terciopelo el olor penetrante de abanicos de sandalo perfumes y medallas, y folios amarillos de los cinco bautizos.
El alto paragciero
y las magicas mesas de reloies antiguos. Las muelles mecedoras de madera torneada y cuadros de mu'eres desgonzadas
i
meci6ndose en columpios imposibles colgados de rosales.
El tafetan sonoro del vestido
y mirlas y azulejos en las jaulas.
ill
Las cigciefias tailadas de finos picos largos
las mesitas vienesas.
RecordarAs los dias del esplendor perdido y los rastros del mundo eterno y transparente de la infancia.

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112
finos picos largos
esplendor perdido
de la infancia.
Sueiio
Un sueflo
y un.suefio sobre el suefio. C6mo fijar la imagen con que alquimia retener lo fluido la evanescente forma la mirada.
C6mo guardar la entraflable presencia paraleer
el lenguaje secreto del espacio. Para buscar cimientos mAs s6Iidos y estables que todo engaflo de realidad y todo pensamiento coherente. Para bucear en bdsqueda perenne de verdad evasiva e iluminar los mdgicos retablos
de la infancia lejana e indolence

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113
Jardines de la infancia
La infancia reencontrada en la luciente hoja de isla que hacia los crespos firmes.
Manzanilla o romero
para cabezas rublas o color de azabache Azulejos que vuelan entre los chiminangos y macetas de rosas pall al lado de la mata de jazmin oloroso. Gualandayes en flor, begonias y azahares. Lo limpido lo azul lo cristalino el origen lejano estremecido de un canto que no es canto sino imagen
visi6n de formas idas que vuelven con sus nombres evocadores y quisieran
convertirse en poema.

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115
Gabriela
Nifia de mirada profunda int6rprete asombrada del lenguaje del viento del canto de la lluvia.
Nifia poeta.
Encuentras relaciones escondidas m@s allia de lo mdltiple de imagen y sonido.
Hemos leido juntas las flores, los colores las formas de las nubes y aprendido las cosas al-tacto de la mano. Has sabido del dia azul y florecido en que viniste al mundo de la resurrecci6n del Arbol del suefio del invieriio.
Hoy en la clase
una maestra nueva te ha encerrado en el cerco del alfabeto. Te ha exigido ser el eco sumiso de su voz te ha aplicado el cilicio de su angustia el alambre de pdas de sus gritos.

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119
Franvois
C6mo afinar la voz
para cantar al principe que concebi
en soleada maaana de primavera azul. D6nde encontrar la citara o el lacid para estanciar el canto y alcanzar el oido del que percibe ritmos ocultos y entona con su voz de tenorino las rondas que le ensefia "Berenice", o llega hasta el delirio oyendo los conciertos de clavecin y flauta. C6mo narrar los hechos prodigiosos de este pequefio filo'sofo travieso de este histri6n en potencia nervioso dibujante de los trazos dinamicos de este tierno amador que crea y que recrea
la imagen transformada de una mama ideal.

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121
La doncelia
Tenemos en la casa una doncella y evoca la palabra histories de princesas encantadas de lirios desmayados y desgonzadas formas, de suaves curvas largas y esbeltez de una espiga no colmada.
Misteriosa madeja de los aflos se devana un capullo lentamente se redondea la linea de los senos y una sombra se posa sobre el pubis. Doncella que has traido los mitos a vivir con nosotros.
Acecho conmovida
la imagen fugitiva de tu infancia y la duizura 1Anguida de tu nueva presencia buscando la secuencia de tus gestos la luz verde y azul de tu mirada seria y profunda.
Y s6 que lo secreto de la música que se anidaba en ti necesitaba un tallo mAs flexible para encontrar su acorde mAs perfecto.
Que es mayor la armonia del hondo pensamiento no
expresado

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23
y de tu nueva forma.
Que tus manos modelan en la arcilla con mayor ligereza y encuentras en tu euritmia un nuevo gozo. Que asistes conmovida ni5a y adolescents al milagro continuo y renovado de tu metamorfosis.
Que descubres tu ser en el espejo y aprisionas tu encanto en la fina sonrisa comprensiva esquiva y juguetona id6ntica a ti misma y heredera de legendaria estirpe de doncellas.

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124
La fuga
Raudo en la noche negra desliza'ndose a'gil como velero silencioso
Raudo en el auto azul
deshechas las cadenas de su angustia vencidos los temores y las sombras al mando de su brio.
Huyendo ingenuo, alegre fugandose
con su carga de amor y su ilusi6n a bordo en pos del vellocino del instante absoluto
venciendo la amenaza de la muerte.

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127
Un hombre
Todo en 61 paradigma.
El ser en lo sagrado.
Desde la noble frente de patricio romano hasta el tragico rictus de la boca donde revive el mito la hele'nica fisura la dolorosa ausencia.
Todo en 61 diferencias identidades m6Itiples.
Circula la energia en sutil contrapunto de mdsica escondida.
Alta y baja frecuencia.
Todo en 61 paradigma
dia'logo del silencio
de formas y de luces que aparecen y escapan
austera soledad
aute'ntica y profunda la asce'tica estructura.
Absc6ndita presencia arquetipicas fuerzas integran y fraccionan en perenne dilema la fragil unidad del ser y del no-ser.

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129
La cantante
La rosa de la cara se perfila palidece la risa y se trasmuta en loto su presencia. El dolor y el amor latentes y callados ocultos
tras la dura corteza que cincel6 la vida trascienden en su canto.
Aflora el sentimiento
ante el milagro
nocturno y sorpresivo de una metamorfosis.
Florescencia encantada de flor de pitahaya celosa de la luz, delicada y esquiva y poderosa queja de una voz conmovida que muere con el alba.

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131
Enrique
Ayer eras de veras
tu nombre tenia carne
eras t6 bajo el ala del sombrero de campo. Columpiabas tus suefios en la hamaca del kiosco cerca del verde lago de arreboles dorados y compartias tus penas con la blanca manada de vacas de ojos tristes. Ayer eras de roble.
Tallado por la vida como viejo patriarca discreto y comprensivo...
Hoy corri6 huracanado el viento de la muerte y nos dej6 tu nombre ya sin peso.
Ser@s como leyenda.
Como nombre de abuelo fijado en un retrato. Como los que se fueron, Ernesto, Don Roberto... En una sombra eterna sin suefios y sin penas sin ternura, sin risa,
ausente, sin espacio, sin figura sin 1Agrimas.

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133
Final de partida
Segado asi de un tajo por la muerte sin tiempo del adl6s.
Alzado del tablero de aiedrez de la vida. Su ficha ya no juega se acaba esa partida.

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135
La proyeccio'n
En visperas del viaje la luz en la pantalla proyectaba la vida guardada en carreteles. lbamos para atras en los recuerdos. -Apaga para ver, ti@ repetlas. Con los ojos cerrados al presente vemos el tiempo eterno.
Dos semanas despu6s
a la alborada
se te apaqaba el sol eternamente.

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39
Desde el otro jards'n
Ingenua jardinera.
Podando los rosales de la vida
resbalaste en el quicio del jardin encantado. A trave's de las calles de la ciudad extrafia veo las flores sin nombre afrenta de colores a mi duelo.
Por los rincones agrios de la ruta del vino
apuro sin consuelo
'liz de dolor nunca sentido.
un ca
Y este viejo camino se ilumina con las palidas uvas de la muerte.

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143
El adiós
Cali,
se te fueron los ojos que te vieron crecer, cristalina medida de tus pasos de un siglo. Se te fue el coraz6n que admiró tus ocasos tus lomas
tus maflanas azules.
Jardinera de rosas gloxinias y azaleas la que guardaba el canto de los viejos poetas. Sin su voz
se han quedado para siempre calladas tus noches sin estrellas y el lenguaje del rio ya nadie lo interpreter.
Ya no tienes a nadie que nos cuente tu historia.

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145
El legado
Todo vino de ti
La lenta transparencies de la infancia el amor a las rosas y la mirada azul de la mafiana.
La eterna maravilla del ocaso, del arrebol, y el agua cristalina.
La mano milagrosa que transformer los dias y una nostalgia grande y un sereno dolor y una elegia.

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 147
Su imagen
La memoria inconsciente
proyectara su rostro muchas veces en cuadros inasibles sobre la fugitiva pantaila del recuerdo.

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149
Signos proféticos
Su muerte, la primera la que no era posible. Que no nos borre el tiempo elrecuerdo del cataclismo intimo calcado en el paisaje.
La nieve en el verano el fondo milenario del mar invertido en las rocas. Finas capas de tiempo petrificadas, mudas fósiles en el aire.
Lo profundo en altura lo oscuro iluminado luna y sol en presencia.
La luz crepuscular y el plenilunio en vertientes contiguas.
Que no borre el olvido el sentido sagrado de profe'ticos signos el inicio de un viaje por las cimas heladas del exilio de todo.

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151
Cementerio jardín
Palios para evitar
que el sol ciegue de luz
los párpados de sornbra de los muertos.
a
Enormes palios verdes
tiendas rodantes
arneses, alfombrillas barras, poleas gruesos cordones de seda, baldaquines
sobre el duro himeneo.
Techos para las bodas con la muerte. Todo se inclina al paso del cortejo. Las palmas enanas movidas por esclavos invisibles hacen genuflexiones.
Embalsama el jazmin del cabo, las francesinas lilas y moradas dan el toque de duelo y el jcipiter indica tembloroso el camino sin fin.
El sol fija su brillo y se coagula en los setos sim6tricos de lluvia de oro.

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53
Aigunos deudos
se slentan en tertulia sobre el c6sped en dialogo impossible con los del m@s alIA.


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154
La ausente
Encarnada en gloxinia de esbelto talle largo vestida con el raso de p6talos morados se asomaba a la fiesta de nochebuena retenida en el reino del m@s all@ muda y atenta
presenciando el moment@neo olvido y el duelo de su ausencia reprimido.


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155
Leonor Monzoon
Leonor Monz6n
hija de P6rsides
y R afael
y nieta de Joaquina.
Pont6n, Pinz6n, deciante las niflas y se reran en el colegio de las Escobares a principios de siglo.
"Con zeta se escriben azada vergijenza..." y eras reconocida en la aritm6tica.
Leonor Monz6n,
'la mona' te decian
por tus cabellos rubios y tus clarisimos ojos azules.
Monz'on Cabal
prima de Eufemia, y Julia sobrina de Eufrosina y de Ibrahim y de la tia Agustina. Leonor Monz6n nacida
en Santiago de Call
en la plazuela de San Francisco en frente del port6n

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157
1158
de la capilla de la Inmaculada bajo la sombra austera de ]a torre mud6jar en una 11'nda casa de altas ventanas verdes de zaguan, de visillos en el contraport6n y de patio florido.
Grandes sefiales hubo cuando viniste al rnundo: el fin del sigio, el paso del cometa y sobre todo ]a lluvia de ceniza de que no habla ]a historia.
A los quince afios
sobreviviste al tifo exantemdtico Leonor alada fina y angelical bafiada diariamente con aguas
de hierbabuena, albahaca y qualanday.
Leonor Monz6n, la de los afios veinte
con zapatos puntudos importados de Francia el talle largo
y ei sombrero hasta el cefio. Casaste con Rl'cardo, de Balc@zar Hermarios y diste a luz cinco hij'os...
Mater amata
Mater boni consilli
Mater amabilis
sabias blen tu latin
y el trisagio
i@ngeles y serafines!
para las tempestades de granizo y centellas.
Tejias
con cr
Reme yen b en tu e insig para lo Leono un ri 'tu sopa d almiba y el du Una lit Primer y biznl el pese Nadie gozaba del brill Ni nadi el viern cuando de negr a visitar de los
Y sequi semana en viacr los trein de la pa Leonor 1 nacida e
Teilas con cuatro aguias
con crochet y punto ingl6s.
Remendabas, bordabas en tambor, al pasado y en bastidor. Hacias mil filigranas, pespuntes y zig zags en tu maquina Singer e insignias amarillas y rojas para los boy scouts.
Leonor Monz6n,
un ri 'tual tu cocina
sopa de resplandor y sopa de abstinencia almibares y hojaldres y el dulce de lim6n desamargado. Una liturgia el aAo.
Primero con los hijos y luego con los nietos y biznietos
el pesebre y el musgo.
Nadie
gozaba como td
del brillo de ]as luces de Navidad. Ni nadie ahondaba como td y sufria el viernes de la semana de pasi6n cuando ibas a la ermita de negro, con tu rosario de oro a visitar la virgen de los Dolores.
Y seguias sin descanso penitente y humilde semana tras semana por lentos afios largos en viacrucis devoto los treinta y tres pasos de la pasi6n de Cristo.
Leonor Monz6n
nacida en la edad media del Cali que se fue

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159
vlajabas deslumbrada por la nieve las flores y el otoao y sin saber mAs lenguas que tu espaflol fuiste amiga de Carol de William
de Vladimir
de Monique y Bernard Leonor honda y sencilla transparente y alegre, apacible y serena.
Cantora eras Leonor,
Benevolente, atenta, generosa
y en tu alma
de sierva del SeAor hizo Dios cosas grandes y por tu fe creemos y por la fuerza de tu espiritu esperamos volver a verte
por los siglos de los siglos am6n.


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160
G reenwich
e merid'
Las horas nacen en est iano donde tambi6n se desconstruye el tiempo donde el yo se deshace en mil fases cambiantes.
Somos solo palabras
estructuras fantasmas
productos insensatos
de una historia olvidada.

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163
Primavera nuclear
Desperdicio insensato de luz y de colores.
Todo respira mal. Indtil primavera.
Turbio deshielo donde brillaron antes los cristales de nieve.
Savia de perdici6n
corrupta para siempre la infinita latencia del invierno.
Ansiamos tanto el paso del no-ser a la vida y tarde comprendimos que nacemos, a un tiempo con las flores a la muerte.
Sinestesia impossible. Integridad violada del tacto y el perfume.
Solo el eco y el ritnio sostenido de mdsica metalica retienen la fuga irreparable del sentido.
Y cae sobre nosotros lentamente
sin la mansa inocericia de otros tiempos
una menuda lluvia radiactiva.

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165
El final de una historia
Si la piedra pulida por la aflosa caricia de los siglos
se convirtiera en polvo.
Si agrietados cayeran los muros seculares y se borraran huellas y vestigios de manos que labraron y de plantas que hollaron. SI el legado de artistas sofiadores de artesanos pulidos, de alfareros se perdiera en un nuevo cataclismo.
Si desaparecieran
los baptisteries y las catedrales los frisos capiteles y vitrales la lisura
de la amorosa talla del icono los hitos del pasado.
Vacios los anaqueles
de palimpsestos, folios, pergaminos... Seria un dolor mAs hondo un desarraigo nuevo y mAs profundo que el de la propia muerte
o el del adi6s eterno de los seres queridos.
Muerte de la cultura y final de la historia.

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167
Lo sagrado
Otra vez en el tiernpo de nuestra vida
se produio el milagro
de una rosa de invierno.
Rosa sagrada y pura que deviene y se muere
en la fragil latenc'a del instante
1
y limita el espacio de su presencia
en la lenta secuencia de los dialogos.
Vivencia de dulzura trascendida
Se mueve con mesura sobre el eje del tiempo
ahonda en cada pausa con ritmo sostenido
dolorosa certeza de distancias
y se 'ns'nx@an las huellas de su luz 'ns'stente
1 1 1 1
con decidida vocacl6n de estrella.

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169
Lo eterno
Medida permanente de una espera los pasos del reloj.
Calculada reserva, plenitud diferida
de un dia en que no cuenten los segundos de eterno amor y muerte pasajera.

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171
Hermético lenguaje
Ninguna convencl6n lo representa. Su presencia es un juego de fuerzas dirigidas en lento movimiento oscilatorio y acompasado.
No hay ndmeros romanicos o arabigos ni manecillas
en el reloj sin cara.
Su herm6tico mensaj'e se traiismite en un juego de sombras de ausenclas evocadas de presencias ausentes de pulsaciones intimas y ritmicos espamos mesurados
de Angulos calculados en cuadrante invisible
con sentido secreto de parpado entornado.
Una sola la faz y el principio de vida que allenta su latido.
Nada esta oculto en 61.
Su sentido es su forma camblante y coherente. El tiempo en su engranaje impcidico despliega sus mecanismos intimos. Su ser corrio una rosa de articulados p6talos.
Los planos superpuestos
las geométricas formas que lo esconden y entregan.

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173
Cronos de Posibilidades y de esperas de un tiempo que se atarda. Impasible notario del lancinante paso de las horas. Inasible el misterio que lo funda Y los mdltiples simbolos de su ambigua presencia que construye y destruye.

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174
presencia
Ultima plegaria de la rosa-reloi
Padre tiempo que est@s en mis manos vivo en el esplendor de tu presencia y en el dolor sin pausa de tu fuga. Quisiera detenerte en mi rodaie y vivir un cenit en cada hora.
Insomne y sin reposo acecho tu regreso en la inquietante calma de la aurora y veo acrecentarse con las horas el reino de tu luz.
Acepto comprensiva
las mdltiples facetas de tu rostro cambiante y hasta finj'o ignorarte para sentirme eterna y liberada del temor de que dejes de moverme.
Dame hoy el milagro de las horas, de poder escribir .
el oculto lenguaje de las sombras.
Perdona mi ansiedad por el silencio de tus pasos ligeros. Si me aferro a tus manos como si pretendiera detenerte.
No me dejes caer en la tentaci6n de retardar el ritmo de mi entrega. Librame del cansancio de los dias y promete
seguir viviendo en mi hasta el fin de los tiempos am6n.
La poesic
La mdqui
Primaver
La esper
Desperta
Estio ...
Flores vol
Viento
Verano
Agosto
La rosa
Custodia
Urbanism
Lo fugaz
Desamor
Ruego ..
Amanece
El viaje
Otro viaj
La m@qui
La peregr
La nueva
La puerta
El otro
La Luz
Mar 1
Mar 11
Mar III
Mar IV
Mar V
Mar VI
CONTENIDO
La poesia de Cecilici Balc6zcir ................................................................... 9
La m@quina mitica ................................................................................... 15
Primavera ................................................................................................... 17
La espera .................................................................................................... 19
Despertar.................................................................................................... 21
Estio ........................................................................................................... 25
Flores volanderas ....................................................................................... 27
Viento ........................................................................................................ 29
Verano ....................................................................................................... 31
Agosto ....................................................................................................... 33
La rosa ....................................................................................................... 37
Custodia ..................................................................................................... 39
Urbanismo ................................................................................................. 41
Lo fugaz ..................................................................................................... 43
Desamor ..................................................................................................... 45
Ruego ......................................................................................................... 47
Amanecer ................................................................................................... 49
El viaje ....................................................................................................... 51
Otro viaje ................................................................................................... 53
La m6quina de tiempo ............................................................................ 57
La peregrinaci6n ..................................................................................... 59
La nueva latitud ...................................................................................... 61
La puerta ................................................................................................. 63
El otro ..................................................................................................... 65
La Luz ..................................................................................................... 67
Mar 1 ............................................................................................... 69
Mar 11 ............................................................................................. 71
Mar 111 ............................................................................................ 73
Mar IV .............................................................................................. 75
Mar V ............................................................................................... 77
Mar VI .............................................................................................. 79
Otro mar .............................................................................................. 81
Insomn.io ............................................................................................ 85
Una playa ............................................................................................ 87
Taller del mar ...................................................................................... 89
Los simbolos del vuelo ....................................................................... 91
La loteria ............................................................................................. 93
San Sfivestre ....................................................................................... 95
Dicilogo .............................................................................................. 97
Otra rnirada ......................................................................................... 101
Espejo ................................................................................................. 103
Lo dtil ...............................................................................................1 105
Meditaci6n .......................................................................................... 107
Pentagrama ......................................................................................... 109
Interior ................................................................................................ 11.1
Suefio .................................................................................................. 113
Jardines de la infancia ............................................................................ 115
Abuelita ................................................................................................. 117
Gabriela ................................................................................................. 119
Fran@;ois .............................................................................................. 121
La doncella ............................................................................................ 123
La fuga ................................................................................................... 127
Un hombre ............................................................................................. 129
La cantante ............................................................................................. 131
Enrique .................................................................................................. 133
Final de partida ...................................................................................... 135
/iv/ .......................................................................................................... 137
La proyecci6n ........................................................................................ 139
Prernoniciones ....................................................................................... 141
Desde el otro jardin................................................................................ 143
El adi6s .................................................................................................. 145
El legado ................................................................................................ 147
Su imagen .............................................................................................. 149
Signos prof6ticos ............... 1 ................................................................... 151
Cementerio jardin ................ ................................................................... 153
La ausente ............................ ................................................................... 155
Leonor Monz6n ................... ................................................................... 157
Greenwich............................ ................................................................... 163
Primavera nuclear ................ ................................................................... 165
El final de una historia ......... ................................................................... 167
Lo sagrado ........................... ................................................................... 169
Lo eterno .............................. ................................................................... 171
Herm@tico lenguaie ............ ................................................................... 173
Ultima plegaria de la rosa-reloi 175